Cullera repara la carretera de la Isla de los Pensamientos ante el riesgo de hundimiento

El alcalde y los concejales observan el trabajo realizado en el acceso a la Isla de los Pensamientos. :: lp/
El alcalde y los concejales observan el trabajo realizado en el acceso a la Isla de los Pensamientos. :: lp

El Ayuntamiento ha decidido actuar, ya que el conflicto con Costas había propiciado que no se interviniera y se agravara el problema

A. TALAVERA

La erosión del mar y los efectos de los temporales provocaron en 2013 la aparición de dos boquetes en la escollera de la Isla de los Pensamientos de Cullera. Entonces, se abrió un litigio entre Costas y el Ayuntamiento para determinar quién debía afrontar la reparación. Mientras, la carretera amenazaba con hundirse y los vecinos estaban alarmados. Ante la indecisión y dada la urgencia de la situación el nuevo gobierno municipal ha decidido tomar cartas en el asunto y ha procedido a la reconstrucción para evitar daños mayores.

Recientemente, se han llevado a cabo las obras de relleno del muro de la rampa de acceso con mampostería mezclada con hormigón hasta restituir el estado original. Además, se ha reforzado la defensa contra temporales con la ejecución de una escollera de protección delante del muro reparado.

«Temíamos que acabara afectando a la carretera y por ese motivo destinamos parte del dinero recibido del Plan de Inversiones Sostenibles de la Diputación de Valencia a esta finalidad», ha explicado el alcalde de Cullera, Jordi Mayor, quien ha visitado la zona junto con el edil de Urbanismo, Juan Vicente Armengot, y el de Servicios Exteriores, Salva Tortajada.

La existencia de los boquetes había generado preocupación entre los vecinos de la zona, donde se alzan grandes bloques de edificios frente al mar. La actuación ha tenido un coste de 15.000 euros y se enmarca en un plan de actuación de mejoras por barrios que está llevando acabo el consistorio.

Ésta no ha sido la única actuación en la zona del Faro donde el gobierno cullerense ha atendido en pocos meses algunas de las principales reivindicaciones vecinales. De esta forma, en breve, se iniciará otra obra muy demandada consistente en la instalación de una valla de protección en el tramo peatonal que discurre entre el hotel Sicania y la zona de los Olivos.

Y es que actualmente, esta infraestructura se encuentra en malas condiciones. Los viandantes deben transitar por una acera elevada sobre la zona dunar que en buena parte del recorrido no cuenta con una barandilla de protección para evitar una posible caída a la playa. Cabe recalcar que la mencionada ruta se utiliza mucho por vecinos de la zona. La inversión en este caso asciende a 135.000 euros.

Por otra parte, la designación de Joana Mas como alcaldesa pedánea del Faro también ha comportado una mejor atención a la zona en el mantenimiento diario así como en la vigilancia policial. Mas ha destacado que «en seis meses y sin presupuesto hemos hecho muchas cosas del día a día que estaba abandonadas durante años».

Concretamente, se ha actuado en dos edificios, el que alberga el actual centro social de la Tercera Edad y la posta sanitaria. En ambos casos se ha procedido a pintarlos y en el centro de reunión de mayores se ha saneado parte del techo que amenazaba con caer.

La alcaldesa pedánea detalla que también se han tomado medidas para evitar problemas de aparcamiento. En el Rompeolas se han colocado bolardos que impedirán la entrada de coches a este espacio natural junto al mar. Hasta ahora, el incivismo de algunos visitantes provocaba que se estacionaran los vehículos en el acantilado, donde además se hacían barbacoas. Actualmente, se estudia la posibilidad de crear un nuevo aparcamiento en esta zona de la ciudad, saturada durante los meses de verano.

También se ha recuperado una senda detrás del edificio Cala Blanca y los bungalows del Rompeolas donde la vegetación crecía sin control, se ha reparado la fuente de la plaza de Faromar y se han colocado bolardos para impedir el aparcamiento en calles estrechas donde se dificultaba la circulación y la entrada y salida de vehículos de los garajes particulares.

Mas asegura que «todavía queda mucho trabajo por hacer en el Faro, pero en poco tiempo hemos demostrado que hay una enorme voluntad por mejorar nuestros barrios y atender las peticiones vecinales». Y es que desde hace tiempo los vecinos de esta zona de Cullera estaban reclamando que se interviniera.

 

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