Historias populares de la Valldigna

Uno de los Ullals de Tavernes de la Valldigna. :: lp/
Uno de los Ullals de Tavernes de la Valldigna. :: lp

Un profesor de la Universidad Católica recopila relatos relacionados con parajes naturales que pasan de una generación a otra

CARLOS GIMERNO

tavernes. La Valldigna se nutre de curiosas leyendas populares que han pasado de una generación a otra. Historias, fábulas y cuentos que narraban los abuelos haciendo referencia a los lugares cercanos. Pero las nuevas formas de vida, junto con las tecnologías, hacen peligrar la tradición oral. La Valldigna, a unos 50 kilómetros al sur de Valencia, es uno de esos parajes en los que aún se puede disfrutar del turismo de playa y montaña, pero a la vez intentar conocer antiguas historias.

Son muchos los espacios naturales que tienen fábulas. Unas verdaderas, otras ficticias y muchas desconocidas. Vicent Gimeno, profesor de la Universidad Católica San Vicente Mártir, es un buen conocedor de esa tradición oral. Su tesis versó sobre las historias del valle y muchas de ellas tienen como marco parajes naturales que aún hoy perduran y se pueden visitar.

Ullal del Cavaller

En Tavernes, narra la tradición oral, que el Ullal de Cavaller, situado entre el Ràfol y el Ullal Gran, toma su nombre de una trágica historia. Un caballero detuvo su montura en este pequeño manantial y cayó al agua al intentar beber. La pesada armadura hizo que no pudiera salir de la zona pantanosa y murió ahogado.

Muy cerca de allí, se puede ver la Penya Migdia. Es fácil identificarla. Se trata de un peñasco que enfronta con otra peña muy similar. Tiene un barranco muy pronunciado junto a la A-7. Se denomina así por una costumbre de labradores. Cuando el peñasco no tiene sombra es el mediodía solar, es decir, las dos de la tarde porque nos guiamos con dos horas de retraso respecto al sol. En ese momento los labradores paraban a comer o regresaban a casa para evitar las horas de mayor calor.

Se cuenta también que en Tavernes hubo un preso condenado a muerte al que se le ofreció un pacto. Salvaría su vida si conseguía matar a una enorme serpiente que merodeaba por la zona de los Ullals. Según la tradición, el preso dio muerte al animal y quedó libre. Esta misma historia también se cuenta en otros pueblos con aguas pantanosas de todo el país. En el caso de Tavernes, las culebras son inofensivas y se puede ver cierto paralelismo de esta historia con la de San Jorge.

Cerca de Tavernes, en la vecina localidad de Barx, se puede visitar el Avenc de la Donzella. El Avenc es un espacio natural en el que confluyen las aguas de lluvia. En la tesis del profesor Gimeno se defiende que el nombre de este paraje se toma de una vieja historia en la que se contaba que en el Avenc se aparecía el fantasma de una joven doncella. De ahí el nombre que se le dio.

En Benifairó está el Castillo de la Reina Mora. La tradición cuenta la historia de una reina mora que prefirió arrojarse con su hijo por el barranco sobre el que se edificaba la fortaleza, antes que ver su castillo en manos de los cristianos. Historias similares se narran en poblaciones por todo el territorio español. En algunas la reina iba a lomos de un caballo, y en otras se despeñaba a voluntad.

«A estas historias habría que añadir las del monasterio de Santa Maria de Valldigna. Yo defiendo una teoría, la fuente del Cirer de Simat de la Valldigna, toma su nombre de la orden del Cister del cenobio. Es probable que a la gente de la zona le costase pronunciar Cister, y optase por Cirer», comenta Gimeno.

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