Cullera se blinda con 750 agentes para garantizar la seguridad en el Medusa

El escenario principal del Medusa obra del artista fallero Manolo García. / e. ortiz
El escenario principal del Medusa obra del artista fallero Manolo García. / e. ortiz

El festival espera recibir a unas 300.000 personas y generar un impacto económico mayor a los 25 millones de euros del año pasado

ENRIC ORTIZALZIRA.

El festival de música electrónica de Cullera ha abierto hoy por la mañana sus puertas para que los campistas puedan empezar a instalarse para los conciertos de artistas como Afrojack, C. Tangana, Sebastian Ingrosso, Dimitri Vegas & Like Mike o Timmy Trumpet que empezarán esta noche y terminarán en la madrugada del domingo al lunes.

La sexta edición del Medusa Sunbeach Festival tendrá un gran dispositivo de seguridad. Más de 750 agentes se desplazarán a la zona para proteger a las casi 300.000 que se espera lleguen a lo largo de la semana hasta el domingo, día final del festival.

Como cada año la Guardia Civil será la encargada de este dispositivo especial, que coordinará a Unidades de Seguridad Ciudadana,unidades caninas de explosivos y estupefacientes y Técnicos Especialistas en desactivación de Explosivos entre otros.

Además de todo ello las fuerzas del orden, así como el alcalde, han recomendado a los asistentes que se instalen la aplicación AlertCops. Una app para Android e IOS con la cual se podrá comunicar a Policía y Guardia Civil cualquier tipo de problema sufrido durante el festival con una mayor velocidad de respuesta que con una llamada, ya que permite geolocalizar al usuario y con ella se pueden enviar fotos y vídeos.

Desde el Ayuntamiento de Cullera se han mostrado reticentes a calcular el impacto económico que el festival tendrá sobre la población por ahora, debido que aún no hay datos fiables. Sin embargo, han explicado que esperan mejorar los 25 millones del año pasado porque, de acuerdo con los organizadores, se han vendido casi la totalidad de las entradas, un número superior al de otros años.

Andreu Piqueras, uno de los organizadores del festival, cuenta con casi 3.000 trabajadores entre operarios, personas en las barras, seguridad privada, artistas... A pesar de ello Piqueras ha centrado la importancia en la atmósfera del festival que organiza y se centra en que la experiencia de los asistentes no sea solo con la música sino también con «los escenarios».

El Medusa Sunbeach Festival tendrá este año la fantasía del País de las Maravillas como temática, que ha quedado plasmada en el escenario principal 'Queen's Castle', diseñado por el artista fallero Manolo García. Este es uno de los escenarios por los cuales pasarán los más de 150 disc-jockeys que el festival ha contratado.

En el pasado, el festival se centraba en el indie además de en la electrónica, pero ahora ha quedado atrás. Medusa Sunbeach Festival es ahora un festival de electrónica, especialmente de EDM. Este espíritu de renacimiento contínuo del festival es quizás el motivo de las novedades que las sexta edición trae.

En primer lugar los organizadores han aumentado hasta cinco el número de escenarios, que dividirán su oferta en distintos tipos de música electrónica: remember, techno, EDM... Y uno dedicado a la música rap con la apuesta fuerte por artistas como C. Tangana, Juancho Marqués o Rels B.

En segundo lugar, la organización ha puesto en marcha el 'glampling', un espacio de acampada 'premium' para 2.000 personas que se encuentra dentro del propio espacio de acampada general, que tiene un aforo total de 9.000 personas. Dentro del 'glamping', las tiendas tienen más comodidades: un colchón de aire, una puerta con llave para estar más protegidos o servicio de desayuno.

Un tipo de estancia que de acuerdo con el organizador del festival Andreu Piqueras atiende a que el público ha crecido, y con ello su capacidad adquisitiva y manera de actuar en un festival también. Porque en su opinión el verdadero «medusero» es «el que se queda en el camping».

También se ha introducido una mejora en las instalaciones consistente en una zona de descanso en la que los «meduseros» podrán jugar al futbolín y tranquilizarse y comer después de los conciertos.

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