Quién se mueve por el Parterre, la Valencia más señorial
A mediados del siglo XIX, un arquitecto proyectó una plaza arbolada y una estatua de Jaume I en el centro, con edificios que encargaron construir grandes familias de la época, como el barón de Casa Soler o el marqués de Algorfa. Todavía hoy viven allí grandes personalidades
Fue el arquitecto Sebastián Monleón en 1860 quien popularizó el nombre de 'parterre', utilizándolo para denominar a su nuevo proyecto, que convertiría a la que fue la plaza del Príncipe Alfonso en un gran jardín. Desde entonces, la gente la conoce por este nombre, que ha sobrevivido a todos los cambios de denominación, inalterable a cualquier color político. Fue Monleón, también, quien decidió que una estatua de Jaume I a caballo ocuparía el centro de la intersección, acompañando al histórico ficus que reside en una de sus esquinas desde hace más de un siglo y medio.
La mayor delicia de este barrio, y cualquier vecino lo dirá, es que a pesar de estar en pleno centro ha sido siendo un barrio muy tranquilo. Como un pequeño limbo que está delimitado por las calles Pintor Sorolla y de la Paz, y Poeta Querol al otro lado, y que deja justo en el centro pequeñas y estrechas vías que son el encanto de la zona.
La calle Bonaire, la calle Barcelona, la del Olivo o la de la Nave se han convertido estos últimos años en la envidia del entorno. Sus bajos antiguos esconden ahora locales de moda, como la tienda de galletas Juliet, la zapatería Ona Nega, el bar Ostras Pedrín o la última incorporación, una casa de vinos naturales, Barrio Cinco.
Entre sus edificios, encontramos algunos de los que acumulan más historia de la ciudad, que pertenecen a familias nobles, como la del marqués de Algorfa o la del barón de Casa Soler. Gonzalo Guillem García, descendiente de una de ellas, vive hoy en el edificio en el que siempre ha vivido su padre, y en el que también ha residido su abuelo, justo en frente de la plaza del Magnánimo. Guillem comenta: «Es un barrio muy agradable y muy tranquilo. Lo que más me gusta es el privilegio de vivir en el centro de la ciudad pero sin el bullicio que pueden tener la calle Colón o la Gran Vía».
Un barrio tradicionalmente señorial, en el que habitan personalidades como Emilio Pechuán, hijo del que fuera uno de los grandes empresarios del cine en Valencia y hoy responsable de mantener viva la firma familiar; Federico Martinez Roda, historiador y jurista y decano de la Real Academia de Cultura Valenciana, entre los años 2016 y 2019; Emma Amutio y otras familias con nombre como los Moroder, los Corell, o actualmente los Carpi, que se hicieron con la propiedad que perteneció al expresidente del Valencia Juan Soler cuando éste atravesó su caída económica.
También vive ahí la influencer Marta Lozano, con su marido Lorenzo Remohí. Y una historia curiosa tiene el palacio del Marqués de Castellfort, colidante con el edificio de El Corte Inglés, que fue el único que logró mantenerse en pie frente a las ofertas del gigante comercial, que pretendía adquirir toda la manzana. La familia se negó una y otra vez y gracias a eso el edificio sigue hoy en pie. En uno de sus pisos trabajó también la diseñadora Adriana Iglesias, que instaló allí su taller, aunque la aventura no terminó de cuajar y acabó cerrando.
Forma parte también del barrio la encantadora y soleada plaza del Patriarca, que es quizás uno de los lugares que hace de Valencia tan maravillosa ciudad. Estar sentado en la terraza de Lateral o la de Tagomago, tomando un vino cualquier tarde del año es, sin duda, un lujo.
La calle Comedias es otro de los epicentros de la zona, y más en la Valencia moderna, desde que se instalara allí el hotel Helen Berger, conocido entre la gente por traer turistas norte-europeos de los que sí les gustan a los valencianos, y por tener un restaurante al que siempre te apetece volver. Un poco más adelante, en la calle de la Universidad, está el icónico showroom de Progetti, la firma de materiales de diseño para cocinas y baños, que encaja a la perfección con la esencia sofisticada del barrio. Y otro de los negocios que refuerza el carácter distinguido de la zona es el exclusivo gimnasio en la calle del Olivo, Be Balance Training Club, donde van a entrenar muchos de los vecinos, y donde se dice que entrenaba la piloto valenciana Nerea Martí.
En lo referente a moda, el distrito cuenta con algunas tiendas icónicas, como la multimarca Patos, en el número 7 de la plaza del Patriarca; la de complementos Solo Hombre, en el número 5 de la misma plaza; o la de ropa infantil para ceremonias, La Pequeña Marta, en la calle Bonaire, 25. También otras conocidas como Ene Ese, en la calle Universidad número 3; la zapatería Pilucos, en la calle de la Nave, 23; Blubambú en el número 7 de la misma calle; o Santa Gallego, en el número 13 de la calle Comedias. Otros comercios icónicos que no se pueden dejar de mencionar son la librería París-Valencia, el café de les Mones, o la óptica Fabra Campos, que prácticamente forman ya parte del paisaje de la zona.