Encontradas sanas y salvas las espeleólogas de la cueva de Cantabria

Las tres espeleólogas tras su salida de la cueva cántabra Cueto-Coventosa. / EFE

Las tres mujeres, exhaustas, fueron localizadas a doce horas de camino de la entrada cuando regresaban de manera penosa

PILAR CHATO y ELENA TRESGALLO

Las tres espeleólogas desaparecidas en Cantabria fueron encontradas este lunes en buen estado de salud. Las mujeres salieron de la cueva de la localidad de Arredonda a las cuatro de la tarde por su propio pie y sin la necesidad de acudir al hospital. Las tres catalanas entraron el sábado en la cueva de Cueto-Coventosa y no se había tenido noticia de ellas desde entonces. Hacia las tres de la tarde de este lunes, un miembro del equipo de rescate informó de que habían sido localizadas, aunque no tenían posibilidad de comunicarse con el exterior.

Pese al agotamiento físico, no resultaron heridas gracias a su experiencia: no avanzaron más cuando se dieron cuenta de que se habían perdido. Al saberse desorientadas siguieron el principio básico de tratar de volver sobre sus pasos lo antes posible.

Las tres mujeres, de 39, 50 y 51 años y procedentes de Barcelona y Vinarós, se encontraban en la zona conocida como Pozo de la Unión y presentan un cuadro de agotamiento extremo. Aunque ya habían superado la parte más crítica del trayecto, que incluye escalada y descensos muy peligrosos, el cansancio había hecho que avanzaran con extremada lentitud hacia el exterior.

Las tres mujeres fueron localizadas en torno a las 4:00 horas del lunes por el equipo que accedió a la cueva desde la entrada de Cueto. Al no poder comunicarse con el exterior, fue necesario esperar a que uno de los miembros del operativo de rescate llegase hasta un punto desde el que poder dar el aviso, lo que solo consiguió a las 15:00 horas, tras casi doce horas de camino de vuelta. Un equipo médico con todo el equipamiento necesario esperó su llegada en la boca de la cueva para poder atenderlas lo antes posible. Sin embargo, tras ser revisadas por el personal, no requirieron de asistencia facultativa.

«Buena noticia»

El hecho de que estuviera transcurriendo la mañana y parte de la tarde sin noticias era, en sí mismo, una «buena noticia», pues todo hacía pensar que el equipo que entró por Coventosa -que tenía que haber salido a las 13.00 horas, tras completar un recorrido que en condiciones normales lleva doce horas- las habría encontrado y estarían saliendo más despacio de lo habitual. Exactamente lo que al final ocurrió con las tres espeleólogas.

El hallazgo de las mujeres se produjo, por tanto, dentro del tiempo de seguridad establecido para esta cueva, que por su extensión -sus galerías internas suman más de 35 kilómetros- y complejidad -exige desplazamientos en horizontal y vertical, e incluso atravesar lagos nadando- precisa un mínimo de doce horas para ser recorrida, en condiciones normales y por expertos, aunque ese periodo se puede incluso duplicar si surge algún contratiempo.

Cuando los tres miembros del equipo localizaron a las mujeres, estaban sentadas y presentaban signos de cansancio y de «disgusto» por no encontrar el camino, según explicó David González, uno de los tres miembros de ese grupo. «Cuando nos han visto se han animado», relató este espeleólogo experto que vive en Arredondo y que conoce la cueva, a la que ha accedido en varias ocasiones.

Accesos a la cueva de Cueto-Coventosa.
Accesos a la cueva de Cueto-Coventosa. / SANE

Los expertos siempre trabajaron con dos posibilidades. Que las espeleólogas se hubieran desorientado, que fueran localizadas y salieran con el equipo. O que, por el contrario, hubieran sufrido algún accidente y estuvieran heridas. En ese caso, los efectivos tenían que regresar para preparar el material de auxilio y rehacer el camino hasta atenderlas. La alerta por la tardanza en el regreso la dio este domingo un compañero de las mujeres desaparecidas , que apuntó que tenían prevista la salida a 10:00 horas del domingo.

El 'Mont Blanc' de la espeleología

6,7 kilómetros de recorrido, 850 metros de desnivel, un pozo vertical de 300 metros (el mayor de Europa) y entre 20 o 24 horas para completar el sistema. Esta es la carta de presentación de la cueva Cueto-Coventosa, situada en la localidad de Arredondo.

Dicen los expertos que para presumir de ser espeleólogo hay que recorrer esta cavidad, que está considerada de «primera división». Algunos, como Martín González, el excoordinador técnico del grupo de Espeleosocorro Cántabro (Esocán), la califica como el 'Mont Blanc' de la espeleología. «Es una de las más demandadas, porque se pueden dejar los coches muy cerca de la cueva. Además, es muy atractiva porque tiene varios recorridos, ya que cuenta con cuatro entradas. Lo que sí requiere es una gran preparación física y mental».

Cueto-Coventosa es la cavidad de Cantabria que más accidentes registra desde 1975. Entre 2004 y 2008, la media anual se situó en 87 accidentes, según un análisis estadístico elaborado por el propio Martín González. En la mayor parte de las ocasiones, las intervenciones fueron producidas por crecidas de agua y agotamiento.

Hasta ahora, muchas han sido las actuaciones de espeleosocorro en la cavidad, pero la más grave se registró en junio de 1991, un año aciago en cuanto a siniestralidad en la cueva, cuando el espeleólogo británico Julien Vahan Smith falleció en un accidente mortal en el segundo lago de Coventosa. Un mes después, otro experto, el madrileño Esteban Galaz, sufrió una caída que le ocasionó un traumatismo craneal, y en diciembre de ese mismo año el espeleólogo Francisco Galla se fracturó un brazo al caer por un pozo.

Los expertos también recuerdan el aparatoso accidente que sufrió, en agosto de 1985, el suizo Eric Vogel, que se fracturó la tibia y el peroné tras una caída y, tras un polémico rescate, fue evacuado previa voladura. El último herido data del año 2003. Un experto de Granada tuvo que ser rescatado tras quedar atrapado en un agujero 'soplador' del que no podía salir debido a su corpulencia.

Más información