EU condena el incivismo monumental

A Cerdà le gustó cómo lo sacaron en la falla./
A Cerdà le gustó cómo lo sacaron en la falla.

El concejal de EU Alfred Boluda no era consciente del lío en el que se metía cuando arremetió este domingo contra el sujeto que se encaramó al monumento a las víctimas del nazismo erigido en la plaza del Arzobispo Mayoral a instancias de su formación. «Fiesta e incivismo -escribió en su cuenta y en la del portavoz del grupo municipal-. Y, lo que es más grave, la pasividad y/o condescendencia de las personas de alrededor. Estos comportamientos hay que censurarlos y denunciarlos». La falla de la plaza de Sant Jordi se sintió aludida y el concejal de Memoria Histórica hubo de aclarar que la comisión paró la música e hizo bajar al sujeto. «Una buena actuación de una gran falla», afirmó para concluir. Pero ocurrió lo que era previsible; no así en los foros de EU: Que no tardaron en aparecer quienes le hacían notar que no había mucha diferencia entre esta trastada y la cometida por las feministas que colocaron delantales a las estatuas de Josep de Ribera, Alejandro VI y San Francisco. Opinión que no compartían las aludidas y militantes de EU que terciaron en la polémica arguyendo que la utilización de los monumentos de la ciudad como soportes de una campaña de propaganda no causó «ningún daño».

Pérdidas falleras.Todos los años se pierde algo en los desfiles. Cuando no es un aderezo es una peineta. La fallera mayor infantil de la falla Ferroviaria ha perdido este año el abanico. Un palmito artesanal hecho de encaje de bolillos, con unas preciosas filigranas en las varillas.

Los políticos han celebrado las fiestas josefinas a su manera. El alcalde sustituyó la foto de su perfil en una red social por la del ninot de la falla Molina-Claret que le muestra con el pulgar levantado y un Oscar de Hollywood en primer término. «¿Qué os parece?», preguntaba al informar del cambio. Les ahorraremos las almibaradas respuestas de sus seguidoras/es. Compromís, por su parte, admitía que «estaremos de acuerdo o no con las críticas o el tono de algunos escritos, pero nos encanta ser combustible para las fallas». Mientras que Miguel A. Lorente felicitaba a las comisiones ganadoras de la presente edición fallera. Y, por la cuenta que le traía, reproducía un verso de la falla de Sant Feliu en el que se podía leer: «La tribu Xàtiva Unida/ és l'aposta preferida/ que pot plantar cara/ guanyant la seua llista».

Esparcen pastillas en Bixquert.La Asociación de Vecinos de Bixquert ha denunciado la siembra de veneno en el entorno de la Font de Quintana. Los comprimidos, de color verde y forma de pentágono, fueron descubiertos por unos senderistas. Se desconoce, sin embargo, de qué producto se trata, quién lo esparció y por qué.

Tres errores de restauración.El día en que el Palau de Alarcó consiga un nuevo inquilino será el momento de corregir tres errores cometidos durante la restauración llevada a cabo por la desaparecida arquitecta Cristina Grau. El primero de ellos es el del orden en que están puestos los azulejos de la parte inferior del monumental balcón que cruza la fachada. Nadie se tomó la precaución de numerar y documentar el modelo y juego ornamental que formaban al desmontar el pavimento. Y luego los pusieron de cualquier manera. De suerte que, como les sobraban, los colocaron en la escalera del entresuelo cuyos azulejos habían sido robados. No una vez sino dos. La primera vez hubo suerte porque el ayuntamiento consiguió recomprárselos a un anticuario. Pero la falta de vigilancia durante los trabajos continuó y la segunda vez ya no hubo forma de localizarlos.

El tercer error que convendría subsanar es que los Alarcó aprovecharon el cartabón que forma el edificio en la parte recayente a la calle de Santa Ana para levantar una pared en escuadra en el salón principal de la casa, lo que hoy es la sala de vistas, y crear una capilla. Un oratorio que al término de la misa o de los rezos familiares quedaba oculto tras una gran puerta de dos hojas de más de 3 metros de altura que permitía utilizar la estancia para actividades mundanas. A la reputada arquitecta Cristina Grau le molestaba la puerta y la hizo quitar, dejando en la cabecera del salón, tras el sitial que ocupa actualmente el juez, un muro absurdo. Afortunadamente las puertas, estucadas y pintadas al gusto de 1790, con coronas de laurel doradas, no se perdieron como las baldosas. Siendo director, Mariano González Baldoví las dio de alta como piezas del Museo del Almudín. Y se conservan, junto a otras puertas procedentes del antiguo Hospital, eliminadas por la misma fobia arquitectónica, y los balaustres de la baranda de la casa que hace esquina en el cruce de Corretgeria con Matilde Ridocci, retiradas en la época en la que Francisco Bolinches era concejal.