Los vicepresidentes Calvo y Aragonès se reúnen para apuntalar los puentes

Quim Torra, junto al vicepresidente Pere Aragonès, se dirigen ayer a la reunión del Govern./A. Dalmau (Efe)
Quim Torra, junto al vicepresidente Pere Aragonès, se dirigen ayer a la reunión del Govern. / A. Dalmau (Efe)

Torra evita poner fecha límite a Sánchez para que sitúe sobre la mesa una alternativa al derecho de autodeterminación

CRISTIAN REINOBarcelona

Después del encuentro que mantuvieron el lunes pasado en la Moncloa Pedro Sánchez y Quim Torra, mañana le tocará el turno a los vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonès, que se reunirán en Madrid para empezar a apuntalar el diálogo iniciado entre ambos ejecutivos y que la parte catalana calificó de «cambio de etapa».

Calvo y Aragonès escenificarán la reactivación de la comisión bilateral Generalitat-Estado, que llevaba sin reunirse desde 2011, que Sánchez y Torra acordaron el lunes volver a poner en marcha y que hace regresar a la Generalitat al autonomismo, aunque mantenga una retórica republicana. «Hemos acordado iniciar el diálogo al máximo nivel y a partir de ahí empezar a tener reuniones bilaterales entre ministros y consejeros», expresaron ayer desde el Gobierno catalán. La cita debe servir para avanzar en la normalización de las relaciones entre ambas instituciones y se produce a petición del vicepresidente catalán que, por cuestiones de agenda previa, tenía previsto desplazarse a Madrid. Según la Generalitat, en este ámbito es donde deberían afrontar y tratar de «aterrizar» la negociación de los 45 puntos que trasladó en su día Carles Puigdemont a Rajoy y que tienen que ver con conflictos competenciales, inversiones o recursos al Constitucional de leyes catalanas.

De hecho, es en las llamadas cuestiones sectoriales, que se negociarán a través de cuatro comisiones bilaterales, donde pueden darse avances entre ambas administraciones, lo que podría crear un nuevo clima general. Ya que el nudo gordiano que enfrenta a las instituciones catalanas con las del Estado, que para el Gobierno central tiene que ver con profundizar o no en el autogobierno y para la Generalitat con el derecho de autodeterminación, necesitará tiempo para madurar.

Por ello, el Ejecutivo catalán evitó ayer meter prisa a Pedro Sánchez para que busque una solución y haga una propuesta en firme a la demanda del Ejecutivo de Quim Torra sobre el derecho a la autodeterminación. «Hay que dar una oportunidad al diálogo», añadió, tras calificar de «histórica» la cita del lunes, que ha satisfecho a la Generalitat. La administración catalana es consciente de la realidad del Gobierno central: tiene un estrecho margen de movimientos, por su escaso apoyo parlamentario y porque no cuenta con una legislatura entera por delante.

Pero además, Quim Torra no quiere, de momento, volver a tropezar con la misma piedra que sus antecesores. «Paso a paso, no ponemos fechas límites, porque no es un buen negocio», afirmó ayer la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi.

Las prisas no son buenas consejeras, según entiende el nuevo Gobierno catalán, que trata de tomar distancia de los ejemplos de Mas y Puigdemont, que fijaron fechas que acabaron por asfixiar a la política catalana y española. Mas apenas dejó margen de maniobra, ya que un año antes del 9-N de 2014 anunció la celebración de una consulta sobre la independencia. En el caso de Puigdemont, la estrechez fue aún mayor. Se propuso llevar a Cataluña a la independencia en solo 18 meses. Y anunció el 1-O solo cuatro meses antes de su celebración. La ley de referéndum establecía además que en los dos días siguientes a la proclamación de los resultados del referéndum, el Parlamento debía «efectuar la declaración de la independencia».

Otoño caliente

La Generalitat admite que para la reunión del lunes las expectativas no eran muy altas, pues el objetivo era poder hablar de todo, reconocer la existencia de un problema político y romper el hielo, pero en cambia avisa que para la cita de otoño entre Sánchez y Torra, que será en Barcelona, el listón puede situarse más alto. «Hay que seguir caminando para poder iniciar un proceso de negociación», según el Ejecutivo catalán. «Estamos ante el inicio de diálogo pero tal vez todavía no de negociaciones», aseguró el presidente de la Generalitat, que espera «decisiones» y «avances» en materia de presos y de judicialización de la vida política en las próximas semanas que evidencien el «cambio de ciclo».

Torra no quiere poner límites temporales al presidente español, pero sí obstáculos. Y es que, quiere dialogar con Sánchez al mismo tiempo que impulsa el proceso constituyente y pone en marcha el llamado Consejo para la República. Y además, anuncia un otoño caliente, con el 11-S, el aniversario del 1-O y del 27-O, la amenaza de elecciones en Cataluña y el inicio de los juicios por el proceso.

 

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