La Cámara oculta de Westminster

Dos agentes custodian los accesos al Parlamento británico; en el centro, el Big Ben. / afp
Dos agentes custodian los accesos al Parlamento británico; en el centro, el Big Ben. / afp

Limpiadores del palacio encuentran condones usados y vomitonas en las oficinas de los diputados. El Parlamento ya tuvo que cerrar un bar por borracheras que derivaron en acoso sexual

ÍÑIGO GURRUCHAGA

Sus periódicos hermanos -'The Times' y 'The Sun'-, un rival progresista, 'The Guardian', e inevitablemente el 'Daily Mail', han seguido la estela de 'The Sunday Times', que reveló que el secretario de la Cámara de los Comunes podría haber recibido una protesta de limpiadores de las oficinas de los diputados porque encuentran en ellas vómitos o condones usados.

Quien lo denuncia guarda el anonimato y no ofrece una evaluación sobre cuántas veces ha ocurrido, pero llega pocos meses después de que salieran a la luz denuncias de acosos sexuales, algunos graves, o del uso de ordenadores del Parlamento para ver pornografía, lo que provocó dos dimisiones en el Gabinete, sanciones a diputados y una reforma del sistema de denuncia para proteger a las víctimas.

'The Sunday Times' sugería que esta nueva revelación puede llevar a nuevas medidas. Pero un portavoz del Parlamento no reconocía ninguna denuncia oficial. «La Cámara de los Comunes provee oficinas a los miembros del Parlamento y a su personal para permitirles que cumplan sus deberes parlamentarios. Cualquier uso de esas instalaciones debe ser para el desempeño de esos deberes. Cualquier denuncia de mal uso será tomada con seriedad e investigada», ha declarado.

El portavoz recordaba que hay un Manual de Diputados, en el que se incluye el Código de Conducta. Está publicado en la página web del Parlamento y no contempla a simple vista casos como los que denuncia la fuente anónima. Es exhaustivo, sin embargo, en la exigencia de que los electos representen a los electores sin recibir pagos de terceros para abogar por sus intereses.

La denuncia, en los términos expresados, no puede llevar a ninguna conclusión. En las oficinas de los diputados -muchos de ellos las comparten con otros miembros del mismo partido- trabajan también asistentes, en su mayoría jóvenes aspirantes a políticos o universitarios interesados en tener una experiencia laboral relacionada con sus estudios.

En una trama de novela negra, se encuentra respuesta a la pregunta: ¿quién lo hizo? En este caso, el número de personas con acceso a las oficinas puede ser alto y la probabilidad de que un diputado deje semejante rastro de sus actividades en su propio despacho es baja. Más posible en el caso de un borracho y menos en el de una relación sexual furtiva.

El escándalo de los acosos sexuales ha llevado al cierre de un bar del Parlamento notorio por los excesos con el alcohol, en el ambiente de ruda camaradería entre diputados y asistentes cuando avanza la noche. Se ha cambiado el diseño del bar y se ha adjudicado la gestión a otra empresa. Pero el consumo de alcohol en la vida británica, más allá de los muros del Parlamento, es manifiesto.

Nada nuevo

En un reciente viaje de trabajo a Birmingham, este corresponsal tuvo que esperar más allá de la hora convenida a que la habitación del hotel fuese aseada. La jefa de limpieza, una simpática mujer caribeña, excusó el retraso porque el hotel estaba lleno y la limpieza de las habitaciones había sido trabajosa. «Los clientes beben demasiado. No bebas», ordenó amistosamente.

Una empresa de limpieza en oficinas del centro de Londres, consultada por 'The Guardian', afirmaba que lo denunciado es cotidiano y ofrecía más ejemplos -algunos escabrosos- de lo que encuentran sus empleados en su tarea. Otra empresa decía, sin embargo, que, si un miembro de su plantilla les informaba de que había encontrado una oficina en el estado descrito en esta denuncia, renunciaría al contrato.

El Parlamento tiene 2.300 empleados. En esa plantilla hay un equipo especializado en la limpieza de lugares y objetos de valor histórico. Pero la limpieza general corre a cargo de una gran empresa del sector -la franco-británica Atalian-Servest-, que ha ganado recientemente el segundo concurso consecutivo de adjudicación. Guarda silencio sobre la noticia.

Situado en la orilla norte del Támesis, el palacio de Westminster -contracción de 'west' y 'monastery'- alberga las dos Cámaras del Parlamento del Reino Unido: la de los Lores y la de los Comunes.

estancias aproximadamente tiene el edificio, además de un centenar de escaleras y cinco kilómetros de pasillos. También incluye salas de reunión, bibliotecas, comedores, bares y gimnasios distribuidos por sus cuatro plantas.

El Parlamento está compuesto por 1.436 miembros. La Cámara Alta o de los Lores congrega a 786, designados por la nobleza y divididos en Espirituales (miembros del clero) y Temporales (nobles). La Cámara Baja o de los Comunes reúne a 650, elegidos democráticamente en sufragio universal.

Ese año un incendio provocado por una estufa arrasó la mayor parte del edificio, que fue reconstruido en estilo neogótico según el proyecto de los arquitectos Charles Barry y Augustus Pugin. Entre sus varias torres destaca, aunque no por su altura, la del Reloj o de Isabel, popularmente conocida como Big Ben, nombre que en realidad corresponde a la mayor de sus campanas. En 1941, bombas alemanas destruyeron la Cámara de los Comunes; su reconstrucción, dirigida por Gilbert Scott respetando el estilo de Barry, finalizó nueve años más tarde.

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