¿Por qué el 28 de diciembre es el 'Día de los Inocentes'?

Matanza de los santos inocentes./
Matanza de los santos inocentes.

La fecha elegida con la Iglesia católica tiene que ver con los Saturnales

ÓSCAR CALVÉ

El 'Día de los Inocentes', ese día de bromas que se celebra el 28 de diciembre. En realidad el origen da para pocas bromas, porque se vincula con la matanza de bebés que el rey Herodes ordenó realizar en Belén al oír que había nacido Jesús.

¿Y por qué se celebra el 28 de diciembre? Aunque pueda tener su lógica que la orden de Herodes se realizara pocos días después del nacimiento de Jesús, lo cierto es que la instauración de la Navidad a finales de diciembre tuvo estrecha relación con el deseo de preponderar el nuevo credo sobre una de las grandes fiestas paganas, los Saturnales. Tras el oportuno sacrificio en un templo dedicado a Saturno, se intercambiaban regalos y se abría un período de aproximadamente un par de semanas con ambiente de carnaval (entre el 17 de diciembre y el dos de enero), donde se subvertía el orden preestablecido. En uno de los banquetes culinarios del año nuevo romano se incluía una torta de higos, dátiles y miel que escondía un haba -seguro que les recuerda a un dulce que pronto comeremos- y quien la hallaba era considerado efímeramente un líder con gran potestad.

Esta alteración de roles celebrada en los últimos días de diciembre en las que miembros del pueblo llano se convertían en gobernantes durante algunas horas es la que sin duda influyó en multitud de festejos en la Edad Media celebrados por toda Europa. Pese a tener diversos nombres según la circunscripción a la que afectaba, en casi todas ellas se repetía el elemento principal. El rey de gallos o rey de los inocentes en ámbito castellano o La festa dels folls (de los locos), el bisbetó (obispillo, celebrada algunos días antes), o el joc del rei Pàssero (rey pájaro) en la Corona de Aragón son sólo algunos ejemplos en los que podríamos indicar que se jugaba a crear un mundo al revés. En ese nuevo orden, un habitante de condición humilde era elegido por las clases menos privilegiadas para ostentar simbólicamente importantes cargos. En los casos de Segorbe, Valencia o Elche se convertían en reyes que lideraban sus respectivos séquitos de jóvenes desenfrenados que estimulaban al nuevo monarca a cometer bromas, en ocasiones abusos, a otros conciudadanos. De ahí derivó el Día de los Inicentos.

Prohibiciones

Fueron las autoridades las que se vieron forzadas, primero a reprimir y después a prohibir, algo que sin duda se había ido de las manos. Da cuenta de ello un documento conservado en el Archivo Municipal de Valencia. Elaborado en 1403, el Consell de la ciudad prohibía la celebración del joc del rei Passeró, puesto que en el calor del juego se producían importantes refriegas que acababan a veces con algún muerto. El castigo al que infringía la prohibición conllevaba la prisión y el azotamiento público. El aviso municipal se publicaba diez días antes de Navidad para garantizar que nadie pudiera alegar desconocimiento de causa.

Repertorio de bromas

En el contexto de este tipo de fiestas, celebradas en época moderna ya el día 28 de diciembre de manera exclusiva, se desarrolló la costumbre de realizar bromas y chanzas de diverso gusto, que recibieron lógicamente el nombre de inocentadas, dada la confluencia con la fecha que recordaba la matanza de los inocentes.

Un siglo atrás era frecuente que alguien encargara un ataúd para hacerlo llevar a la casa de algún amigo o conocido sin que existiera difunto alguno. También era habitual en zonas rurales entrar a hurtadillas en las casas, robando algunas provisiones ya cocinadas, especialmente embutidos, y sustituyéndolos por zapatos viejos o cosas peores. Otra inocentada era introducirse en la casa de algún conocido y cambiar de ubicación todos sus muebles. Especial significación tuvieron las bromas basadas en la promulgación y circulación de noticias falsas y tremendistas con el ánimo de provocar burlas posteriores a los ingenuos que las creían, muy en sintonía con algunas de las chanzas que hasta hace pocos años han empleado diversos medios de comunicación: RTVE anunció en 1986, a través de su corresponsal en Nueva York, la inminente llegada del fin del mundo. Pero si hubo una broma popular que se repetía en esta fecha era la de recortar muñecos de papel. Estos monigotes, conocidos como 'maules' en Alicante o 'llufes' en Castellón se colgaban en las prendas de vestir de los menos precavidos, intentando que se balancearan al ritmo que marcaba la persona que ignoraba ser víctima de la inocentada. Otras versiones de esta broma sustituían el monigote de papel por siluetas de muñecos elaboradas con hojas de col o de lechuga, incluso con pieles de conejo. Si la víctima no se percibía del inesperado complemento estaba irremediablemente condenado a escuchar alguna cantilena del tipo: «Burro valent, que porta la càrrega i no se la sent». Por fortuna, esos inocentes ya nada tenían que ver con los bebés de la narración bíblica.

Fiestas transgresoras

Al ser una celebración popular, sabemos más de su existencia por las prohibiciones para su celebración que dictaminaron las autoridades que por testimonios directos de sus protagonistas. Sin embargo, son suficientes indicios para establecer los precedentes de algunas fiestas de nuestra comunidad. La festa dels folls en Camp de Mirra ha recuperado esta tradición desde 1995. Así, el día de los inocentes un grupo de personas toma alegóricamente el poder e impone sus nuevas y alocadas leyes durante algunos días, sustituyendo al pleno de la corporación municipal, que dimite en bloque y otorga sus competencias al nuevo Consejo. Pueden imaginar las normas: multa al que camine por el sol y al que camine por la sombra, sanción al que cruce con el semáforo en verde -no es ninguna errata-, impuesto añadido al que no participe en la fiesta, etc. Así que si deciden visitar la población alicantina la próxima semana vayan con humor y algo de efectivo para colaborar. Quédense con el consuelo: todo lo recaudado va destinado a fines benéficos.

Celebración similar pero con algunas particularidades se desarrolla en Jalance. Su antigua Fiesta de los Locos, documentada desde el siglo XVIII, tiene unos protagonistas distintos. Los quintos (término desambiguado que refería a los mozos que estaban a punto de incorporarse al servicio militar y que ahora se extiende genéricamente a los que se aproximan o alcanzan la mayoría de edad) son los encargados de amotinarse y encabezar un 'golpe de estado'. Durante 24 horas son ellos los que mandan, portando la vara de mando del alcalde y la caja recaudatoria municipal entre sus enseres mientras desfilan. En Ibi se festeja 'els enfarinats' o la 'Justicia nova', donde dos bandos satíricos organizan una batalla de harina y otros elementos para hacerse con el poder, siempre simbólico, de la población.

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