El San Francisco de Borja incumple las medidas de seguridad que exige la ley

Aspecto del San Francisco de Borja tras la reforma en el año 2013. / lp
Aspecto del San Francisco de Borja tras la reforma en el año 2013. / lp

El gobierno subraya las carencias del colegio e invertirá medio millón para mejorar las vallas, colocar paneles en las ventanas e instalar toldos

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

El colegio San Francisco de Borja «incumple» varias normativas de seguridad, pese a que el centro se sometió a una reforma integral que culminó en el año 2013. Esta actuación tuvo un coste de más de seis millones de euros. La cantidad inicial prevista en la inversión era de 5,8 millones, pero hubo un sobrecoste del 9%.

Pese a la elevada cifra el centro carece de ciertas medidas de seguridad, además de que el sistema de ventilación del colegio sufre deficiencias y no da el servicio que se espera de él. Así lo relató ayer la edil de Educación de Gandia, Laura Morant, que lamentó que el edificio requiera una inversión de medio millón de euros «sólo unos años después de que se inaugurara el centro».

Para acabar con las deficiencias, el Ayuntamiento de Gandia se ha acogido al Pla Edificant de la Conselleria de Educación, que delega las competencias en los municipios que necesitan reformar centros, con el fin de acelerar los trámites. En el caso de Gandia, se van a mejorar, construir o reformar 15 edificios académicos.

Dirección de obra

El pleno de ayer aprobó la medida y ahora el gobierno iniciará los trámites para adjudicar la redacción del proyecto, así como la dirección de obra. Una vez superados estos trámites se procederá a sacar a concurso la obra para que las empresas que lo consideren presenten sus ofertas de construcción.

Morant lamentó «que sólo unos años después» de la reforma integral haya que invertir 500.000 euros, ante la «nefasta gestión del Partido Popular en su etapa en la Generalitat». La edil de Més Gandia explicó que son varias las actuaciones que hay que realizar para cumplir con las normativas.

Por un lado, la valla perimetral del centro no es lo suficientemente elevada como para garantizar el bienestar de los jóvenes que cursan estudios de Infantil o Primaria. En este caso, habrá que habilitar algún utensilio adicional.

El problema viene dado ante el aumento de la superficie interior del centro, del patio. Con la obra creció en altura y los muros son los mismos de cuando se construyó el centro en 1933, en plena Segunda República. De hecho, el colegio sigue el patrón de la época y hay otros centros en localidades valencianas con la misma arquitectura, en Sueca por ejemplo.

La remodelación también respetó los grandes ventanales de al menos dos metros de anchos y unos tres de alto, aproximadamete. El hierro original se restauró, pero no se colocaron paneles que puedan evitar caídas.

«No es que sean peligrosas las ventanas, sólo que no responden a las medidas de seguridad vigentes y esto tiene que cambiar», agregó la titular de Educación del gobierno de Gandia. La reforma que culminó en 2013 también sirvió para habilitar nuevas aulas en el patio, sobre todo para los más pequeños.

Estos espacios cuentan con grandes paredes de cristal: «Es una parcela muy soleada y estas aulas se concibieron sin toldos, por lo que hay que habilitar zonas de sombra para garantizar el bienestar de los escolares».

El sistema de ventilación también genera problemas: «Las máquinas que se instalaron no están dando el servicio esperado y no cumplen con la función». Por ello hay que renovar el sistema pese a que sólo lleva unos años en funcionamientos, finalizó la concejal de Més Gandia.

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