¿Quién es José Luis Barrera?

¿Quién es José Luis Barrera?
Irene Marsilla

El párroco de San Antonio de Padua de Valencia es un cura aperturista, que recuerda que «ser sacerdote es ser ciudadano», está habituado a escribir críticas cinematográficas y apuesta por la cultura como alimento para el espíritu

MARÍA JOSÉ CARCHANO

En un bajo medio escondido de una calle de la Petxina nos abre José Luis Barrera las puertas de su parroquia, un espacio sorprendentemente grande, de diseño nórdico, con techos de madera y una luz muy tamizada. Aquí ha encontrado el plácido camino hacia una vida más tranquila este sacerdote nacido en Sevilla y criado en Llíria, que venía de pasar doce años en Nuestra Señora de los Ángeles, en el Cabanyal de la Semana Santa Marinera. Y tiempo para dedicarlo a sus grandes aficiones, todas relacionadas con la cultura.

-¿Qué le llevó hasta el seminario?

-Cuando eres crío tienes en la cabeza muchos sueños, y conocí a un sacerdote al que llegué a admirar mucho. Yo era monaguillo y supongo que la pregunta saldría de él: «¿Por qué no te haces cura?» Se lo dije a mis padres y entré al seminario.

-¿Les pareció bien?

-Sí, estaban encantados, aunque era un gran sacrificio económico para ellos porque tenía que estudiar en un internado. Así que con las becas que gané fue más fácil.

-Basta con repasar su vida para comprobar que no ha querido encerrarse en la parroquia y ha sido parte de la sociedad.

-Yo entiendo que ser sacerdote es ser ciudadano, y todo lo que gira alrededor del mundo de la cultura me ha interesado siempre mucho. Una de mis mayores aficiones es el cine. Empecé en el seminario, encargándome de las proyecciones, y en el instituto donde daba clases impartí una asignatura llamada medios de comunicación. Además, he escrito sobre cine, colaboro en 'Paraula' desde hace casi treinta años y todas las semanas firmo una crítica. Me hubiera gustado estudiar algo relacionado con el cine pero las circunstancias no me lo han permitido. De todos modos, siempre lo he tenido muy claro. Primero soy sacerdote.

Una espina clavada

Empujón hacia la literatura
José Luis Barrera ha querido siempre andar muchos caminos. «He tenido una vocación muy literaria. Escribo mucho, y si reuniera todos los artículos que he firmado habría para varios volúmenes, aunque son páginas tan dispersas…» Ha echado en falta este párroco que alguien lo animara de joven. «Quizás ese hubiera sido mi segundo destino, el de escribir».

-¿Cree que las parroquias se deben abrir más a la sociedad?

-Los párrocos deberíamos leer más literatura profana, porque para anunciar a los demás el Evangelio de Jesús tienes que estar en el mundo. Yo en mis homilías cito películas, o recuerdo alguna escena de cine. Me da lástima ver a algunos sacerdotes que están todo el día exclusivamente dedicados a atender los asuntos religiosos y olvidan alimentarse espiritualmente de la cultura. E ir a un concierto, por ejemplo. O incluso ver la televisión. Así comprendes mejor a la gente. Si te metes en una sacristía te conviertes en un ser que no es de este mundo.

-Quizás esa es una de las cosas que más se ha criticado a la Iglesia.

-Es que, además, esa apertura te hace ser muy tolerante y muy libre. El modelo que tenemos los curas es el Papa Francisco, aunque existan unos filtros en la Iglesia que hace que no nos llegue su mensaje. Él está al día. Y eso nos hace falta a muchos sacerdotes.

-¿Le pesa la soledad del párroco?

-Me siento siempre solo, pero eso no quiere decir que sea malo o bueno. La soledad puede ser una forma de vivir, y lo combato siempre con la oración, porque mi gran compañero es Jesús de Nazaret, mi amigo. Mi otra compañía es el mundo de la cultura, y a mí me acompaña maravillosamente bien un concierto de Brahms, una ópera de Wagner. O leer. Los libros ni siquiera me caben en casa.

-No se aburre.

-Qué va. Además, me encanta la montaña, y últimamente viajo mucho. Quizás porque tengo mucho miedo al momento en que ya no pueda moverme, aprovecho para hacer muchas cosas. Aunque ya sufro mis achaques.

-Si hablamos de cine, ¿qué género prefiere?

-Sin lugar a dudas, el de calidad. Me sabe muy mal meterme en una sala y salir chasqueado porque la película ha sido una birria. Me gusta mucho el cine europeo, ahora estoy viendo un ciclo de François Truffaut, y también tengo una gran debilidad por el oriental. Japonés, o coreano.

-¿La gente se sorprende al descubrir esa afición suya?

-Hay algunos que se sorprenden porque tienen un concepto del cine como algo frívolo, de puro entretenimiento, y que un cura empiece a hablar de cine… Incluso hay quien piensa que puede ser pecaminoso, pero por fortuna en esta parroquia el nivel cultural es bastante alto y se puede tener muchas conversaciones interesantes. Hemos establecido un cine fórum los últimos viernes de cada mes. Y me llaman de muchas parroquias, de colegios, para dirigir cine fórums, voy a la facultad de Teología a dar un curso sobre cine religioso…

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