10 falsos mitos sobre el sexo

10 falsos mitos sobre el sexo

La ciencia desmiente ciertas creencias populares. Contrariamente a lo que se piensa tener sexo antes de practicar deporte no es ni de lejos malo, unos pies grandes no garantizan un miembro viril en consonancia de tamaño y los anticonceptivos no engordan

LAS PROVINCIAS

La mayoría de nosotros hemos aprendido todo tipo de cosas sobre el sexo, ya sea hablando con los amigos o a través de la televisión. Algunas incluso las hemos deducido gracias a la experiencia. Pero de entre toda esta información la mayoría es errónea. De hecho, la mayoría de gente cree todo tipo de cosas acerca del sexo que simplemente no son ciertas.

Ésta es la verdad que se esconde tras los mitos sexuales más populares y frecuentes, sometidos a estudios científicos para arrojar un poco de luz sobre ellos y probar si el pensamiento popular es verdadero o falso. Lo cierto es que los estudios sobre este tema son más comunes de lo que parece, y en muchas ocasiones las evidencias científicas pueden resolver claramente si estas creencias arraigadas sobre el sexo son ciertas o no.

El sexo antes de practicar deporte es malo

A muchos atletas se les dice que no deben tener relaciones sexuales la noche antes de un partido importante. Se piensa que es porque van a tener menos fuerza o que no tendrán testosterona suficiente para alimentar un buen desempeño físico después. Pero contrariamente a lo que se piensa, la ciencia parece indicar que lo que ocurre en el cuerpo durante y después del sexo en realidad podría favorecer una mejor condición física si los deportistas hubieran tenido relaciones la noche anterior. Hay estudios que recogen niveles más altos de testosterona al día siguiente en hombres que tuvieron sexo la noche antes de un evento deportivo que los que no. Por otro lado, también se ha demostrado que el sexo no produce ningún impacto negativo en la fuerza muscular de las piernas, el tiempo de reacción o la flexibilidad. Parece que la prohibición de las selecciones de fútbol de practicar sexo durante el Mundial de Brasil se debe más a tema de concentración que a un estado físico.

A pies grandes, grandes

Existe una creencia popular que sostiene que podemos aventurar el tamaño del miembro viril de un hombre observando el tamaño de sus pies, manos, e incluso su nariz. Curiosamente, la conexión entre el tamaño de pies y penes tiene sus raíces en la ciencia. Se trata de un gen llamado gen Hox, que juega un papel en el desarrollo de los dedos de los pies y los dedos, así como el pene. Si se trata del mismo gen, cabría pensar que los hace creer a todos por igual. Sin embargo, un pequeño estudio que analizó la longitud del pene y el número de calzado de 104 hombres no encontró ninguna relación. Por lo tanto, fijarse en los pies de los hombres no nos dará otra información que su gusto sobre calzado.

El sexo ayuda a perder peso

Suena convincente, pero lo cierto es que de media el acto sexual dura aproximadamente cinco minutos y solo se consumen entre 25 y 125 calorías, lo que no es gran cosa. A menos que se prolongue mucho más tiempo y se realice con mucho más vigor que el promedio, no alcanza ni de lejos la cantidad recomendada de ejercicio diaria para bajar de peso.

Los hombres piensan en el sexo cada 7 segundos

Esta es otra creencia popular muy extendida. Pero si hacemos el cálculo, eso significaría que piensan en el acto sexual más de 6.000 veces al día, más o menos cada vez que respiran. Esto no solo volvería loco a cualquiera, sino que además les impediría realizar cualquier actividad. Aunque ciertos datos si reflejan que los hombres piensan más en el sexo que las mujeres y los estudios en este campo sí sugieren que piensan en ello varias veces al día, la diferencia entre ambos sexos es mucho menos dramática de lo que se piensa, y esta creencia es solo un mito popular erróneo. De hecho, según los estudios casi la mitad de los hombres piensan en este tema menos de una vez al día, muy lejos de la frecuencia que se les atribuye.

El acto sexual conlleva riesgos de sufrir un ataque al corazón

Todo el mundo ha escuchado historias en las que personas mueren de un ataque al corazón mientras practicaban sexo, y para aquellos que padecen enfermedades de este tipo puede provocar particular miedo a que esto les suceda. Sin embargo, la probabilidad de que esto ocurra es muy baja y según los estudios, el riesgo es sólo de uno entre un millón. Aunque las personas que han sufrido alguna vez este tipo de ataques deben cuidarse y ser precavidas a la hora de retomar sus actividades normales, no existe fundamento para pensar que las relaciones sexuales puedan ser una situación de riesgo ya que se calcula que el esfuerzo físico que supone es similar al de subir dos tramos de escaleras.

Los anticonceptivos engordan

Casi todos los medicamentos tienen efectos secundario, pero no es más que un mito que la píldora provoca aumento de peso. Puede que esta creencia popular antes tuviera cierta base, ya que las primeras versiones de estas pastillas que salieron a la venta contenían altos niveles de estrógenos y progestina (una versión sintética de una hormona involucrada en el ciclo menstrual femenino) que podrían haber causado aumento de peso en quienes las tomaban. Pero hoy en día la píldora contiene niveles mucho más bajos de hormonas, y los estudios sostienen que no hay ninguna relación con el aumento de peso.

Las ostras son afrodisíacas

Durante milenios los seres humanos hemos atribuido propiedades afrodisiacas a cierto tipo de comidas o bebidas. Las otras han sido el favorito desde la mitología griega, que representaba a su diosa del amor Afrodita surgiendo de una concha de ostra, hasta Casanova, del que se decía que comía varias ostras al día para aumentar su atractivo y apetito sexuales. Aún así, ningún estudio ha demostrado nunca este efecto potenciador sexual que se les atribuye. Aunque contienen zinc, un elemento químico que favorece la salud de los espermatozoides, las ostras son principalmente agua, carbohidratos y algunos minerales, y no se han encontrado ingredientes especiales que sustenten esta teoría.

¿Qué pasa con el chocolate?

Esta idea ha sido explotada en numerosas ocasiones por campañas publicitarias, como la de Axe Dark Temptation, que sugería que el desodorante despertaba la atracción en las mujeres por su aroma a chocolate. Por su lado, es cierto que el chocolate contiene compuestos que tienen propiedades antioxidantes y son buenos para el cuerpo, y hay estudios que relacionan el cacao con un mejor funcionamiento de los vasos sanguíneos y mejoras de la presión arterial, lo que podría tener un efecto positivo en la erección masculina. Pero aparte de esto, no hay evidencia científica que vincule cualquier alimento con el deseo sexual mejorado o el placer.

Los testículos cuelgan más con la edad

La mayoría de los hombres piensan que sí. Sin duda, el aparato reproductor masculino, sufre una serie de cambios con la edad: los testículos producen menos espermatozoides, y éstos son menos capaces de fertilizar un óvulo. Los pequeños tubos donde se produce el esperma comienzan a deteriorarse y e general los testículos también tienen un aspecto más pequeño, lo que puede parecer que cuelgan más bajo, pero esto solo es debido a que están un poco más vacíos. Aunque puede haber un cierto debilitamiento de la piel de la bolsa escrotal, el músculo liso que controla el movimiento sigue funcionando toda la vida, es poco probable que ese tipo de músculo acabe cediendo mucho.

El exceso de actividad sexual agranda la vagina

Aunque es un pensamiento muy extendido entre las mujeres, no es el exceso de actividad sexual lo que produce agrandamiento o ensanchamiento de la vagina, sino situaciones como por ejemplo los partos, que pueden disminuir la tonicidad de los músculos que rodean la entrada de la vagina o producir desgarros en los mismos. Varios médicos sostienen que es más bien al contrario: tener relaciones sexuales frecuentes mantiene la vagina tonificada y saludable, y el ejercicio continuado le permite estar más elástica y firme.

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