Costas estudiará una actuación puntual en la Goleta para intentar salvar la campaña turística

La pasarela de madera de acceso a la playa de la Goleta, en el aire, tras los efectos del temporal en la costa de Tavernes. / r. escrihuela
La pasarela de madera de acceso a la playa de la Goleta, en el aire, tras los efectos del temporal en la costa de Tavernes. / r. escrihuela

El alcalde de Tavernes exige una solución al Gobierno central y acuerda una reunión para septiembre para estudiar el problema

ROCÍO ESCRIHUELATAVERNES.

Costas estudiará una actuación puntual en la playa de la Goleta cuando baje la marea, se evalúen los daños y sean visibles los destrozos del temporal. Así se lo comunicó ayer el jefe de Demarcación de Costas, Antonio Cejalvo, al alcalde de Tavernes, Sergi González, con el objetivo de intentar salvar la temporada turística.

El primer edil conversó ayer vía telefónica con Cejalvo porque la situación de este tramo del litoral «es insostenible» y es necesaria una solución de manera urgente. Desde este organismo que depende del Gobierno central se han comprometido a evaluar la situación una vez concluya el temporal y descienda el nivel del mar para observar las consecuencias del fuerte oleaje.

Una vez se salve este obstáculo ambas partes también se han emplazado a una cita para la segunda quincena de septiembre donde intentarán plantear alguna actuación a más largo plazo y evitar que este capítulo se repita cada año.

Pero en estos momentos la peor parte del temporal en la comarca de la Safor se la ha llevado Tavernes y en especial la Goleta que ha quedado arrasada tras sufrir el envite de las olas y el fuerte viento con rachas que rozaron los 70 kilómetros por hora durante la jornada del martes pero donde la lluvia no hizo acto de presencia.

González insistió en que debe buscarse ahora mismo una acción para paliar el deterioro que ha sufrido este tramo del litoral vallero, pero que son necesarias soluciones definitivas porque la situación de la Goleta es cada día peor. En estos momentos una actuación puntual pondría un parche, otra vez, pero los vecinos y turistas podrían disfrutar de lo que queda de verano en mejores condiciones.

Desde Costas también transmitieron al primer edil que una actuación de vertido de arena en esta época podría ser «muy complicada» dado que según explicaron se debería cerrar al baño momentáneamente la zona de playa a afectada para que la maquinaria pesada pudiera actuar sin peligro para las personas. Del mismo modo, en estas obras de emergencia los áridos deberían transportarse desde otra zona del litoral de la Comunitat con los desperfectos que ello pueda ocasionar también a dicha localidad en pleno mes de agosto.

El martes LAS PROVINCIAS ya se hizo eco de los daños que presentaba la playa de la Goleta en plena temporada turística a pesar de que todavía no había existido ningún temporal. Una situación que cambió radicalmente el miércoles y que ha agravado los destrozos en esta zona.

Heridas por las rocas

Piedras de grandes dimensiones invaden la orilla tras desaparecer la arena que ha engullido el mar y la franja costera ha quedado reducida a escasos centímetros mientras las pasarelas de madera se han quedado en el aire. Imposible poner una sombrilla o la toalla. La invasión de rocas impide también pasear por la orilla y algunos vecinos han tenido que ser atendidos en el puesto de salvamento por alguna caída.

El hartazgo de los vecinos ante la situación de la Goleta es cada día mayor porque ven que año tras año Costas no pone una solución definitiva sino que sólo hay vertidos de arena que desaparecen antes de que finalice el verano. «Esto es una vergüenza. Llevamos así una semana cuando la lluvia arrasó media playa y ahora este temporal ha sido el colmo y nos ha dejado literalmente sin playa».

Así mostró Mercedes, vecina de Madrid, su indignación ante un hecho que se repite cada verano. Los residentes en esta zona de Tavernes están cansados de esta situación y ahora el agua ya llega hasta el puesto de salvamento, que han tenido que retirar para que las olas no arrastren la silla del vigilante.

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