El Marjal de Pego-Oliva, primer hábitat del águila pescadora en la Comunitat desde hace 33 años

Joan Sala, Miguel Ferrer y el alcalde de Pego Enrique Moll, con los polluelos de águila pescadora. / B. O.
Joan Sala, Miguel Ferrer y el alcalde de Pego Enrique Moll, con los polluelos de águila pescadora. / B. O.

El paraje natural recibe los cuatro primeros polluelos de esta ave rapaz para iniciar el proyecto de recuperación de la especie en la zona

B. ORTOLÀPEGO.

El águila pescadora vuelve a estar presente en la Comunitat Valenciana. Los últimos ejemplares se divisaron hace 33 años en la zona del embalse de Beniarrés. Ahora cuatro polluelos, de entre 30 y 40 días de vida, se han instalado en la Muntanyeta Verda, en medio del parque natural Marjal de Pego-Oliva.

Se trata de un ambicioso proyecto en el que participan el municipio de Pego junto a Dénia, Xàbia y Oliva en colaboración con la Fundación Migres y la Generalitat, y cuyo objetivo es afianzar la presencia de esta especie en la zona. Un trabajo que hace unos años se está realizando en Andalucía y las Islas Baleares, los primeros puntos de España donde se inició el proceso de reintroducción. De allí proceden los cuatro nuevos inquilinos del paraje natural pegolino, una pareja llegó de Cádiz y Huelva; y la otra del archipiélago balear.

La elección del Marjal no es casual, «está situada en un punto intermedio, el más cercano a las islas. Allí el número de ejemplares todavía es reducido, la intención es mejorar la conexión con la población continental (las de Andalucía) y Pego es imprescindible. Es como una tela de araña desecha, ahora estamos intentado reconstruir los hilos», explicó ayer Miguel Ferrer, presidente de la Fundación Migres.

La iniciativa pretende introducir veinte ejemplares por año hasta llegar a los cien

Se trata pues de una fase de experimentación, «hay que analizar durante el primer año si se adaptan bien al entorno. Si todo va bien, en los próximos años traeremos más ejemplares», el objetivo es conseguir introducir 20 por año y llegar a una población de 100 ejemplares.

Los cuatro polluelos llegaron rodeados de una gran expectación, cerca de un centenar de personas de los diferentes departamentos que han trabajado en el proyecto aguardaban para poder verlos in situ. Uno de los más emocionados era el presidente de la junta rectora del parque natural del Montgó, Joan Sala, «ha sido el gran valedor para que el águila pescadora haya podido regresar nuestra comarca», coincidieron en señalar tanto Pep Nebot, subdirector general de Medi Natural, como el director del parque natural del Montgó y del Marjal Pego Oliva, Joseba Rodríguez.

De los cuatro ejemplares, tres son machos, tan solo hay una hembra, Marina. Así la bautizó una de las alumnas del colegio Rosalia Bondia que visitaron ayer el paraje natural. «Es conveniente que sean más machos porque estos son los que construyen los nidos y se dispersan más, por lo que pueden atraer a más hembras o viceversa», comentó Ferrer.

En poco más de dos semanas las cuatro aves ya darán los primeros vuelos por la zona. Los técnicos han decidido utilizar el método de liberación de 'hacking'. Durante dos meses los pollos serán alimentados en el jaulón, sin que puedan ver a sus cuidadores, hasta que comiencen a hacer sus primeras prácticas de vuelo, momento en el que se les abrirán las puertas, «el objetivo es que reconozcan este nuevo entorno como el lugar de su nacimiento».

Para no entorpecer el proceso, indicaron desde el consistorio pegolino, el acceso a la Muntanyeta Verda estará restringido durante los próximos meses «tan solo tendrá acceso el personal que participa en el proyecto».

Con la llegada del frío, las cuatro ejemplares emigrarán hacía Mali y Senegal, «los técnicos realizarán un exhaustivo seguimiento, sabremos en que punto se encuentran en cada momento», apuntó Ferrer. Se estima que a los dos años vuelvan de nuevo a la comarca, «para ellos es su hogar, si todo sale como está previsto volverán todos los años».

Principales amenazas

Para conseguir la vuelta del águila pescadora a la zona de la Marina Alta, los diferentes actores implicados han tenido que preparar al detalle la zona donde habitarán y «eliminar todas las amenazas posibles». Entre ellas, explicó Pep Nebot, destacan las torres de alta tensión situadas en el parque natural. «La empresa que da suministro ha acondicionado dichas torres para evitar que los animales se electrocuten».

Otros de los problemas son los vertidos, estos animales son más sensibles a ellos que los humanos. Éstos últimos también son «la principal amenaza, esperemos que las nuevas generaciones tengan más sentido común que el que se ha tenido hasta no hace mucho.», sentenció Ferrer.

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