¿Quién es Amparo Bertomeu?

Amparo Bertomeu, en el patio del Colegio de la Seda. /JESÚS SIGNES
Amparo Bertomeu, en el patio del Colegio de la Seda. / JESÚS SIGNES

A pesar de estar toda la vida viajando, la directora general de la Asociación Nacional de Industriales y Exportadores de Muebles de España (ANIEME), ha salido victoriosa en cuanto a la maternidad

MARÍA JOSÉ CARCHANOValencia

Comparte apellido con el fundador de Air Nostrum, de hecho son primos, y la misma capacidad de liderazgo, aunque Amparo Bertomeu cree que ese talento que abunda en la familia no es innato, sino que hay que trabajarlo con voluntad. Habla desde la experiencia, ya que lleva de directora general de Anieme desde 1989, cargo que simultanea con la presidencia de la Asociación Española de Directivos en Valencia, siempre en minoría en un mundo de hombres, demostrando más de lo que le pedían, durmiendo poco, con el apoyo familiar y siempre preparándose.

-Trabaja en un sector, el del mueble, que ha salido muy perjudicado tras la última crisis, sobre todo en Valencia.

Desde que empecé en 1989 baches ha habido un montón, aunque la peor crisis ha sido la de 2008. Muchas empresas han cerrado, pero las que han sobrevivido lo han hecho fortalecidas, y ha sido gracias a la exportación. Pero salir afuera no es un camino de rosas. Y errores hemos cometido muchos, fracasos también ha habido. Sin embargo, soy muy partidaria de la cultura anglosajona; una equivocación no tiene por qué ser el final porque de ahí se aprende.

-Su principal trabajo ha sido abrir mercados para las empresas del mueble, asistir a ferias. En definitiva, viajar.

Viajar tiene una parte positiva, y es que culturalmente te enriquece mucho, que nada es blanco o negro, te hace tener la mente muy abierta y ser muy respetuosa. En Irán te pones un pañuelo en la cabeza y si invitamos a gente de Medio Oriente les identificamos el jamón. Lo negativo es que tienes que sacrificar mucho de tu vida personal. En mi caso he pagado caro, mucho, estar siempre viajando.

«Mis hijos son mi mejor obra, y por lo que quiero ser reconocida»

-¿Por qué?

Yo no he tenido bajas maternales, he salido del hospital y me he ido a trabajar directamente, sin pasar por casa. Es un peaje alto, y no es que yo no sea una buena madre, que intento serlo, el mayor va a cumplir 22 años y la pequeña ya tiene 17 y creo que me admiran, porque me lo dicen. Porque en realidad ellos son mi mejor obra, y por lo que quiero ser reconocida. Que no fue mejor madre porque no pudo, o no supo.

JESÚS SIGNES

-Estar lejos en los momentos importantes debe de ser duro.

-Hace cinco años tenía un viaje a Kazajistán y mi madre estaba ya muy mal, después de años con alzhéimer. El médico me dijo que no se sabía cuándo iba a morir, y mi padre me animó, me dijo que no iba a paralizar mi forma de vida. «Vete y lo que tenga que ser será». Falleció mientras estaba fuera y no llegué a tiempo. Con mis hijos, he intentado siempre estar en acontecimientos como el Día de la Madre o el festival de Navidad. Recuerdo que cuando eran pequeños me preguntaban: «¿Cuántas noches no vas a estar?» Porque el día para ellos era menos importante. Y les enseñaba con la bola del mundo dónde me iba, y así aprendieron mucha geografía.

-¿No se ha cansado de los aviones, de los hoteles?

-En lo profesional me sigue enriqueciendo viajar. Y aunque sean casi treinta años cada ejercicio es un reto. Nunca pienso en pequeño, sino en grande. Porque el mundo lo es.

UNA ESPINA CLAVADA

Harta de «gente envidiosa»

Reflexiona. No es tanto una tarea pendiente, pero sí una situación que ha tenido que sufrir varias veces. «Me he encontrado con gente muy envidiosa, que creo que es el peor defecto que puede tener alguien, que quiere apropiarse del trabajo de otros. Y siempre han sido hombres». Cree que en ese sentido el tiempo pone a cada uno en su lugar. «Aunque a veces tarde más de lo que una espera».

-¿Se considera una persona positiva?

-Siempre. Y muy optimista. Porque donde otros ven un posible fracaso tienes que pensar que existe una oportunidad. Son habilidades que puedes ir adquiriendo, pero lo importante es la voluntad. Una persona me dijo una vez que mi curiosidad y mi ansia de saber no tenía límites. Cuando pienso que hay mucha gente de banca de mi edad que está prejubilada me pongo enferma. Con todo lo que me queda por hacer, no me puedo jubilar nunca, quizás cuando me muera. (Se queda pensando) Bueno, cuando llegue el momento, desde el punto de vista legal, lo haré, porque también hay que dar paso a los jóvenes, y me dedicaré a estudiar.

-Los directivos han sido tradicionalmente hombres. ¿Ha sufrido situaciones de machismo? ¿La han respetado?

-Sí, me he encontrado machismo, pero me he hecho de respetar. En este mundo en particular no ha habido empresarias, y he vivido rodeada de un mundo masculino, con unos rasgos determinados. Yo tengo un carácter muy recto, lo que me ha costado es acomodarme a esa realidad, y poner una línea roja que no se traspasara. Ya estoy acostumbrada, pero sí que es verdad que he tenido que demostrar más, yendo siempre diez pasos por delante. Pues para mí eso ha sido motivador.

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