El Consell busca la fórmula para poner los florones en el Monestir de Simat

El techo de la iglesia del Monestir de Santa Maria de la Valldigna sin los florones. / lp
El techo de la iglesia del Monestir de Santa Maria de la Valldigna sin los florones. / lp

La Generalitat está tramitando el contrato con la empresa que se encargará del montaje de las seis piezas de gran tamaño en la cúpula

ROCÍO ESCRIHUELA SIMAT.

Los seis florones que en 1835 con la desamortización de Mendizábal desaparecieron del Monestir de Santa Maria de la Valldigna de Simat ya están de regreso en el templo tras un largo proceso de restauración. En febrero de 2011 la Generalitat los compró a la parroquia de San Juan Evangelista de Benifairó y los adquirió para restaurarlos y devolverlos a su ubicación natural. Pero en este proceso, el Consell se ha encontrado con una piedra en el camino en su última actuación y estudia la fórmula para colocarlos sobre el techo de la cúpula de la iglesia.

Las dimensiones y el peso de estas piezas a las que hay que sumar la altura de más de 20 metros del templo complican su montaje. Así lo ha explicado a LAS PROVINCIAS, Vicent Ribera, presidente de la Mancomunitat de la Valldigna que ha indicado que hay dificultades añadidas en este proceso. Ribera ha señalado que se están estudiando varias posibilidades para poder llevar a cabo este proceso cuanto antes.

Una de las opciones es utilizar una grúa especial con una escalera de gran altura para alcanzar el techo, pero ello choca con el inconveniente de que este tipo de vehículos son de grandes dimensiones y por su tamaño seguramente no podría acceder al monasterio o a la puerta de la iglesia. Además, esto también podría obligar a reforzar el suelo del templo para evitar que se hunda debido al peso del vehículo elevador.

Una laboriosa restauración ha recuperado las piezas de madera deterioradas por la humedad y la carcoma

Si se descarta esta opción, asegura el presidente de la mancomunidad, otra posibilidad sería colocar un andamio para poder acceder hasta determinada altura, aunque también sería «complicado para poder subir arriba de la cúpula».

Ribera señaló que no se trata de buscar una empresa cualquiera de grúas, sino que deben ser especialistas en la materia. «El trabajo de restauración, que era lo importante ya está hecho, pero ahora nos queda buscar la empresa», apuntó el presidente de la Mancomunitat de la Valldigna

Fuentes de la Conselleria de Cultura han señalado a este periódico que «en estos momentos se está tramitando el contrato para colocar los seis florones restaurados», pero no han comentado más detalles al respecto ni el plazo estimado para que regresen a su ubicación original.

Desaparición

Después de ocho años desde la compra de estos seis florones está más cerca que nunca su regreso, aunque desde 1835 desaparecieron del Monestir de Santa Maria. En aquella época, parte del patrimonio fue vendido a particulares y también se robaron muchas piezas que posteriormente se vendieron.

En estos momentos, según confirmó Ribera, los florones ya se encuentran en Simat. «Desde finales del año pasado ya están en el monasterio, guardados y empaquetados y esperando a su colocación tras un largo proceso de restauración porque son piezas súper delicadas», manifestó el presidente del ente, que apuntó que han tardado más de tres años.

Y es que las piezas en cuestión son de gran tamaño. Dos de ellas alcanzan los 150 centímetros de ancho y muestran elementos florales. Están realizadas con madera de pino trabajada y una decoración barroca. Las otras cuatro tienen un metro de diámetro.

El Consell compró en 2011 las piezas a la parroquia de Benifairó por 35.000 euros, a los que sumó 5.000 euros más para que el templo pudieran reemplazar los florones que iban a trasladarse a Simat. De hecho, se encargaron unas réplicas para que se pudieran colocar en la iglesia. Unas piezas que como confirmó el alcalde Josep Antoni Alberola ya están desde hace años instaladas en la parroquia de la localidad.

Años de trabajo

Otros 76.000 euros de esta actuación se destinaron a la restauración de las seis piezas que se ha llevado a cabo en el Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación (IVCR+I). El proceso de recuperación de las mismas se inició inmediatamente tras la compra de estas, pero el deterioro de las piezas ha obligado a una larga tarea de restauración que comenzó primero en la oficina del IVCR+I de Castellón y posteriormente las piezas se trasladaron a Valencia.

Según expertos consultados, los florones estaban muy deteriorados cuando se compraron. Faltaban algunas piezas de madera y primero se tuvieron que consolidar antes de comenzar el proceso de estucado. La humedad y la carcoma han sido los principales enemigos de estas piezas de gran valor patrimonial que en breve podrán volver a contemplarse en el Monestir de Santa Maria de Simat de la Valldigna.