Vuelve el Toro de la Vega y por segundo año consecutivo sin matar al astado

Los lanceros picas en alto, se lanzan a por el morlaco que acaba de ser desenjaulado, como marca la tradición centenaria para  conducirlo hasta los Prados de Zapardiel. Por segundo año consecutivo las lanzas  deben ir protegidas para no herir al animal,  ni darle muerte. El toro enfila la calle desorientado entre la multitud que le asedia. Tradición popular intocable para unos, maltrato animal para otros la polémica, un año más, está servida en plenas fiestas, adueñándose de las calles de Tordesillas. De las calles a los tribunales donde los defensores del toro de la Vega han ido perdiendo terreno desde que en 2016 se prohibiese dar muerte al morlaco. El último revés en mayo cuando el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León desestimaba el recurso interpuesto por el Ayuntamiento de Tordesillas contra la  prohibición del Toro de la Vega.  Mientras en las calles continúa el festejo, vuelve el turno de los lanzaros que rodean al toro sin darle tregua, entre fuertes medidas de seguridad. Extenuado, el toro es sedado y devuelto al corral en la pala de esta retroexcavadora.