Ximo Puig fía el programa del Consell a una «inaplazable» reforma de la financiación

El presidente toma posesión de su cargo y apela al Gobierno central para «hacer justicia» con la Comunitat

Marta Hortelano
MARTA HORTELANO

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, se enfrentó ayer a uno de sus últimos grandes discursos de la legislatura que ahora mismo empieza. Una de las últimas ocasiones en las que poder hablar de futuro, con cuatro años por delante para cerrar el círculo del relato con el que la historia de la Comunitat recordará a su sexto presidente autonómico. «Como decía Fuster para vivir solo hacen falta tres o cuatro convicciones», dijo ayer Puig. Y entre las suyas quiere que quede la de que la Comunitat recibirá una nueva financiación en estos próximos cuatro años.

Para ello, ayer apeló desde la tribuna de Les Corts al Gobierno de España, representado en los ministros de Fomento y Agricultura, José Luis Ábalos y Luis Planas, la cara más valenciana del Ejecutivo central. «Los desafíos a los que nos enfrentamos no los podremos superar solos», aventuró el jefe del Consell. Unos retos que el propio Puig desgranó en la 'proposició' que todo presidente de la Generalitat realiza delante del Parlamento valenciano tras tomar posesión y que para el socialista, engloban desde la lucha contra el cambio climático, la transición ecológica, la creación de empleo y el derecho a la vivienda digna, hasta que el Estado del bienestar sea viable, impulsar la innovación en el nuevo modelo productivo y acabar con el terrorismo machista. «Ahora es la hora, ahora es la oportunidad. Es el momento de situar a la Comunitat en la Europa del siglo XXI. Es nuestra responsabilidad», sentenció.

Puig, en un discurso engalanado con numerosas citas y autores, dio carpetazo a la legislatura pasada y abogó por iniciar un nuevo ciclo en el que el Botánico tiene carnet de familia numerosa, con tres socios (PSPV, Compromís y Podemos) en lugar de dos, y se han superado obstáculos «que parecían insalvables». «En los últimos cuatro años hemos recuperado la confianza y el pulso como sociedad». Sin embargo, la Comunitat sólo enriquecerá su historia, advirtió el presidente, si la Generalitat como institución es capaz de impulsar sus políticas. Y ahí es donde la llave de la caja del dinero, en manos del Gobierno central, puede hacer realidad las convicciones del presidente Puig.

La reforma de la financiación ha pasado a convertirse en el santo grial. Todo el mundo habla de ella, pero nadie la ha visto. Y Ximo Puig no quiere quedarse con las ganas. Por eso, ayer dejó constancia en el diario de sesiones de Les Corts, ante dos ministros, de que el presidente del Gobierno de España debe cumplir con su «voluntad expresada» de modificar el modelo y cumplir con la Comunitat, tan pronto como pueda ser investido en el Congreso de los diputados. «Los valencianos no queremos privilegios, queremos justicia», dijo. Eso sí, el jefe del Consell asumió que una parte de los problemas económicos de la Comunitat son propios y corresponde a la Administración asumirlos, pero en lo que a infrafinanciación se refiere, el Estado deberá cumplir tanto con unas inversiones adecuadas, como con una quita de deuda pendiente, explicó. Y ese desenlace a lo que un día dio nombre al libro de Ximo Puig («El problema valenciano tiene solución) pasa por un cambio del modelo que para el valenciano es «irrenunciable, inaplazable e imprescindible» en esta legislatura. Y lo es para la Comunitat y también para España, advirtió. Pero la valenciana no quiere despertar fantasmas de enfrentamiento que puedan abrir la puerta a las posiciones radicales de Cataluña. «Aquí queremos vivir juntos», sentenció el presidente.

El jefe del Consell siempre ha hecho gala de su talante federalista y es firme defensor del Estado de las autonomías. Pero para que algo funcione, tiene que estar bien dotado. Y eso pasa por que lleguen más fondos a la hucha de la Generalitat. «No os puedo prometer el mar, pero si trabajar para mejorar vuestra barca, nuestra barca», simbolizó Puig, que por momentos de su discurso se reivindicó como «uno más» de los valencianos.

Un texto que por instantes, sonó a despedida. Al fin y al cabo Ximo Puig ya ha adelantado en numerosas ocasiones que esta será la última legislatura porque no volverá a presentarse a una tercera reelección. Por eso, cuándo un día alguien piense en qué tipo de presidente fue el morellano, a él le gustaría que la gente respondiera con una breve historia. «Quiero tener la satisfacción de poder mirar a todos y cada uno de los valencianos a la cara el día que deje la Presidencia. Tengo la obligación de honorar esta Generalitat», dijo. «Desde ahora mismo os convoco a todas y a todos, sin ninguna excepción, a conjurarnos para ganar el futuro labrando el presente y pasando página del pasado», sentenció.

No sin antes dar las gracias a los tres partidos firmantes del acuerdo del Botánico que ayer lo llevaron hasta la tribuna de Les Corts. «gracias Mónica, gracias Rubén y gracias Manolo», dijo ayer en referencia a Oltra, Martínez Dalmau y Mata, líderes en la negociación entre Compromís, Podemos y PSPV.

«Hoy (por ayer) comienza una nueva etapa», dijo para cerrar su discurso. Una en la que el Gobierno central debe ser socio inequívoco del Consell, al menos en lo económico. Sólo así Puig podrá decir que la reforma de la financiación no era un espejismo.

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El president ha formulado una 'proposición' al Parlamento valenciano, en la que ha afirmado que confía en que pronto haya Gobierno y se confirme la voluntad expresada por el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, de abordar la «financiación justa» para la Comunidad Valenciana, que no quiere «privilegios», sino «justicia».

«Nuestro mensaje es claro: lo que es bueno para la Comunitat Valenciana es bueno para España», ha aseverado el president, quien ha añadido que el cambio de modelo de financiación, las inversiones adecuadas y la solución a la deuda son «las urgencias» que tienen por delante.

Críticas de la oposición

Puig volvía a tomar posesión casi cuatro años después de aquel 28 de junio de 2015. Ese día, también domingo, centenares de valencianos llenaron las calles Navellos, Caballeros y la plaza de Manises de Valencia para celebrar «un día histórico de cambio político» después de una década de gobierno del PP.

Tras una primera legislatura 'botánica' y el acuerdo in extremis entre PSPV, Compromís y Unides Podem para reeditar gobierno, Puig ha prometido su cargo de forma protocolaria a las doce del mediodía en el hemiciclo de Les Corts. La apertura del parlamento valenciano en festivo ha generado críticas en la oposición y en la confluencia 'morada' por el gasto.

Justo después, Puig ha encabezado el tradicional paseíllo de Les Corts al Palau de la Generalitat, en la cercana plaza de Manises. Dentro de la sede del gobierno valenciano ha tenido lugar la recepción con representantes de la sociedad civil y política.

Si en su primera proclamación contó con el ahora presidente del Gobierno en funciones y del PSOE, Pedro Sánchez, y del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, para este domingo han asistido el ministro de Fomento José Luis Ábalos, y Agricultura, Luis Planas. Inicialmente también se preveía la visita de Sánchez, que se comprometió a ello en un acto de campaña electoral en Valencia, aunque el propio Puig indicó este jueves que todavía no lo sabía.