Villalonga, la 'cuna' de los bandoleros

El historiador Manel Arcos muestra a los vecinos de Palma réplicas de armas de fuego, junto a monedas y navajas de la época. / E. del sud
El historiador Manel Arcos muestra a los vecinos de Palma réplicas de armas de fuego, junto a monedas y navajas de la época. / E. del sud

La localidad de montaña fue refugio de los delincuentes de la comarca en el siglo XIX | El historiador Manel Arcos explica en una charla en Palma que la Safor fue la zona con más asaltantes de la Comunitat Valenciana

IÑAKI LÓPEZGANDIA.

Villalonga fue, en el siglo XIX, la población de la Safor que albergó en sus montañas a la mayor cantidad de bandoleros de la Comunitat. La particularidad de esta localidad fue tener miles de hectáreas de bosque, lo que se convirtió en el lugar elegido por más de 25 vándalos para mantenerse protegidos y ocultos.

Tenían que pasar desapercibidos porque fueron catalogados como los bandoleros más peligrosos y perseguidos de la Comunitat. Que residieran en este término de la Safor no significó que solo operasen allí, sino que llevaban sus fechorías por toda la comarca. A su paso iban dejando víctimas mortales, robos y un sinfín de maldades que ni las autoridades policiales podían detener.

«Puedo asegurar que en la Safor durante las dos épocas doradas del bandolerismo valenciano se vivió mucha tensión, fue uno de los mayores focos», hasta el punto «de sembrar el pánico y que los ciudadanos temieran por sus propias vidas cada vez que pasaban los bandoleros», explicó el divulgador.

También afirmó que la Safor «fue la cuna de contrabandistas en Benirredrà y una larga lista de vándalos en Ador, Palma, Xeresa, Xàtiva, Pego, Piles o Alfauir». El investigador resaltó las torturas y las ejecuciones que llevaban a cabo las autoridades policiales de la época al capturarlos, «se producían grandes redadas policiales que acababan en tiroteos y choques armados con la participación incluso de capitanes generales y grandes autoridades del cuerpo policial».

Destacó el «gran robo de la historia y del siglo XIX porque los bandoleros encerraron en la iglesia a todos los ciudadanos del pueblo que asistieron y asaltaron a los nueve vecinos más ricos de la época, desvalijándoles de arriba abajo pero sin ocasionar ni una gota de sangre ni utilizar la violencia».

Fechorías y agresiones

De las «fechorías» más «salvajes» que relata están el ataque a un alto cargo de la iglesia que acabaron «asesinando de forma atroz», el atraco que perpetuó un bandolero de Piles a la sucursal del Banco de España en Valencia, y un asesinato a uno de los jueces «con más autoridad de la época».

Arcos se reivindica adaptándose a un nuevo formato de divulgación de todas estas leyendas de bandoleros. Se centra en contarlas tal y como se hacía antaño, relatando estas historias de violencia social de forma oral, amena, fresca y a través de una comunicación directa.

El natural de Oliva ostenta una trayectoria de más de 15 años estudiando el tema y ya han pasado diez años desde su primera publicación, que ya cuenta con un total de 12 libros.

El jueves presentó en Palma de Gandia ante más de un centenar de vecinos su nueva obra 'Mitja dotzena d'històries de roders' y ya incorporó en su intervención el estilo de sus antepasados contando las hazañas de los bandoleros «tal y como la hacían décadas atrás, cerca del mar o bajo la luz de la luna».

Quiere que llegue «al pueblo valenciano que hubo un pasado muy épico para que no se pierda ni estas historias ni esta información». Expuso también réplicas de armas de fuego, navajas que utilizaron y algunas monedas de la época.