La mascota de Fernando Abellanas

Wanda y Deli corriendo por la playa del Saler, una de sus aficiones favoritas. /LP
Wanda y Deli corriendo por la playa del Saler, una de sus aficiones favoritas. / LP

Primero adoptó a Wanda y luego a Deli, ambos abandonados después de haber sido usados para la caza. El diseñador y artesano comparte hoy vida y estudio con dos galgos de carácter tranquilo

ELENA MELÉNDEZ

Fernando Abellanas nunca había tenido perro cuando hace seis años decidió adoptar un galgo consciente de la problemática que envuelve a la raza. Para hacerlo se puso en contacto con la Asociación Galgos 112, una protectora cuyo fin es contribuir al reconocimiento de galgos y podencos como animales de compañía. «El galgo tiene el estigma de que siempre se ha visto como un perro de caza que necesita mucha acción pero no es así. Son muy tranquilos y leales y es muy fácil convivir con ellos», afirma Fernando.

Cuando conoció a Wanda se encontró con una galga de tres años muy temerosa y huidiza. Tenía una enfermedad que con un tratamiento de cien euros hubiera tenido solución, pero su antiguo propietario estaba dispuesto a sacrificarla. «Por suerte, una vecino avisó a la asociación y la rescataron. Recuerdo que se sobresaltaba por cualquier pequeño ruido y si nos cruzábamos en las escaleras huía pues tenía mucho miedo de sentirse acorralada», explica.

Poco a poco, Wanda fue adaptándose a su nueva vida pero Fernando notaba que le seguía faltando confianza. Pensó que quizá le vendría bien la presencia de otro perro y al año adoptó a Deli, un galgo al que habían dejado abandonado tras la temporada de caza y que, desde el principio, tuvo buena sintonía con Wanda. «Deli es más sociable y confiado, se llevan muy bien y él ha ayudado mucho a Wanda a sentirse más segura y a saber relacionarse con otros perros». La llegada de los dos galgos coincidió con la apertura de su nuevo estudio, al que llamó Lebrel en homenaje a la raza. «Hace referencia a esas formas sencillas pero a la vez elegantes que tienen los galgos».

Fernando Abellanas y sus dos galgos. / LP

Su día a día se inicia con un paseo por la mañana antes de trasladarse en la nave de Beniparrell donde ha ubicado su estudio, y se los lleva con él. Allí se ha centrado en su trabajo como diseñador de mobiliario artesano que comparte en su cuenta de Instagram @lebrelfurniture. Pese a que les instaló dos camas en la zona de despacho que es más acogedora, tanto Wanda como Deli prefieren estar junto a Fernando cuando está trabajando en sus piezas, aunque no estén tan cómodos. A mediodía, vuelven a salir y por la tarde es cuando se adentran en la huerta en una caminata más larga que les permite disfrutar del aire libre. «Además, les encanta ir a la playa del Saler, en cuanto ponen una pata en la arena se ponen a correr como locos. Les gusta mucho en sol, en el estudio buscan las entradas de luz natural y se tumban plácidamente».

DNI

Nombre:
Wanda y Deli
Edad:
Nueve años
Raza:
Galgos
Origen:
Adoptados gracias a la Asociación Galgos 112
Gustos:
correr por la playa y pasar tiempo con su dueño Fernando

Para Fernando, tener un galgo no es una cuestión de modas. En su opinión, lo que ha ocurrido es que se ha dado visibilidad a la raza: «siempre se había pensado que no se podían tener en casa pero la realidad es que son unos perros increíbles. No son de los que se te tiran encima cuando entras en casa, quizás se muestran más distantes, pero a la vez tienen un carácter más cariñoso y tranquilo. Hacen mucha compañía y ya no entendería mi vida sin ellos», explica convencido el diseñador.

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