Se acabó el furor borgiano

La magna exposición antológica de la obra de Artur Heras es impresionante y merecida. Sin embargo ha venido a poner de manifiesto lo escasamente arraigada que tenía el actual gobierno la idea de que el principal reclamo turístico de Xàtiva, después del castillo, han de ser los Borja, desde Calixto III y Alejandro VI hasta César y Lucrecia. Semanas después de convertir la por lo demás insuficiente capilla de la Asunción del hospital (siglo XVI) como un 'Espai Borja' desde el que acceder al conocimiento de la ciudad y los lugares donde nació esta familia universal, el concejal de Cultura ha tenido a bien consentir que se desmonte para albergar la parte de la obra de Heras relacionada con Alfons Roig y su lugar de retiro, la ermita de Llutxent. Cuando los cuatro escenarios con los que quiso jugar el organizador de la muestra del pintor, diseñador y exdirector de la sala Parpalló -estaciones, edades de la vida, jinetes del Apocalipsis, evangelistas, etcétera- pudieron ser perfectamente tres o incluso cuatro. Pero utilizando el patio del antiguo hospital en lugar de la capilla como marco expositivo, no la capilla. Porque con ello lo único que ha quedado demostrado es que ni el cesante Jordi Estellés ni el resto de la compaña han entendido la importancia económica de impedir que Gandia se termine apropiando de una baza turístico cultural que no le pertenece.

La alameda se hunde. No somos agrimensores como el exconcejal de Urbanismo de Xàtiva, Vicente Parra, quien, por cierto, también presentó una candidatura independiente a las elecciones municipales, como las concejalas excluidas de Compromís, cuando rompió con Alfonso Rus tras 20 años de estrecha colaboración. Pero juraríamos que la pequeña depresión que presentaba el suelo del paseo junto a la baranda, en las inmediaciones de Els Arcs, se ha ahondado sensiblemente, ya sea por el exceso de peso que descargan sobre esa parte de la alameda las atracciones feriales, ya por alguna filtración en el subsuelo o desplome imperceptible en la pared que cubre el desnivel que la separa del jardín de la Paz.

Penitentes entre noctámbulos. El calvario penitencial de la Hermandad de Penitentes de la Santísima Cruz a la puerta de Sant Francesc y el posterior traslado de las cruces penitenciales Font Alós arriba, primer acto propiamente dicho de la semana santa setabense, sorprendió al numeroso público que acudía a esas horas a la zona de copas de Botigues y del mercado. La campana, las capuchas y el arrastre de cadenas de cofrades con los pies descalzos característico de esta cofradía no dejan indiferente a nadie.

Qué comercio tiene futuro. La crisis del comercio tradicional setabense se percibe hasta en la sensibilidad de los afectados. El hecho de que el alcalde Cerdà calificara de «nueva empresa» a la incorporación de la tienda de Aki a Leroy Merlin le granjeó la respuesta contundente de un vecino. Una apostilla en la que este hombre le decía que cuando mire «más la barbaridad de negocios que abren y cierran, que están en traspaso o que no se traspasan ni a la de tres dentro de la ciudad» podrá hablar de que «el comercio de nuestra ciudad evoluciona y tiene mucho futuro».

Se deshace del cuerpo en mitad de la calle. Un vecino se asoma por la ventada pasada la una de la madrugada del domingo a comprobar si han llegado las anunciadas lluvias y observa que a lo lejos, en mitad de la calle de San Jacinto Castañeda hay lo que tiene todas las trazas de ser una pareja abrazada. Aun no ha conseguido confirmarlo cuando ésta se separa y uno de los dos cuerpos se desploma sobre el empedrado mientras el otro, juraría que un varón joven, se aleja en dirección a Els Quatre Cantons. Descarta pedir auxilio porque da por supuesto que no tardará en bajar o subir alguien y auxiliarle. Pero los minutos pasan y la persona caída no se mueve. Entra a por el móvil y mientras lo conecta descubre que ya lo están atendiendo unos transeúntes. Tras no pocos esfuerzos entre dos consiguen que se levante y les acompañe calle abajo. Y por fin, por el tipo de ropa y por cómo arrastra los pies, el vecino deduce que el abatido es otro muchacho y que no ha sido víctima de la violencia machista sino del alcohol.