«La primera ayuda por el incendio llega un año y un mes después del fuego»

Aspecto que presenta la zona boscosa de Montepino, en Marxuquera, con los chalés al fondo, en una imagen tomada ayer. / lp
Aspecto que presenta la zona boscosa de Montepino, en Marxuquera, con los chalés al fondo, en una imagen tomada ayer. / lp

Vecinos de Marxuquera afectados por el incendio lamentan la tardanza en la devolución del IBI y el gobierno lo achaca a plazos administrativos

Ó. DE LA DUEÑAGANDIA.

Los vecinos afectados por el incendio de Marxuquera de 2018 empiezan a ver la luz. Un año y un mes después del fuego que calcinó unas 900 hectáreas de monte, sólo en término de Gandia, llegan las primeras ayudas directas para los propietarios que sufrieron los terribles daños de varios días de incendio.

Los dueños de las viviendas de los residenciales Montepino, Montesol y Las Cumbres reciben estos días cartas de la Diputación de Valencia donde se les notifica que han quedado exentos del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) del pasado año, dado que el Consejo de Ministros declaró este paraje como Zona de Emergencia.

Todo a consecuencia del incendio que se originó en Llutxent a principios de agosto de 2018 y que recorrió bosques de esta población de la Vall d'Albaida y zonas forestales de Pinet y Gandia, arrasando cerca de 4.000 hectáreas de monte.

Los vecinos reciben esta misiva con satisfacción, pero no dejan de pensar que llevan mucho tiempo esperando algún tipo de apoyo para reparar casas y parcelas: «Es la primera ayuda por el incendio que nos llega directamente a los vecinos, todo un año y un mes después de un terrible incendio», relató Lola Martín, presidenta de la Asociación de Vecinos de Montepino, una de las urbanizaciones que sufrió con más intensidad el daño de las llamas. La representante vecinal remarcó que los residentes han tenido que hacer frente a muchos gastos para poder reparar sus casas y seguir viviendo en ellas.

«Muchos lo perdieron casi todo y no tenían a donde ir, ya que se trata de primeras viviendas», remarcó Martín, quien lamentó el retraso de las administraciones para dar soluciones a los vecinos. «Hemos esperado mucho tiempo y ahora sabemos que se nos devolverá la cantidad de IBI pagada en 2018, en la mayoría de casos son cantidades elevadas, entre los 1.400 y los 2.000 euros», señaló.

Añadió que hace un mes y medio presentaron, «una vez más», toda la documentación para optar a otras ayudas: «Todo va muy retrasado. Esto fue un incendio muy fuerte y consideramos que es necesaria más agilidad por parte de las administraciones». «Hasta en cuatro ocasiones hemos tenido que aportar los documentos», apostilló.

Dos millones pendientes

La última vez hace unas semanas, para optar a ayudas del Consell, que tiene dispuestos dos millones tanto para regenerar zonas forestales, como para inmuebles. De hecho, dijo que sólo en Montepino se tuvieron que gastar 60.000 euros tras el incendio para poder hacer habitable el residencial y reparar conductos esenciales para la luz y el agua.

Entre las actuaciones hubo que renovar farolas, cables y tuberías del sistema de agua potable del residencial. «Pero cada vecino en sus parcelas ha tenido que hacer inversiones similares o superiores para reparar los daños en las instalaciones privadas, de lo contrario no hubiese sido posible regresar a sus casas», relató Martín.

En cualquier caso, desde el Ayuntamiento de Gandia ya conocen desde hace tiempo el número de beneficiarios de estas ayudas: 126. Este es el número de propietarios que estaban al corriente de pago del IBI y que, por tanto, recibirán la cantidad. Este dinero saldrá de las cuantías extraordinarias que destinará el Gobierno, al declarar Zona de Emergencia, no será Gandia quien desembolse la cantidad. La cifra asciende a 145.000 euros.

Por su parte, el edil de Gobierno Interior y Coordinación Administrativa, José Manuel Prieto, explicó que para otorgar estas ayudas había que respetar algunos plazos administrativos: «Había que liquidar el impuesto de 2018 y a partir de ese momento se podía eximir a los afectados». La liquidación se hace entre julio y agosto, y el día ocho del mes pasado ya se firmó el decreto. Ahora en septiembre ya se está notificando, por lo que, según Prieto, ha habido celeridad.

Residentes achacan el fuego a la falta de mantenimiento

Los vecinos consideran que la falta de mantenimiento y de limpieza de barrancos fueron claves en la propagación de las llamas en agosto de 2018: «El fuego arrancó en Llutxent, pasó por Pinet y la Drova y no afectó a viviendas, sólo se cebó con los residenciales Montepino, Montesol y las Cumbres, eso se debe a la falta de limpieza del Barranc de Borrel», dijo Lola Martín, presidenta de los vecinos de Montepino. Añadió que en numerosas ocasiones se pidió la limpieza del barranco y de zonas cercanas para evitar daños ante un eventual incendio, pero varias administraciones impidieron que ellos mismos adecentaran esta zona, así como parajes de Las Cumbres, donde se querían hacer pequeños cortafuegos.