El economista de Pedro Sánchez

Manuel Escudero, en su etapa de director de la Deusto Business School./Ignacio Pérez
Manuel Escudero, en su etapa de director de la Deusto Business School. / Ignacio Pérez

Hace 25 años ya reclamó primarias. Luego se «autoexilió» en la ONU. Manuel Escudero es una «caldera de ideas». Ahí van algunas: salario mínimo de mil euros, renta básica vía impuestos y tasas a la banca

ANTONIO CORBILLÓN

Manuel Escudero (San Sebastián, 71 años) está «hasta las narices» de que le empiecen a llamar el 'nuevo gurú» del PSOE de Pedro Sánchez. Aunque rápidamente pide perdón. En sus exquisitos modales, que suelen empezar con un «a mi modo de ver», no hay sitio para los exabruptos. Pero no le gusta la imagen peyorativa de los gurús, esos personajes con una bola de cristal en la que se ve el futuro. Y sin embargo, este economista de dilatado currículum ya concibió ese futuro hace 25 años. Ahora vuelve para intentar convertirlo en realidad.

Entre 1987 y 1991 coordinó el Programa 2000 del PSOE. Fue un tiempo de debate en el que se involucraron más de un millón de ciudadanos para definir un futuro desde la izquierda. «Fui rebelde y heterodoxo. Y de los primeros en defender primarias, limitación de mandatos y no acumulación de cargos». Por allí estaba su colega economista y exministro Jordi Sevilla que recuerda su «entusiasmo sin fin» y una capacidad para «debatir desde la noble discrepancia» que convertían sus aportaciones en una «caldera de ideas».

Pero aquella batalla no se ha ganado hasta ahora, un cuarto de siglo después. Aunque ocupó un fugaz escaño en el Congreso de los Diputados por Madrid (2003-2004), Escudero prefirió el «autoexilio» que le permitía su larga trayectoria académica que empezó con su graduación en la London School of Economics. Puso un océano por medio y se marchó a Nueva York como director de Redes del Global Compact de Naciones Unidas. No regresó hasta 2010 para continuar su carrera como director del Deusto Business School.

Su vena política no volvió a llenarse de hemoglobina hasta 2014 cuando reabrió el debate sobre las nuevas respuestas a una realidad en la que Podemos, «nuestros hijos», había adelantado al PSOE por la izquierda. «Soy un economista social. He dedicado mi vida a estudiar sus efectos sobre las personas», insiste. Cree que hay que subirse a lomos del capitalismo para ponerle bridas. «No sabíamos que se iba a liberar, de forma tan salvaje, del sistema productivo».

Cada 15 días voy a ver el mar a Fuenterrabía; me serena por dentro

Este donostiarra aún necesita escaparse cada 15 días de Madrid a Fuenterrabía. «Mirar el mar me serena por dentro». Y regresa con las pilas cargadas para volver a ser la 'caldera Escudero' que genera propuestas como una tasa bancaria para las grandes transacciones, un salario mínimo de 1.000 euros, gravámenes a los más pudientes para financiar las pensiones y un «impuesto negativo sobre la renta» para compensar a los que no lleguen a la renta básica.

¿Se ve ocupando algún papel público para defenderlas?

Ni idea. No soy un jovencito. Pero no me mueve teorizar sin un traslado a políticas prácticas.

Toda una batería que se resume en una frase: «Reposicionar al PSOE en la izquierda». Y en la que insiste en rescatar a los 'millennials', esa generación que debería protagonizar el futuro pero a los que «no se está escuchando aunque lleven la innovación en los huesos». Cree que deberían liderar la «próxima revolución, la digital» en lugar de su actual exilio laboral foráneo. A las voces que ya le acusan de encabezar un discurso de izquierda caduca les lanza una pregunta: «¿Es antiguo meter en el sistema a la gente joven?».

 

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