Messi luce triplete

El argentino marcó un nuevo 'hat-trick' y llegó a los 202 goles en el partido número 200 de Guardiola, con récord de Valdés

El primer objetivo ya está cumplido. El Barcelona derrotó al Viktoria Pilsen y se aseguró su clasificación para los octavos de final de la 'Champions'. Y no solo eso. Gracias al pinchazo del Milan en Borisov, el equipo azulgrana adquiere una ventaja de dos puntos sobre los lombardos para pasar de ronda como primero de grupo. Con un equipo plagado de bajas, el Barça se hizo con la victoria por goleada, a pesar de las dudas de inicio. Guardiola reservó a Xavi, Iniesta y Villa, tiró del fondo de armario, y volvió a apostar por los dos mismos extremos que ante el Mallorca: Cuenca y Adriano, que secundaron una vez más a Messi en el ataque.

Juegue quien juegue junto a él, el argentino rinde igual, es decir, a un nivel estelar. Él se lo guisó y él se lo comió en el primer gol, se asoció con Adriano en el segundo y, de paso, superó la barrera de los 200 goles como azulgrana en partido oficial, una marca estratosférica en los 287 partidos en los que se ha calzado la zamarra azulgrana. Puede recibir críticas, patadas o marcajes férreos. A él le da igual. Salta a jugar y a demostrar que su ambición no tiene límites. Otro 'hat-trick' para su historial.

No obstante, hasta que el argentino hizo su aparición, mediada la primera parte, el Barça tuvo un arranque dubitativo, en parte propiciado por la salida de un Viktoria que, como había dicho su entrenador en la previa, quería ser "más ofensivo y depredador que en Barcelona". El equipo checo presionó muy arriba a los azulgrana, que por momentos se vieron desbordados e incapaces de sacar el balón con fluidez como suele ser habitual. Pilar y Bakos eran dos puñales y Piqué y Puyol, a quienes aún se les ve lejos de su mejor forma, sudaban la gota gorda ante las embestidas bohemias, que chocaban contra un firme Valdés. Como en la contra perfectamente llevada por Petrzela y que el portero de L'Hospitalet atajó cuando el público casi cantaba gol. Paradón de Valdés, que igual que Messi tenía motivo de celebración, ya que ante los checos batió el récord que tenía Reina como el portero del Barça que ha permanecido más minutos (824) sin recibir un gol.

El Barça sufría, hasta que en el 24' Thiago recuperó en la medular del campo checo, y lanzó una contra que culminó con maestría Messi. El argentino controló, se deshizo de Cizovsky con un regate en seco, y antes de rematar cayó ante la zancadilla del defensa, que solo pudo pararle en falta. Penalti claro y expulsión del central bohemio. Messi volvió a coger la responsabilidad, disparó despacito a la derecha del portero y gol. Como ante el Mallorca tres días antes, el Barça se adelantaba de pena máxima. Y como ante el Mallorca, esa jugada le dio la vuelta al partido. El Viktoria, con uno menos, se desarboló un poco y dejó de salir con la frescura de los primeros veinte minutos. Con un gol a favor, el equipo de Guardiola acertó a controlar el balón, adelantó la defensa y ejerció la autoridad que acostumbra. La que le da Messi, que se inventó una pared increíble con Adriano, que se la devolvió a la primera y controló el argentino, quien cruzó al portero para anotar el segundo. Era el minuto 45 y los culés se retiraban a la caseta con la tranquilidad soñada.

En la reanudación, la actitud de ambos se mantuvo inalterada. El Barça jugaba a placer y los checos se desesperaban y por momentos jugaban a no caer goleados con estrépito, incurriendo en un cierto juego brusco. Messi seguía con ganas de aumentar su cifra goleadora y Cuenca se destapaba como un extremo de altura. A los cinco de la reanudación hizo un jugadón, que al final solo fue la antesala de la que hizo minutos después. Agarró el balón en el extremo derecho, regateó a su par, buscó el segundo palo y encontró la cabeza de Cesc, que puso el tercero en el electrónico. Poco antes del pitido final llegó la guinda. Taconazo de Piqué, Messi regateó al portero e hizo el cuarto. Broche de oro para un equipo sustentado en la cantera, pilar básico de Guardiola, que ante los checos cumplió los 200 partidos en el banquillo.