PSPV y Més Algemesí discrepan sobre el modelo de organización del nuevo gobierno

Concejales de Algemesí durante un pleno en la legislatura que ahora acaba. / lp
Concejales de Algemesí durante un pleno en la legislatura que ahora acaba. / lp

La formación de Lorena Calatayud ve excesiva la cantidad prevista para sueldos que rondaría los 300.000 euros con siete personas liberadas

MANUEL GARCÍAALZIRA.

A menos de una semana de la constitución de los ayuntamientos, la confirmación de los pactos de gobierno se convierte en la principal incógnita para saber los nombres de los alcaldes o alcaldesas de los diferentes municipios.

En el caso de Algemesí continúan las negociaciones para poder formar un gobierno estable, contrariamente a lo que ocurrió en 2015. De este modo, ayer se produjo un encuentro a tres bandas con propuestas y contraofertas que desembocarán en una nueva reunión prevista para esta noche.

La actual alcaldesa y candidata del PSPV, Marta Trenzano, había propuesto que cada formación asumiera un número de ediles liberados en proporción a lo logrado el pasado 26 de mayo. Así, los socialistas tendrían cuatro ediles liberados mientras que Més Compromís per Algemesí tendría uno y otro a media jornada y Esquerra Unida tendría únicamente uno.

Las negociaciones para formar gobierno podrían seguir a partir del próximo sábado

Así se llegó al encuentro de ayer. En el mismo, desde Més Compromís per Algemesí se realizó una contraoferta por la que se crearían tres grandes áreas: una relacionada con lo social, una segunda con la movilidad y el urbanismo y una tercera con la economía, la agricultura y el comercio. El portavoz de cada formación sería quien coordinaría cada una de estas áreas: «Somos 13 personas para trabajar. No hace falta que nos liberemos tantos», apuntó Lorena Calatayud.

Desde Més Compromís per Algemesí afirmaron que la cantidad de liberados que sugieren desde el PSPV supondría incrementar la partida de salarios del equipo de gobierno hasta casi los 300.000 euros, cifra que les parece excesiva.

Calatayud afirmó que aunque el día de la investidura no es la meta final «y se puede seguir hablando después, sí nos gustaría tenerlo claro el sábado».

Por su parte, Marta Trenzano afirmó que el problema no son los sueldos sino la organización de las áreas y añadió que desde Més Compromís se pide «la vicealcaldía, un cargo que no existe». Así, Trenzano afirmó que están analizando la contraoferta realizada por la formación de Calatayud para darle una respuesta en el plazo más breve posible.

Lo que sí parece más que claro es que Trenzano será nombrada alcaldesa el sábado al no ser viable una lista alternativa.

Los otros dos principales municipios de la comarca de la Ribera donde aún se mantiene la incógnita, y tal vez lo haga hasta muy pocas horas antes del sábado, son Carcaixent y Sueca.

En el caso de Carcaixent queda por decidir si Francesc Salom (Compromís) podrá liderar un equipo de gobierno que le permita mantener la vara de mando. La pérdida de cuatro ediles (ha pasado de diez a seis) le deja en una situación complicada a la hora de liderar un gobierno con mayoría absoluta en el pleno. Además, la igualada configuración del pleno también hace que existan múltiples posibilidades: PP, PSPV y Units per Carcaixent con cuatro ediles cada uno y Ciudadanos con tres podrían formar parte de muy diferentes combinaciones de gobierno. Por lo que respecta a la capital de Ribera Baixa, las conversaciones siguen realizándose pero tampoco surge la 'fumata blanca' que indique que se ha alcanzado un pacto. Como comentó uno de los concejales en tono humorístico a LAS PROVINCIAS, «esto es más difícil que el examen de matemáticas de Selectividad». Y no parece inadecuada la comparación, ya que la continuidad de Raquel Tamarit (Compromís), que mantuvo sus ocho concejales, se ha visto perjudicada con la pérdida de un edil del GISPM, que ha pasado de tres a dos y que, por lo tanto, se queda a uno de la suma de once ediles que hubiera supuesto la repetición del pacto que se concretó en el año 2015.