La campaña de la vendimia prevé una mayor calidad y recolectar unos 15 millones de kilos

Los campos de Turís están preparados para la vendimia. / lp
Los campos de Turís están preparados para la vendimia. / lp

Los viticultores de La Font y Fontanars ya han cosechado las variedades más tempranas mientras que en Turís la recolección se retrasa

BELÉN GONZÁLEZALZIRA.

Viticultores de las comarcas de La Costera, La Vall d'Albaida y La Ribera inician a partir de esta semana la campaña de vendimia, algunas con un retraso similar al que tuvieron el año pasado, como es el caso del término de Turís, en la Ribera Alta, donde se iniciará la próxima. En los términos de La Font de la Figuera y Fontanars dels Alforins, por su parte, las variedades más tempranas ya están prácticamente cosechadas, como las francesas chardonnay o sauvignon.

Se prevé una cosecha de mayor calidad, pero la cantidad rondará los 15 millones de kilos en las tres comarcas, según los datos ofrecidos por tanto por la Asociación Valenciana de Agricultores como por las dos cooperativas más importantes La Viña, de La Font, y La Baronía, de Turís.

En principio, se puede decir que se trata de unas buenas perspectivas porque, según recalcan, tanto Antonio Micó, como Alfredo Micó, representantes de AVA en la Font de la Figuera y en Fontanars, respectivamente, «aquí trabajamos con la calidad». El tiempo, hasta ahora ha sido un buen aliado para esa calidad. «No llueve desde abril, el grano no engorda, pero el fruto está sano. El problema es si llegan ahora las lluvias, puede afectar a la calidad actual», explican.

Afortunadamente, la previsión de gota fría en la provincia en estos días, en estos municipios no han dejado lluvia significativa, no ha llegado a cinco litros. Y es que la lluvia en estos momentos será un factor fundamental para el balance final de la campaña. Así lo reitera el director técnico de la cooperativa La Viña, de la Font de la Figuera, Jorge Caus. «El año está siendo sano por las condiciones meteorológicas que se han dado, moderadamente caluroso y con lluvias por debajo de la media, pero bien distribuidas a lo largo del ciclo vegetativo de la planta, siendo especialmente útiles las lluvias de primavera. Ahora bien, dependemos de la meteorología de las próximas semanas para ver la evolución del fruto. Es preferible que no llueva excesivamente para asegurar una uva sana», asegura.

También lo corrobora el enólogo de la cooperativa La Baronía de Turís, Joan Picó. «Los racimos llegan en buen estado en cuanto a la sanidad ya que la 'negrilla' que padecimos la tratamos y la resolvimos a tiempo. Esto, junto al poniente que hemos vivido, habrá acabado con los posibles focos de botrytis generados por la negrilla», explica, apuntando la influencia también de la pluviometría y a la espera de lo que ocurra en esta semana, puesto que en esta zona la recolección se inicia a partir del día 5 de septiembre.

El enólogo de la Baronía también subraya la calidad del fruto, que se encuentra retrasado en lo que a su maduración se refiere, pero con «una velocidad de maduración mayor que la del año pasado, seguro que condicionada por algo menos de cosecha», subraya. La malvasía es la variedad más retrasada y le siguen el merlot, tempranillo y moscatel. En esta cooperativa de Turís se espera una producción similar a la de los últimos años, que oscila entre los cuatro y los cinco millones de kilos.

La cooperativa La Viña de La Font de la Figuera, en La Costera, la conforman 400 socios, muchos de ellos de las vecinas localidades de Moixent, Fontanars dels Alforins (La Vall d'Albaida), Villena (Alicante) y Almansa (Albacete). Aquí, la cifra se duplica, unos 10 millones de kilos, una cifra que está algo por debajo de la media. Eso supondrá unos 7.500.000 litros de vino, procedentes de diferentes variedades principalmente monastrell, tempranillo, cabernet sauvignon, malvasía, macabeo, verdil y mersegura.

Se trata de una cifra importante teniendo en cuenta, según indica el director general de La Viña, José Agustín Martínez, «la sobreproducción de vino que existe en nuestro sector, con un consumo inferior a la oferta mundial que provoca una gran competencia y en este contexto, el precio siempre resulta ser un factor esencial». Y aquí es donde entran los viticultores, que, lógicamente, buscan conseguir el precio más alto posible para su uva. «El precio en nuestra bodega se ha incrementado continuamente en los últimos diez años, con un aumento del 121% respecto a 2009 y podemos afirmar que los precios son o se encuentra entre los más altos de la DO Valencia», asegura Martínez.

Al respecto, Antonio Micó, de AVA, precisa, «la liquidación al final no tiene que ver con el precio que luego se dice y depende de la calidad, la cantidad y la variedad de uva, pero en estos momentos está entre los 35 y los 40 céntimos el kilo».

Pero el resultado final del precio que reciben los cooperativistas también está en el precio de venta del vino que se produce. Al respecto, según explica el director de la cooperativa La Viña, «nuestra estrategia comercial se basa en una clara apuesta por el vino embotellado y la integración en Anecoop que nos permite que el 80% de las ventas se realicen fuera, comercializando nuestros vinos a más de 40 países».

Así, en los últimos diez años, esta sociedad con sede en La Font de la Figuera ha conseguido triplicar sus ventas y en el último ejercicio logró un volumen de negocio de 15,5 millones de euros. Sus dos mercados estratégicos actuales son Rusia y China y el reto que se marcan de cara al futuro próximo es crecer en Estados Unidos.