El álbum de San Valentín

Salomé Corell y Ramón Biforcos./
Salomé Corell y Ramón Biforcos.

Ya queda menos para celebrar el día más romántico. Nueve matrimonios cuentan su historia de amor, cómo se conocieron, qué recuerdos les dejó aquella declaración y el inolvidable momento en que unieron sus vidas

MARTA PALACIOSValencia

Queridos, desde hoy queda inaugurada la cuenta atrás que dará paso al día del amor por excelencia. San Valentín se acerca y Cupido ya nos está apuntando con sus flechas del amor. Aunque a los que ya alcanzó en su día fue a la periodista valenciana Carmen Alcayde y a su marido Eduardo, a Mayrén Beneyto y Ramón Almazán, a Amparo Morte y Vicente Lacomba, al joyero Argimiro Aguilar y Sesé de Nalda, al presidente del Club Moddos Iván Martínez-Colomer y Ana García-Rivera, al cirujano plástico Juan Antonio Mira y Silvia Pardo, a la diseñadora de joyas Salomé Corell y Ramón Biforcos, al gerente de Dicoval Javier Monedero y Rosa Sanchís y a Lluís Nadal y Ana Ramírez Casanova. Estos nueve matrimonios han querido compartir sus recuerdos y me han dejado acceder a sus álbumes de fotos. ¿Cómo fueron sus historias de amor?

La más internacional podría ser la de Ana García-Rivera e Iván Martínez-Colomer, que después de conocerse hace 16 años en Marbella y tras pasar varios años sin saber nada el uno del otro, el amor llamó a sus puertas en Valencia. Saltaron chispas y emprendieron un viaje alrededor del mundo. Lo comenzó él y ella se pidió un mes de vacaciones para acabarlo juntos. Se vieron en Sidney, donde le esperaba con un ramo de rosas en el aeropuerto. A esto le siguió una romántica cena en la terraza del hotel. Allí le pidió que se casara con él. El broche de oro a tanta felicidad la puso Lucas, al que encargaron en la noche de bodas.

Más valenciana fue la de Lluís Nadal y Ana Ramírez, que tuvo lugar en Alzira, un 5 de julio de 1996, día del que todos sus invitados se acuerdan por a las altas temperaturas. Su vida juntos tiene su segunda parada en 2017, cuando cumplan 21 años de matrimonio. Los 25, dicen, se celebrarán con «tracas y viajón».

También hubo pólvora en el enlace de Salomé Corell y Ramón Biforcos. Concretamente una mascletà, ya que al celebrarse un día 12 de marzo (de 2005), tan próximo a las Fallas, quisieron sorprender a los invitados en el enlace, en El Monasterio de El Puig.

Divertida (y multitudinaria) fue la de Argimiro Aguilar y Sesé de Nalda, ambientada por 60 compañeros del joyero de la tuna de Derecho quienes, por cierto, como ese día llovió pusieron sus capas en el suelo para que los novios pasaran por ellas sin mancharse. La boda (16 de noviembre de 1996) fue en San Nicolás y hubo más de 450 invitados.

Carmen Alcayde consiguió que su marido Eduardo cayera completamente en sus redes. Se conocieron con 20 años, pero ella tenía novio. Al romper esa relación y una noche en la que se encontraron los dos en un baile surgió el primer beso. Luego fueron poco a poco hasta que a los 5 años lo dejaron. Ella, asegura, quería casarse y tener hijos pero él, aunque era de su misma edad, aún era «un poco inmaduro para tanto compromiso». Tuvo otros novios «pero ninguno como él».

Amparo Morte conoció a Vicente Lacomba cuando ella era jefa del departamento de ventas de una empresa de automóviles y en el momento en que se vieron surgió el amor. Se conocieron dos días después del Golpe de Estado del 23-F y ocho meses después de casaron. Fue un flechazo. Ahora tienen una familia «maravillosa» con dos hijos, Vicen y Alicia y un nieto, Daniel.

En la historia de amor entre Mayrén y Ramón fue ella la que tomó la iniciativa. Fue la que se acercó a él como presidente de la Sociedad Filarmónica para pedirle asesoramiento. «El pensó, está chica me gusta y además de asesorarla voy a conquistarla». Cada 23 de mes le sorprende con un ramo de rosas.

La de Javier Monedero y Rosa Sanchís es de cine, pues se conocieron en un pub y al verse comenzaron a hablar del séptimo arte. Al día siguiente, Javier le llamó para invitarla a ver una de las películas que habían comentado. Desde entonces ya han pasado 16 años de casados y 5 de novios.

Juan Antonio Mira y Silvia Pardo, por último, estaban separados. Él llevaba 20 años viviendo sólo y en aquellos momentos ella vivía con su hija de seis añitos. Enseguida se adaptaron el uno al otro y lograron crear una gran familia llena de amor. ¿La pedida de mano? «Ya habíamos rebasado un poco la edad de estas cosas, los dos estábamos separados y eso no tocaba». ¡Pues nos casamos!, le dijo un día el doctor con un precioso anillo. Tal es el amor que sienten el uno por el otro que hace poco Mira le dijo: «¿Cuándo nos volvemos a casar?».

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