Un estudio alerta del aumento de plásticos en la desembocadura del río Serpis

Restos en partículas. Pedazos de plástico hallados en la costa del Golfo de Valencia para el estudio. / lp
 Toma de muestras. Una embarcación toma muestras de agua para ver el nivel de plásticos o contaminación. :: lp
Restos en partículas. Pedazos de plástico hallados en la costa del Golfo de Valencia para el estudio. / lp Toma de muestras. Una embarcación toma muestras de agua para ver el nivel de plásticos o contaminación. :: lp

La científica del Campus Nuria Felis analiza el agua del mar y concluye que los tramos cercanos a los cauces son los que más partículas acumulan

Ó. DE LA DUEÑAGANDIA.

Un estudio elaborado por una científica del Campus de Gandia de la UPV sostiene que en las desembocaduras del Serpis y el Júcar hay una elevada concentración de microplásticos, que pueden entrar en la cadena alimentaria. Esta es una de las conclusiones de la primera investigación desarrollada sobre la presencia de microplásticos en la costa de la península ibérica, concretamente en un segmento de la costa valenciana, los 54 kilómetros que van desde Cullera hasta Dénia.

«La densidad media de contaminación por microplásticos en la zona sur del Golfo de Valencia es de 329.500 ítems por kilómetro cuadrado», sostiene el Trabajo Fin de Máster en Evaluación y Seguimiento Ambiental de Ecosistemas Marinos y Costeros de Nuria Felis. La cifra refleja una «contaminación elevada por microplásticos, con valores similares a otras zonas del Mediterráneo y una situación algo mejor que la conocida como 'isla de plástico', en el giro del norte del Pacífico», añade.

Para llevar a cabo su investigación, Felis ha tomado muestras de la capa superficial marina de diez tramos perpendiculares a la costa y ha identificado y cuantificado los microplásticos. Según su estudio, los tramos con mayor densidad de partículas son los cercanos a las desembocaduras de los ríos de la zona, el Júcar y el Serpis.

Densidad de los materiales

En su investigación, Felis ha constatado grandes diferencias entre la densidad de microplásticos de la zona del Serpis y Marenyet (al sur de la desembocadura del Júcar), con una media superior a 900.000 ítems por kilómetro cuadrado, y la que presentan Piles y Oliva Nova, con una densidad cercana a 100.000 ítems por kilómetro cuadrado.

«Cerca del 80% de los plásticos que hay en el mar provienen de fuentes terrestres: ríos, acequias o emisarios submarinos, que son arrastrados por la escorrentía y transportados por las corrientes. Felis señala que existe una correlación entre la presencia en el mar de microplásticos y la contaminación por plásticos de más tamaño.

Según la investigadora, en el ámbito de este estudio se han encontrado un 66% de microplásticos procedentes de la degradación de macroplásticos. La investigadora expone que los microplásticos son de dos tipos. Por una parte, están los microplásticos primarios, entre los que se encuentran, por ejemplo, las micro esferas procedentes de productos farmacéuticos y cosméticos, como la pasta de dientes o exfoliantes.

«Todos ellos se vierten a la red de alcantarillado y llegan a las depuradoras de aguas residuales, pero su pequeño tamaño impide que se retenga en alguna de las etapas del tratamiento, por lo que acaban en el mar a través del vertido».

El segundo tipo de microplásticos son los secundarios, procedentes de fragmentos de plásticos grandes que se generan por la acción de agentes erosivos: «La combinación de radiación ultravioleta, la fuerza del oleaje, la temperatura, disponibilidad de oxígeno y turbulencias, junto con las propiedades de los polímeros plásticos, influyen en la fragmentación de la basura plástica».

Afección a la fauna

Felis advierte de que la presencia de este plástico en el medio marino afecta a la fauna y a los seres humanos; como los microplásticos tienen un tamaño inferior a 5 milímetros, son ingeridos desde los niveles más bajos de la cadena trófica, como moluscos o plancton, del que se alimenta otra fauna; a través de la alimentación, los microplásticos pasan también al organismo humano.

«Dada la importancia de este tipo de contaminación, hemos querido realizar una primera aproximación a la presencia de microplásticos en nuestras costas; así, cuando se quieran poner en marcha medidas, se podrán conocer los problemas prioritarios». El trabajo se ha realizado bajo la dirección de los profesores del Campus Silvia Falco y Miguel Rodilla.