Los restos de una ermita desconocida

Restos de la desconocida ermita de Sant Joan de Xàtiva./
Restos de la desconocida ermita de Sant Joan de Xàtiva.

El historiador Josep Ll. Cebrián ha advertido en su blog, 'Art i patrimoni', del peligro de desaparición que se cierne sobre los escasos restos que se conservan de la desconocida ermita de Sant Joan, de Xàtiva. Un santuario que, al igual que la desaparecida ermita de la Mare de Déu de la Seu de la Font Quintana, pudo tener -asegura- un origen medieval. Las ruinas se encuentran situadas al norte del cementerio de La Llosa de Ranes, en lo alto de una colina a cuyos pies nacen una fuente y el barranco que llevan su nombre. Barranco que, por cierto, delimita en este paraje los términos de La Llosa y de Xàtiva. Cebrián i Molina recuerda que, según la documentación que se conserva en el archivo de la Seo, el visitador eclesiástico ya prohibió en el siglo XVII que se celebraran misas en el interior de la ermita mientras no se reparase. Pero se teme que las transformaciones agrícolas se están realizando en sus inmediaciones acaben con los pocos vestigios que quedan de ella. Apenas unos muros y ladrillos macizos y trozos de cerámica desperdigados por las vertientes de la colina.

Un servicio eminentemente burocrático. La concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Xàtiva, Xelo Angulo, continúa como la región, según reza la letra del himno oficial: avanzando «en marxa triomfal». Y sin cortarse un pelo. ¿Estará la gente escandalizada del incremento de la plantilla municipal? A más no poder. Una conocida feminista denunciaba el pasado día 13 lo chocante que resultaba que, a pesar del centenar de nuevos contratados, ni la biblioteca ni la Casa de la Cultura abran por las tardes. Ni la ermita de Sant Feliu en todo un mes, añadimos nosotros. Bueno, pues la señora Angulo no se ha dado cuenta de ello. Así es que ni corta ni perezosa acaba de informar a la opinión pública de que, entre unas cosas y otras, al comenzar el mandato el departamento contaba con dos administrativos y ahora son seis más. Ni que decir tiene que con un trabajo hasta allá.

Son únicos delatándose a sí mismos. Gracias a una indiscreción del concejal de Participación Ciudadana del Consistorio setabense Miguel Alcocel hemos podido saber que el Ayuntamiento, no un incívico particular: el mismísimo Ayuntamiento había empezado las obras de construcción del desafortunado pabellón que se va a levantar en el patio del colegio Attilio Bruschetti sin el preceptivo informe arqueológico. No hará falta que les juremos que un olvido como éste, casual o deliberado, lo comete un constructor y se le cae el pelo. Para empezar le habrían parado la obra. Después le habrían impuesto una multa. A continuación le habrían mandado a un equipo de arqueólogos para que, con la calma y cuidado que requiere su trabajo, excavara el lugar y determinara la valía histórica de lo que pudiera aparecer en el subsuelo. Y, por último, si lo encontrado tuviera el menor valor, le obligarían a reformar el proyecto, en el mejor de los casos, para integrar los elementos descubiertos en la nueva construcción y, por tanto, a volver a tramitarlo desde el principio.

Un solar intramuros pero sin pasado. En cambio, se salta este trámite la corporación en un solar que limita al sur con un convento del siglo XVIII, el de San Onofre, y al este, con las defensas medievales de Xàtiva, y no sólo obtiene el informe arqueológico en un santiamén sino que lo consigue sin siquiera haber hecho ni una sola cata. Las fotos publicadas esta pasada semana muestran que la capa de cemento que cubre el lugar donde se va a incrustar el mamotreto multifuncional no puede estar más entera. Así es que como no lo hayan fiado todo al georradar -instrumento que no exime a los particulares de una excavación en toda regla- ya nos dirán cómo ha confirmado quien fuere que el subsuelo del Bruschetti está en blanco.

Luces y luminarias descompensadas. Hay detalles que el administrado no entenderá jamás ni aunque le digan que son fruto de una avería o de un descuido. Sirva como muestra este ejemplo: Las luces de la calle de la Reina continuaban encendidas a las 14:30 de la tarde del pasado día 12. Talmente como si aún no hubiera amanecido o el cambio de hora que la UE recomienda suprimir hubiera trastocado la programación del dispositivo de encendido y apagado. O este otro, contrarreplicado en las redes sociales: ¿Cómo va a estar el consistorio pendiente de si la farola situada en la fachada de la abandonada casa de los Sanç de Sorió, de la calle Montcada, está o no fundida desde Semana Santa «si ni siquiera repone los cristales de los faroles de la entrada del ayuntamiento»? Lo que no sabe este vecino es que les quitaron dichas protecciones para que hicieran más luz.

 

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