L'Olleria localiza 17 pozos sin protección en su término municipal gracias a los vecinos

Varios de los pozos localizados que carecían de la protección debida. / lp
Varios de los pozos localizados que carecían de la protección debida. / lp

La mayoría servían para el riego de cosechas en campos que ahora están abandonados y dos en terrenos municipales que ya han sido protegidos

BELÉN GONZÁLEZ L'OLLERIA.

El trágico suceso del niño Julen en la localidad malagueña de Totalán, que falleció tras caer en un pozo, ha servido para poner de manifiesto y concienciar del peligro que pueden conllevar la existencia de pozos sin la debida indicación y protección.

Es lo que ha sucedido en la localidad de l'Olleria donde los vecinos han puesto en conocimiento del Ayuntamiento de la localidad de la Vall d'Albaida aquellos pozos que sabían existían, principalmente en campos abandonados, y que dada la dejadez suponen riesgo para que pudiera ocurrir un suceso similar.

La actuación del Consistorio, a través de la Concejalía de Urbanismo, en colaboración con la Policía Local ha sido inmediata y gracias a los datos facilitados por los vecinos y la investigación llevada a cabo por los agentes locales, se han podido localizar hasta 17 pozos en el término municipal que no cuentan con las medidas de protección adecuadas.

El alcalde explica que algunos pozos estaban abandonados y había un fácil acceso a ellos

El alcalde de la localidad, Julià Engo, explica que ya tenían algunos localizados en parcelas municipales, concretamente dos, que en un pasado eran agrícolas y aunque contaban con la protección de unas rejas soldadas a una estructura, se ha creído conveniente reforzar la seguridad, para lo que los servicios municipales han levantado sobre ellos una pared de un metro, construyendo el pozo a la manera que se realizaba tiempo atrás, para que pueda identificarse bien.

Engo reconoce que el caso del pequeño Julen puede haber alertado a los vecinos de l'Olleria que han comunicado la existencia de aquellos de los que tenían conocimiento, principalmente por hallarse en fincas lindantes a las suyas.

La celeridad ha sido absoluta, asegura el primer edil, y ya se ha contactado con los propietarios para que adopten las medidas de protección necesarias. Según explica, no ha habido reticencia ni quejas por parte de los propietarios, «todos lo han aceptado bien, la gente colabora porque son conscientes del peligro que supone», indica y apunta que algunos de los propietarios ya están procediendo a adoptar las medidas de seguridad solicitada por el consistorio.

No obstante, el primer edil de l'Olleria explica que los pozos eran fácilmente identificables porque estaban junto a una caseta o disponían de reja sellada, pero si bien, al encontrarse, en su mayoría, en campos abandonados, se podía acceder a ellos fácilmente a la finca, por lo que se desea evitar este riesgo con esta actuación.

Julià Engo recuerda que estos pozos se utilizaban para suministrar el riego a los cultivos y que ninguno servía de desagüe, además de que la mayoría no tienen ya agua, pero el peligro es que al estar abandonados no contaban con la vigilancia y la protección que si los propietarios hicieran uso de la finca y fuera diariamente. «El problema es que muchos no van por el campo en muchos meses», incide.

No obstante y, a pesar de la investigación exhaustiva llevada a cabo por los agentes de la Policía Local, desde la concejalía de Urbanismo, su titular, Ruth Martínez, ha pedido ayuda a la ciudadanía para que informen, bien a los mismos municipales, bien dirigiéndose al Ayuntamiento, en caso de localizar algún otro pozo que encuentren por el término y que esté sin la debida protección.

Y es que, como ya explicaba LAS PROVINCIAS el pasado mes de enero, los hoyos o cavidades que se encuentran en los terrenos pueden deberse a muchas posibilidades, desde, como es el caso de l'Olleria, de pozos abandonados, pasando por prospecciones fallidas en busca de agua e incluso construcciones como cisternas antiguas, que no se saben ni de su existencia, hasta pozos clandestinos que no han sido sellados y cerrados correctamente.

Cabe recordar que el importe medio de la sanción por realizar un pozo sin la debida licencia puede es de 3.000 euros. Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Júcar, en los últimos tres años se han tramitado 50 expedientes sancionadores por pozos clandestinos.

Precisamente, en la comarca, hace tres años, en concreto en marzo de 2016, un hombre caía en un pozo mientras buscaba espárragos en el término municipal de Benigànim, cerca de la antigua carretera a Xàtiva. El pozo estaba oculto entre la vegetación, lo que hacía complicada su detección.