Anny Cazenave: «En la cuenca mediterránea vendrán más olas de calor y sequía»

Anny Cazenave: «En la cuenca mediterránea vendrán más olas de calor y sequía»

Experta en cambio climático, esta científica francesa utiliza satélites para medir el aumento del nivel del mar y sus predicciones alarman

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Nunca ha subido a un barco, no bucea y la ciudad donde vive no tiene costa, pero Anny Cazenave es una de las mayores expertas en océanos del mundo. Desde hace varias décadas se ha especializado en constatar cómo el cambo climático afecta los niveles del mar. Su mirada sobre las aguas del mundo es cenital. Mira desde varios puntos más allá de la atmósfera. Los satélites le cuentan con precisión absoluta cada milímetro que suben las principales masas acuosas de la Tierra. «Me gusta el mar y también nadar pero yo trabajo con el ordenador», dice Cazenave, investigadora del Laboratorio Espacial de Estudios Geofísicos y Oceanográficos francés, con sede en Toulouse (Francia). «Utilizamos satélites, cuyas mediciones se basan en altímetros con los que se infiere la topografía de los mares con bastante precisión. Podemos calcular subidas de un centímetro con radares que están en órbita a miles de kilómetros».

Desde hace 26 años, esta técnica empleada por Cazenave, miembro de la Academia Francesa de Ciencias y ganadora del Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, le ha permitido demostrar que los océanos están sometidos a dos procesos que amenazan con la vida que albergan y con la sostenibilidad del planeta. El primer fenómeno es el calentamiento y el segundo, la acidificación del agua. Ambos tienen la misma causa: las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por la actividad de humana.

 -¿Mientras más lejos, mejores vistas?

-Sí, absolutamente. Tienes una visión global. Los satélites nos permiten cubrir regiones a las que no podríamos llegar de otro modo.

-¿Qué sucede en los océanos?

-El exceso de calor y energía que se almacenan en los océanos hace que el agua se caliente y, por lo tanto, se expanda, lo que aumenta el nivel del mar. Por otra parte, el dióxido de carbono permanece en la atmósfera porque la vegetación y los océanos sólo tienen capacidad para absorber la mitad de los gases producidos. Como consecuencia, los mares se están volviendo cada vez más ácidos, lo que puede observarse en la destrucción de vida. Por ejemplo, la de los corales o los moluscos.

-¿Estos hechos no son suficientes para convencer a los escépticos?

-La comunidad científica siempre trata de divulgar y comunicar sus observaciones, con informes que se emiten periódicamente. Los escépticos me dan igual, cada vez son menos. Todos estamos viendo con nuestros propios ojos cómo cambia el clima y cómo surgen eventos cada vez más intensos y destructivos. Olas de calor, tormentas, tornados.

-¿Cuáles son los resultados de las mediciones del nivel del mar?

-Los satélites cubren los océanos mundiales en un periodo de diez días, y con esos datos construimos una curva de la evolución de la subida del nivel del mar, precisa a niveles milimétricos. Hemos observado que la subida media es de diez centímetros desde principios de los noventa. Pero el fenómeno se está acelerando. En el futuro, dependiendo de los gases de efecto invernadero y el deshielo de los glaciares, se espera una subida de un metro para finales del siglo.

-¿Hay ciudades que corren el riesgo de desaparecer?

-Quizás no desaparecer, pero sí es verdad que algunas ciudades del litoral e islas de los trópicos donde hay muchos atolones, que tienen una altitud de un metro o dos sobre el nivel del mar, tendrán problemas. Quizás desplazándose o construyendo defensas, los humanos terminarán adaptándose. Pero depende mucho de la economía de la región.

-Cuando se acelere el cambio climático, qué será mejor: ¿vivir donde sea menor su efecto pero no exista la tecnología para contrarrestarlo, o donde sí la tengan pero la amenaza sea más grave?

-Es un problema muy complejo. El nivel del mar es solo un efecto del cambio climático. Pero hay muchos más. Estamos en la cuenca mediterránea. Las predicciones establecen que aquí vendrán más olas de calor y sequía. Esta región será más y más seca, mientras otros lugares tendrán mayores precipitaciones. Cada zona se enfrentará con consecuencias diferentes. Hay estudios que indican que los países más pobres se resentirán más porque su seguridad alimentaria es más vulnerable al impacto del cambio climático y la meteorología extrema. Todo el planeta se verá afectado pero los pobres, como siempre, sufrirán más.