El Club de Pesca de Xàtiva lamenta la «doble vara de medir» al aplicar la ley

B. GONZÁLEZXÀTIVA.

El Club de pescadores jubilados y pensionistas de Xàtiva, con 17 años de trayectoria, lleva cuatro meses sin poder practicar la pesca. Desde que fueron citados ante la Fiscalía de Medio Ambiente por la denuncia por no cumplir con la normativa. Se trata de una ley del gobierno central del año 2016 en el que se consideraba la carpa como especie invasora y se obligaba a los pescadores a no devolverla a los ríos.

Como ni desde la Federación de Pesca de la Comunitat Valenciana, a la que pertenece el club, como desde Generalitat en los permisos para la veintena de concursos que organiza durante el año no hacían referencia a esta normativa, ellos han continuado practicando la pesca de siempre, «siguiendo los principios nobles de cualquier pescador deportivo», explica el presidente del club, Juan Sanfélix, quien reconoce que en varios concursos realizados el pasado año, sí que recibieron la visita de inspectores del Seprona, pero en ningún momento nos comunicaron que estábamos cometiendo alguna infracción.

«No sabemos quién nos denuncia y por qué sólo a nosotros, cuando todos los clubes realizan exactamente la misma práctica que nosotros», lamenta Sanfélix, quien asegura que incluso la misma Federación ha estado organizando concursos como hasta ahora y que se encuentran indefensos ante esta denuncia, cuya multa aún no saben, pero que, asegura podría llevar a la disolución del club, no ya por la cuantía, sino por impedir a sus socios pescar «como lo han hecho toda la vida».

El presidente del club recuerda que algunas comunidades autónomas aprobaron una moratoria de esta normativa, no la Generalitat Valenciana y apunta que «si la Conselleria de Medio Ambiente quiere que se respete la normativa, por qué no se nos dota de recursos para poder sacrificar el pescado». Lo que les recomienda, dice, es que hagan un hoyo y los entierren, 400 kilos de pescado de media, «sin pensar en el daño que se produce al medio ambiente». En este sentido, recuerda que en todos estos años han mostrado su compromiso con el cuidado de la naturaleza, limpiando toda las zonas y con el respeto a la normativa y bases que desde la Federación se les recordaba para la organización de los concursos.

Sanfélix no oculta su indignación y habla incluso de «mano negra», quizás por el hecho de ser un club en el que la media de edad de sus socios supera los 65 años, él mismo tiene 80, y que el origen de toda «esta persecución» pudiera estar en un accidente que tuvieron en uno de los concursos que organizaron, en el que uno de los socios, de más de 80 años de edad, se cayó. «Nos da que pensar», asegura.