El temporal se lleva por delante el espigón de la Goleta de Tavernes y daña 20 chalés

El oleaje causa graves daños en la playa vallera donde han desparecido las dunas, mientras que en Gandia la arena invade el paseo marítimo

C. GIMENO/R. ESCRIHUELA

El fuerte temporal que ha azotado este fin de semana toda la Comunitat ha dejado graves desperfectos en las playas de la Safor donde la arena ha invadido la vía pública y el fuerte oleaje ha afectado a viviendas de la primera línea de playa y ha roto diversas infraestructuras de la zona costera como duchas o pasarelas.

La playa de la Goleta de Tavernes de la Valldigna es una de las más afectadas por el temporal que ha azotado al Mediterráneo y donde se han visto afectadas más de 20 casas, aunque no corren peligro de derrumbe. Sólo destrozos en jardines porque están acostumbrados a los envites de las olas. Lo grave es, una vez más, la desaparición del espigón.

Desde el consistorio vallero se ha indicado que aún es pronto para hablar de una valoración concreta de los daños porque los técnicos municipales siguen trabajando en el recuento de los mismos. Javier Escrihuela, concejal de Agricultura, ha señalado que los «técnicos están valorando las consecuencias del temporal con el fin de facilitar esos datos a la Mancomunitat de Municipis de La Safor para que sean transmitidos a Presidencia».

Uno de los problemas que más costará de analizar es la posible salinización de los acuíferos de la zona más próxima a la costa vallera. El mar ha invadido el casco urbano de la Goleta y desde ahí se pueden producir filtraciones a las zonas agrícolas más próximas, afectando a los acuíferos. Al igual que la filtración de agua salada al lago que recientemente había sido regenerado con una actuación de unos 100.000 euros.

Escrihuela indicaba los grandes esfuerzos que supondrá reponer el canal de defensa que delimita el término de Tavernes y Cullera ya que «con la maquinaria del Ayuntamiento tendremos que ir quitando toda la arena que ha taponado este canal. La arena retirada será repuesta en el cordón dunar que el mar rompió».

Zona edificada

En la zona urbana de la Goleta los daños son cuantiosos. Habrá que reponer los márgenes de los accesos a la playa, así como retirar y limpiar todos los restos y la arena que el mar ha dejado en las calles de esta playa. La zona deportiva está completamente tapada de tierra que tendrá que ser retirada para poder dejar las pistas libres y servibles. En el pueblo hay cuantiosos daños. Dos palmeras de grandes dimensiones han tenido que ser taladas ante el peligro inminente de caída. Árboles, contenedores y señales de tráfico se han visto dañadas por la fuerza del viento y las lluvias.

Destrozos cuantiosos

En Gandia, el Ayuntamiento todavía está realizando la valoración de daños del temporal del fin de semana. El fuerte viento y el oleaje han dejado destrozos cuantiosos, según informó el edil de Servicios Básicos, Miguel Ángel Picornell. El concejal lamentó que cuando todavía no se han arreglado los desperfectos que dejó la adversa climatología del mes de diciembre, «ya tenemos de nuevo, más daños». En esta ocasión, la zona más perjudicada ha sido la playa Nord donde la arena ha invadido el Paseo Marítimo, y donde han quedado inutilizados los conductos de las duchas, columpios y papeleras, además de las pasarelas de la playa.

Picornell indicó que los servicios municipales «irán poco a poco solucionando todos los problemas y ya mismo comenzarán la limpieza de la costa». Aunque indicó que nuevamente tendrán que pedir ayuda a las administraciones. El edil lamentó que la semana pasada finalizó la limpieza de la playa de l'Auir, y ahora habrá que ponerse otra vez manos a la obra para devolver la playa a su estado natural. Apuntó que desde «noviembre de 2001 no se había visto un temporal de esa magnitud» y anticipó que a partir del jueves se espera otro temporal en la Safor, por lo que habrá que continuar alerta ante una nueva gota fría.

En la ciudad, el temporal de viento ha dejado árboles derribados, así como algunas vallas publicitarias y el techo de una vivienda, cuyos dueños tuvieron que ser realojados.