Los imputados se ven expuestos «como monos de feria»

Eufemiano, que no declarará hasta este martes, se vanagloria de su situación: «España está perdiendo mucho dinero conmigo»

AMADOR GÓMEZMADRID
El médico Eufemiano Fuentes, a su llegada al juzgado. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas/
El médico Eufemiano Fuentes, a su llegada al juzgado. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas

«Nos expone usted como a monos de feria», se quejó a la jueza de la operación Puerto la hermana del doctor Eufemiano Fuentes, Yolanda, mientras los cinco imputados en la mayor trama de dopaje descubierta en España se veían obligados a posar ante la prensa gráfica en la sala habilitada para la vista oral. «Esto es una exhibición circense», le espetó a la magistrada el abogado de Manolo Saiz ante los periodistas, a quienes, tras más de cinco horas de espera con escasa información, se quiso compensar de alguna manera al permitirles la entrada a la audiencia.

«Esto es un acto vejatorio. No es democrático. Dejadme paso. Me voy a casa», mascullaba a la salida del juzgado el propio Manolo Saiz, exdirector del Liberty acusado, junto a los hermanos Fuentes y los también exdirectores Vicente Belda e Ignacio Labarta, de un delito contra la salud pública, ya que cuando se desarticuló la red, en mayo de 2006, el dopaje aún no estaba tipificado en el Código Penal. El máximo castigo sería de dos años de cárcel -con lo que ninguno de los imputados ingresaría en prisión- y el mismo tiempo de inhabilitación para el ejercicio de su profesión.

El efecto mediático del juicio de la operación Puerto es de tal repercusión que para la sesión de apertura se acreditaron casi 200 periodistas de un centenar de medios de comunicación, casi la mitad de ellos de prensa extranjera, que este lunes asistió sorprendida a la persecución, con golpes y carreras incluidos, a la que fue sometido Eufemiano Fuentes a su salida de los Juzgados de lo Penal de Madrid. Estaba previsto que el médico canario, considerado el cabecilla de la operación Puerto, declarase este lunes, pero las cuestiones previas se alargaron tanto -casi tres horas- que Eufemiano no habló ni siquiera ante la jueza Julia Patricia Santamaría. Su declaración fue aplazada a este martes, antes de que lo hagan los otros cuatro imputados. Si no diese tiempo a las comparecencias, la vista se retrasaría al miércoles, cuando ese día estaba previsto de descanso en un juicio que se alargará hasta el 22 de marzo.

La sesión inaugural comenzó con bastante retraso y acabó con más de un enfrentamiento entre cámaras y fotógrafos que intentaban captar las imágenes de Eufemiano Fuentes mientras el doctor se dirigía junto a su bogado hacia un taxi. Los redactores, que se arriesgaron a ser atropellados al saltarse a la carrera los semáforos en rojo para peatones, tampoco tuvieron éxito con alguna declaración pública del cerebro de la trama de dopaje en la que se han visto implicados hasta 58 ciclistas identificados en el sumario. Sí que habló Eufemiano antes con un reducido grupo de periodistas, mientras esperaba a ser llamado por la jueza -se presentó a las 09.30 horas y no compareció hasta las 11.05-, e incluso se permitió vanagloriarse de su situación. «España está perdiendo mucho dinero teniéndome a mí aquí, apartado de mis funciones. No me parece bien en un momento de crisis. Trabajo en una clínica pública pagada por el Estado y mis pacientes me echan de menos», manifestó con ironía Eufemiano, quien, según confirmó posteriormente su letrado, Julián Pérez Templado, no delatará a sus clientes que fueron dopados con transfusiones de sangre (se incautaron más de 200 bolsas congeladas) y productos prohibidos como EPO, hormonas, anabolizantes, esteroides y corticoides.

«¡Qué gente más pesada!»

Después de dos horas y tres cuartos de cuestiones previas procesales a puerta cerrada, porque así lo decidió la jueza Julia Patricia Santamaría, la magistrada permitió el acceso de los periodistas de prensa escrita a la sala y, posteriormente, por turnos, a los gráficos, exclusivamente para que tomasen fotografías de los imputados, puestos en pie, lo que provocó que expresasen su malestar por tal exposición pública. «Sí. He sido yo la que le he dicho a la jueza que parecemos monos de feria», exclamó Yolanda Fuentes, quien fuera directora médica del equipo Kelme, excluido del Tour de Francia por sospechas de dopaje. «¡Dejadme! Los abogados no quieren que hablemos. Me estáis metiendo los altavoces en la boca. ¡Qué gente más pesada!», gritaba la hermana de Eufemiano, acompañada por su madre, cuando intentaba escapar de una nube de reporteros que continuaban casi pegándose literalmente por lograr alguna declaración.

En la apertura del juicio, durante el cual también deberá declarar como testigo Alberto Contador -citado por la defensa de Manolo Saiz-, aunque el ciclista madrileño lo hará por videoconferencia, también se desveló que la acusación ha solicitado la entrega de las muestras de sangre incautadas hace siete años que conservaban Eufemiano y sus colaboradores en dos pisos de Madrid; y que se permita el acceso al ordenador del médico canario. Este martes, el segundo capítulo de un juicio que ha arrancado con polémica y presión de los implicados a la magistrada. Sin embargo, el principal acusado, Eufemiano, demuestra estar muy tranquilo ante las consecuencias, aunque según la directora de la Agencia Española Antidopaje, Ana Muñoz, «la inhabilitación en lo único que preocupa siempre a los médicos».