Gandia homenajea al médico Pasqual Molina y reconoce su amor a la cultura y a la ciudad

Pasqual Molina acompañado de la Corporación municipal, la doctora Ana Lluch y otros Hijos Predilectos de la ciudad. / natxo francés
Pasqual Molina acompañado de la Corporación municipal, la doctora Ana Lluch y otros Hijos Predilectos de la ciudad. / natxo francés

El Ayuntamiento otorga al cirujano el título de Hijo Predilecto, una propuesta de la oncóloga Ana Lluch y avalada por entidades locales

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

El salón de plenos del Ayuntamiento se quedó anoche pequeño para rendir homenaje a Pasqual Molina Faus que recibió por parte del Consistorio el título de Hijo Predilecto de Gandia. Un reconocimiento que llegó avalado por la doctora Ana Lluch, jefa del servicio de Hematología y Oncología del hospital Clínico de Valencia, presente en el acto. Molina pasa a formar parte de los ciudadanos ilustres de la capital de la Safor y con esta distinción la ciudad avala sus logros no sólo en el mundo de la medicina, sino en su dilatada trayectoria cultural.

El Hijo Predilecto de Gandia suma más de 30 años de profesión dedicada al diagnóstico y tratamiento quirúrgico del cáncer de mama y por sus manos han pasado más de 850 operaciones de pecho. A su carrera profesional se une «su intensa y extensa dedicación social y cultural a través de diversas entidades de la ciudad».

A pesar de que la propuesta llegó de manos de una reconocida catedrática de Medicina, son muchos los colectivos, entidades y personas a título individual que se han adherido a la solicitud, entre ellas otro Hijo Predilecto de Gandia, el doctor Antonio Pellicer. El expediente que acredita los méritos de Molina para recibir este reconocimiento no duda de que sus méritos «responden sobradamente» para tal fin. Y además, así se constató en un salón de plenos abarrotado y puesto en pie para la ocasión.

Destaca el documento redactado por Àlvar García que el cirujano es «un ejemplo de persona entusiasta que contagia energía y vitalismo ante la adversidad. Puede que esa capacidad de trabajo sea en el fondo, la piedra angular sobre la que ha construido su vida vocacional y social». Los méritos a su iniciativa para colaborar en todas las propuestas de la ciudad fueron otras de las razones que destacaron durante la sesión plenaria extraordinaria. «Pasqual Molina pide constantemente y a gritos que lo dejen participar en todo aquello que sea posible y pueda prestar un servicio a su tierra», explica el instructor del expediente, quien apunta además que «es un ciudadano hiperactivo que vive su 'polis' griega como si el mundo se acabara en las curvas de Sant Joan».

Pasión fallera

Las premisas para nombrarle Hijo Predilecto distinguen su «oficio vocacional» de su vertiente de activista cultural: «Una de sus principales causas que ha defendido con más pasión consiste en el acercamiento de la cultura al mundo de las Fallas». Para quienes han decidido concederle esta honorífica distinción es un hombre «polifacético y activo que ha sido capaz de aglutinar y hacer crecer nuevamente un consenso total alrededor de su actividad vital acumulada».

Pero los elogios hacia la persona de Molina no finalizaron en las palabras que reza el expediente, sino que todos los portavoces de los diferentes grupos municipales, así como las palabras de la alcaldesa Diana Morant destacaron su brillante trayectoria en el campo de la medicina, pero sobre todo su valía y predisposición para apostar por todas las actividades que se realizan en la Ciudad Ducal, a la vez que hablaron del club Natació i Esports, Fallas o Semana Santa .

La alcaldesa apuntó que «la ciudad hacía años que tenía una deuda contigo, por la enorme huella y la impagable contribución altruista y desinteresada que has hecho y haces a nuestra estimada ciudad».

Lágrimas de emoción

Por su parte, el homenajeado, que escuchó los elogios desde la primera fila, subió al escenario y tomó la palabra para indicar que «después de todo lo que he escuchado, sólo me queda dar las gracias». Molina no leyó un discurso al uso, sino que hizo una declaración donde dejó patente todas las pasiones que profesa: su admiración a Gandia, sus padres, sus hijos, su mujer, profesores y un extenso listado. Mención especial tuvo para la doctora Lluch a la que calificó como una «figura irrepetible».

A pesar de estar acostumbrado a ponerse delante de un atril, en muchas ocasiones la voz se le entrecortó y los ojos se le llenaron de lágrimas, sobre todo en el momento en que se acordó de Pascual y Lolita, sus padres. «Esta noche hubiera sido grande para vosotros», balbuceó con los ojos llorosos.