Los vecinos de Tavernes llevan casi una década a la espera de la apertura de la piscina cubierta

La piscina llena de basura y de accesorios de la instalación. / lp
La piscina llena de basura y de accesorios de la instalación. / lp

El proceso judicial y el concurso de acreedores de la empresa han convertido este proyecto en uno de los más largos de la historia

ROCÍO ESCRIHUELA TAVERNES.

Los vecinos de Tavernes llevan una década desplazándose a otras localidades cercanas como Carcaixent, Xeraco o Sueca para poder practicar natación tras una década de parálisis de la piscina cubierta que ha privado a la ciudadanía del uso de las instalaciones pese a que los impuestos de los valleros se han destinado a esta obra.

Casi 10 años de espera, de momento, para ver abrir las puertas de una instalación que el paso de los años ha dejado en un estado de deterioro incrementado por los desperfectos ocasionados por algunos vándalos como ventanas rotas en el acceso al edificio o cristales de las paredes de las pistas de pádel.

Muchos han sido los problemas a lo largo de estos años: el concurso de acreedores de la empresa adjudicataria, los procesos judiciales y la falta de financiación han provocado la parálisis de esta infraestructura. Ahora, la mayoría de partidos que concurren a las urnas llevan en sus programas electorales la apertura de este recinto deportivo.

La mayoría de los partidos que concurren a las elecciones han prometido abrir las instalaciones

Fue en abril de 2008 con el Ayuntamiento de Tavernes gobernado por el Partido Popular cuando se adjudicó la concesión a la empresa Metroval-Aqua para la construcción de esta instalación. La obra estaba prevista que terminase en noviembre de 2009, pero la adjudicataria paralizó las obras con las instalaciones casi terminadas y a finales de 2011 la empresa presentó concurso de acreedores y dio al traste con las expectativas de poder contar con una infraestructura de primer nivel en la localidad.

Tras años de conflictos, las instalaciones se han ido deteriorando y fue en 2016 cuando el pleno municipal aprobó el rescate de la piscina por el procedimiento de resolución del contrato basado en el incumplimiento de la empresa y que contó con el informe favorable del Consell Jurídic Consultiu sobre la solución propuesta por el ejecutivo local de Compromís.

Titularidad municipal

Pero los problemas no terminaron ahí y continuaron los conflictos mercantiles y judiciales. El Ayuntamiento de Tavernes ha tenido que esperar hasta septiembre del año pasado para que el tribunal de lo contencioso administrativo número 6 de Valencia considerara «ajustado a derecho» el acuerdo municipal del pleno en el que el Consistorio incautaba la garantía del contrato a la empresa que ascendía a 106.000 euros.

Este auto daba vía libre para terminar las obras tras rechazar el juzgado el recurso interpuesto por una entidad bancaria y por la propia empresa afectada contra el acuerdo del Ayuntamiento de Tavernes que resolvió alegando incumplimiento de contrato por parte de la adjudicataria. Desde ese momento, el Consistorio pasa a ser el propietario de la infraestructura.

Tras desbloquear la situación en los tribunales, ya queda en manos del Ayuntamiento el retomar las obras y acondicionar el recinto para poder abrir el público, aunque eso no sucederá en 2019 porque el proceso también se prevé largo. Pero antes de llegar a esta situación ha sido necesaria la redacción de un proyecto, que se está ultimando, para la finalización de la piscina cubierta municipal, un documento necesario para acometer los trabajos y adecuar las instalaciones.

El último paso de este complejo proceso llegó a finales de 2018 cuando el gobierno local incluyó una partida de 800.000 euros en los presupuestos de 2019 para acometer la obra que permita que los vecinos puedan disfrutar de la piscina. Esta cantidad es la que el ejecutivo estima para reparar los daños, pero podría ser mayor ya que la instalación está abandonada desde 2011 y podrían surgir otros desperfectos.

En manos del gobierno que salga de las urnas el próximo domingo está la apertura o no de la instalación deportiva.