Astérix se apunta al #MeToo

Astérix y su inseparable Obélix, en una viñeta de 'La hija de Vercingetórix'. Al lado, promoción del lanzamiento. / efe/lp
Astérix y su inseparable Obélix, en una viñeta de 'La hija de Vercingetórix'. Al lado, promoción del lanzamiento. / efe/lp

El trigésimo octavo álbum de la saga llega a las librerías en octubre y da el protagonismo a la hija del caudillo galo Vercingetórix

OSKAR BELATEGUI

Una calurosa mañana de 1959, René Goscinny y Albert Uderzo comenzaron a repasar la historia francesa. De Gaulle acababa de llegar al poder y habían recibido el encargo de crear un personaje para la revista 'Pilote' que contrarrestara la invasión de los superhéroes norteamericanos. Uderzo, un dibujante autodidacta, hijo de inmigrantes italianos, daltónico y marcado de nacimiento por la singularidad de tener doce dedos, comenzó a recitar la primera lección que reciben los niños franceses: «Nuestros ancestros los galos....».

Goscinny, un treintañero vitalista que inventaba tantos chistes como cigarrillos fumaba al día -y fumaba dos paquetes-, le hizo callar. Dos milenios después de que los romanos hubiesen invadido las Galias, la revancha póstuma iba a provenir de manos de una tribu de locos. De los 37 álbumes de Astérix se han vendido 380 millones de ejemplares. La aldea gala que resiste todavía y siempre al invasor ha contenido a pequeña escala los problemas de Francia. Su protagonista, un culo inquieto como sus congéneres de papel Tintín y Corto Maltés, siempre ha acabado regresando al terruño al final de cada episodio.

Para muchos Astérix murió en Bélgica, el último libro con guion de Goscinny, que falleció en 1980. Uderzo infantilizó al personaje y lo convirtió en una máquina de hacer dinero. El nuevo título de la saga, que llega a las librerías el 24 de octubre, viene firmado por el dibujante Didier Conrad y el guionista Jean-Yves Ferri, que se encargan de dar vida a Obélix, Abraracúrcix, Panorámix y compañía desde hace cuatro números.

'La hija de Vercingetórix' dará protagonismo a una mujer por cuarta vez en la historia de la saga

'La hija de Vercingetórix' concederá el protagonismo a un personaje femenino por cuarta vez en la historia de la saga. Tras 'Astérix y Cleopatra', 'La rosa y la espada', con la bardesa Magistra, y 'Astérix y Latraviata', la estrella del cómic en la era del #MeToo es la hija del legendario caudillo galo, que llega a la aldea en compañía de dos jefes arvernos. Traducida a más de 20 idiomas y adaptada en 120 países, el título y la cubierta de la nueva aventura fueron presentados el pasado abril en el Parque Astérix, en las afueras de París. Se imprimirán 4,5 millones de ejemplares en sus distintas versiones linguísticas. «Hemos buscado representar y reivindicar el rol de la mujer», asegura Ferri, que ha adelantado una portada en la que aparece la sombra de la heroína, con una larga trenza y un puñal en la cintura. De momento, el cielo sigue sin desplomarse sobre la cabeza de los galos.