Dolores Cortés, la 'maniosa' de las piedras

Dolores Cortés, en la Lonja, «el monumento civil más bonito que existe»./Irene Marsilla
Dolores Cortés, en la Lonja, «el monumento civil más bonito que existe». / Irene Marsilla

Es el apelativo con el que la conocen sus hijos a raíz de la pasión que siente por los monumentos. Pero la diseñadora va más allá de las fachadas: «Me gusta la parte estética y también la humanística»

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

Arte y cultura son dos elementos imprescindibles en la vida de Dolores Cortés. Cuando la prestigiosa diseñadora aparca sus bocetos, le apasiona contemplar monumentos históricos. Uno de sus preferidos es la Lonja, y allí nos citamos con ella para familiarizarnos con sus facetas menos conocidas. «Al llegar a la Lonja me imagino a la gente de aquella época negociando con la seda, un comercio que tenía gran importancia. Para mí es el monumento civil más bonito que existe, le tengo un cariño especial», asegura. Junto a su marido, disfruta buena parte de los ratos libres como si fuera una turista en su ciudad. «Hace años que la Comunitat, al igual que España en general, está poniendo en valor sus monumentos y yo me he propuesto redescubrirlos. Los visito en este primer trimestre del año, aprovechando que no tengo que hacer viajes de trabajo. Tanto la Lonja como los Santos Juanes, toda esta zona, el Almudín, San Nicolás... Pero también voy a Castellón, Alicante, hago excursiones y disfruto mucho».

La diseñadora no se queda sólo en la fachada del monumento. «Me fijo en lo que hay detrás de cada obra, su historia, cómo van vestidas las señoras de ese cuadro y por qué, lo que está diciendo el monumento, que habla de un tiempo, de unas personas... Me gusta la parte estética, pero también la humanista. Me recreo pensando en cómo vivían estas personas. Ves una ermita románica y te evoca espiritualidad, pero si hay un castillo te habla de guerras, batallas, fortaleza. Siempre me fijo en esa segunda parte. Como dicen mis hijos, soy una ‘maniosa’ de las piedras». Además, le gusta estudiar los secretos de cada sitio que visita para disfrutarlo en su esplendor. «Antes siempre busco mucha información acerca de su historia o por qué se hizo. Me gusta mucho saber cómo se vivía antes y cómo se vive ahora. Me encanta esta zona antigua de la ciudad porque en la arquitectura moderna, que también me gusta, apenas ves diferencias con construcciones de otros países. En cambio, todo esto es único. Un monumento moderno en Valencia puede ser muy parecido a otro de Dubai o Shanghai. Me atrae visitarlo también, pero en lo antiguo ves la diferencia y eso lo valoro».

La diseñadora posa en su monumento favorito.
La diseñadora posa en su monumento favorito. / Irene Marsilla

Curiosamente, este gusto por el arte le permite cuidar también su forma física: «No me canso de recorrer monumentos, soy capaz de estar todo el día de pie viendo cosas, me puedo pasar tres o cuatro horas en un museo sin sentarme, aunque luego estoy rendida, pero no me doy cuenta». Y otra de sus vertientes es la naturaleza, donde disfruta con paseos, aunque siempre con un fin concreto. «Me encanta ir con mi marido y a veces con mis hijos también, aunque ya son mayores. Unas veces elijo la ciudad, otras cojo las zapatillas de deporte y caminamos hasta un monasterio bonito. Disfruto al caminar por la montaña, pero para ir a algún sitio, no sólo por practicar el senderismo. Hago rutas caminando para ir a ver una cosa, un monumento, y por ejemplo me gusta dar paseos por la playa y ver los marjales de Puzol».

De la clínica a las pasarelas

Siguiendo la estela de su madre, Dolores Font Cortés se ha convertido en uno de los grandes nombres del diseño de ropa de baño, aunque antes estudió Medicina.

Aunque donde más disfruta últimamente es en su jardín, sacando el máximo partido a los naranjos que plantó su padre y que ella consiguió salvar de un campo que ahora es un polígono industrial. «Los cuido porque son algo personal y familiar. Mi padre y mis abuelos eran labradores y me traje varios árboles de su campo. Tengo cuatro mandarinos, cuatro naranjos y un limonero y los atiendo, los tengo que trabajar bastante. Las frutas y los zumos son impresionantes, saben mejor y no sólo lo digo yo, también mis amigos». Además, la lectura también ocupa su tiempo libre. En especial la novela histórica, pero también otros géneros. El último que ha leído es ‘La librería’. «Después he visto que lo han premiado en los Goya», apostilla con una sonrisa.

Cuenta Cortés que disfruta viajando y leyendo, especialmente novela histórica.
Cuenta Cortés que disfruta viajando y leyendo, especialmente novela histórica. / Irene Marsilla

Dolores viaja mucho por trabajo, pero siempre encuentra momentos para visitar sitios por placer. «Tengo pendiente el Machu Pichu», indica, y recuerda especialmente su viaje a China: «Estuve casi tres semanas, me encantó Xian, la ciudad más antigua. Creo que la concentración y diversidad de arte que tenemos en Europa no la encuentro en ningún otro sitio. Me gusta conocer las otras culturas pero no hay esa diversidad». Le fascina la gastronomía y está «redescubriendo» también la cocina tradicional. «Soy una entusiasta de los arroces melosos y caldosos, me encanta cocinar y me sale genial la plasta con ragú». Y reconoce que ahora hay alguien que le tiene completamente robado el corazón. «Tengo un nieto de tres años, Nico, que es una monada. Es mi gran disfrute, cuando puedo me lo llevo adonde sea, es mi mayor placer ahora mismo, lo disfruto mucho más. Mi tiempo libre intento que sea con mi familia y me encanta visitar los sitios con ellos. Para ir yo sola, me quedo en casa leyendo».

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