El turismo rural vive su mejor momento al llenar al 100% todos los puentes

Un joven en la casa rural Bon Estar de Villalonga. / lp
Un joven en la casa rural Bon Estar de Villalonga. / lp

Locales de Villalonga o Barx ocupan todas sus habitaciones en el Pilar y en verano refuerzan el personal ante el aumento de visitantes

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

El turismo rural pasa por su mejor momento en la comarca de la Safor. Los alojamientos que hay repartidos en los municipios de interior llenan, casi todos, al 100% cada puente y muchos fines de semana. Son negocios pequeños, alojamientos de pocas habitaciones, seis o diez a lo sumo, y la tranquilidad y la paz que se respira en ellos hace que sus estancias tengan una elevada demanda.

Todos los locales consultados confirmaron a este periódico que están «completos» para este fin de semana: «Desde el jueves por la noche tenemos todas las habitaciones llenas, indicaron desde un negocio de la localidad de Barx.

«Estas montañas son un foco de atracción de clientes. La gente nos llega desde cualquier parte de España. Cada día podemos recibir una decena de llamadas para intersarse por nuestros servicios», agregaron desde el negocio de Barx, donde añadieron que todos los puentes tiene el local lleno y que muchos fines de semana también, «ya que hay festivos en otras autonomías que repercuten para bien en estos negocios».

Otro de los locales consultados fue el hotel Bon Estar de Villalonga. Este establecimiento está ubicado en el Pla de la Llacuna, un entorno casi privilegiado. Este paraje es uno de los más importantes a nivel de medioambiental de la comarca de la Safor.

Las extensas pinadas, la fuente y la cercanía con la cima del Circ de la Safor, convierten la Llacuna en una de las zonas más tranquilas de la Safor. De hecho, cada vez son más los vecinos de Villalonga que intentan habilitar allí una pequeña casas de campo para pasar el verano y los días festivos.

Búsqueda de tranquilidad

El responsable del local, Lucas Fuster, coincidió con otros propietarios de negocios rurales: «Llenamos al 100% todos los puentes». «Este negocio va poco a poco a más y eso es una gran satisfacción, ya que damos a conocer lo mejor de la Safor. Los que se alojan aquí buscan la paz de este rincón, donde no hay casi ni cobertura. Se sienten aislados y eso es una sensación muy importante hoy en día».

Fuster reconoció que este tipo de negocios tienen que compaginarse con bar y restaurante para que sean rentables: «Es un local familiar, aunque hay que coger refuerzos los fines de semana y en verano». De hecho dijo, que la época estival es «la mejor con diferencia». «Todo el mes de agosto tenemos lleno y tenemos que contratar a persona de apoyo durante las semanas más intensas».

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