«Nos dejan monjas que han brillado por su bondad»

Las tres religiosas que dejan Sant Roc, junto a miembros de la Asociación del Beato de Gandia. / lp
Las tres religiosas que dejan Sant Roc, junto a miembros de la Asociación del Beato de Gandia. / lp

Las Franciscanas dejan Sant Roc tras 140 años custodiando el templo y la figura del Beato y Gandia las despide con una emotiva misa

Ó. DE LA DUEÑA

gandia. Las hermanas Franciscanas de la Inmaculada tuvieron una más que emotiva despedida este domingo en Gandia. La iglesia de Sant Roc, que ha sido custodiada por esta orden durante más de 140 años, albergó una misa de acción de gracias promovida por la Asociación Beato Andrés Hibernón de Gandia, con la que despedir a las tres monjas.

El templo se quedó pequeño ante la eucaristía oficiada por el párroco Paco Revert. En la iglesia no había sitio ni para un alfiler ante la expectación por su marcha.

Toda Gandia estaba representada: Semana Santa, Fallas, políticos, asociaciones y mundo de la cultura. En el acto intervinieron la madre superiora provincial de la orden, María Luisa Gómez, y el presidente de la Asociación Beato Andrés Hibernón, Jesús Montolío.

La primera destacó la labor de sus religiosas en Gandia, donde han venerado la imagen de la Virgen Inmaculada y la del Beato Andrés Hibernón. Ambas tallas cuentan con una gran devoción en Gandia y tienen fieles en toda la comarca.

De hecho, la procesión del beato junto a la Virgen es una de las marchas religiosas que más devotos reúne en toda la Safor. Montolío leyó un emotivo discurso que sacó lágrimas a más de un asistente: «Nos dejan unas monjas que han brillado por su bondad, que han destacado por su labor y que han sido las fieles guardianas de la iglesia de Sant Roc y del Beato».

Trabajo con enfermos

«Durante 141 años, las Franciscanas de la Inmaculada en Gandia han realizado un trabajo oscuro, atendiendo a enfermos y llevando la comunión a dónde fuese necesario», relató.

A todo esto agregó: «Han realizado un trabajo duro, con dedicación y sin horarios». La iglesia de Sant Roc cuenta con mucha feligresía y son decenas las personas que acuden cada día a poner una vela. «Esto, en parte, se debe a la labor de las tres monjas que ahora nos dejan. El Beato es lo que es gracias a ellas».