El PP vasco coincide con Feijóo en sus reticencias a extender España Suma a todos los territorios

Alberto Núñez Feijóo. /EFE
Alberto Núñez Feijóo. / EFE

Alfonso Alonso condiciona cualquier pacto con Ciudadanos a la defensa del Concierto Económico y rechaza coaligarse con Vox

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La fórmula de España Suma y sus derivadas autonómicas no ha hecho sino aflorar de nuevo las diferentes ópticas que conviven en el PP. La propuesta de Pablo Casado de una coalición electoral en la derecha, fundamentalmente con Ciudadanos, se ha acogido con reservas en algunas direcciones territoriales del partido. El presidente De la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, fue el primero en descolgarse de la marca para los próximos comicios en su comunidad, donde mantiene su intención de concurrir con las siglas de siempre. Y este martes fue Alfonso Alonso quien desde el País Vasco fijó algunas líneas rojas.

En primer lugar, en el ámbito autonómico, el PP de Euskadi ya ofreció a Ciudadanos, sin éxito, aunar fuerzas en las últimas elecciones municipales con la condición de que los liberales aceptaran la defensa de «la foralidad y el Concierto Económico». Ese fue y sigue siendo un requisito indispensable para cualquier alianza futura. Mientras tanto, el partido, más que en tender manos, está centrado en intentar rearmarse tras el varapalo electoral que el 28 de abril les dejó sin representación en el Congreso.

En cuanto a España Suma, el nombre para una hipotética coalición en las elecciones generales, Alonso tampoco ocultó este martes sus reticencias. «A mí me gustan las siglas del PP, pero comprendo que habrá que verlo por circunscripciones. En algunos lugares puede ser conveniente y, en otros, pues a lo mejor no. Creo que lo tienen que analizar despacio y deberíamos discutirlo», matizó en una entrevista en La Sexta.

Lo que en el PP vasco no cuadra de ninguna manera es que se deje la puerta abierta a Vox. Si bien el equipo de Casado ha trasladado su oferta en público a Ciudadanos y a las formaciones regionalistas con las que ya ha pactado en el pasado, como UPN, el PAR o Foro Asturias, Génova no ha excluido al partido de Santiago Abascal de la alianza electoral. Una circunstancia complicada de gestionar en algunos territorios.

«Yo no iría nunca con Vox y, además, conviene dejarlo muy claro, porque Vox está en contra de la foralidad vasca, del Concierto Económico e, incluso, de la propia España autonómica. Va en contra de lo que es el ideario que ha defendido siempre el PP», zanjó con claridad Alonso sin contemplar ninguna suma posible con los de Abascal.

Hay que tener en cuenta que tanto el PP del País Vasco como el PP de Galicia pasarán el examen de las urnas autonómicas el próximo año. Y en ambos territorios, donde tras las generales del 28-A se llegó a la conclusión de que se había perdido la centralidad política, los populares tratan de mantener un perfil propio que asegure unos buenos resultados.

No ceder espacios

En el caso gallego, la titánica tarea de conservar la mayoría absoluta va ligada a no ceder espacios a Ciudadanos y Vox. Para ello, Núñez Feijóo se propone, en un panorama político incierto, seguir siendo la fuerza política que aglutina a todas las sensibilidades a la derecha del PSOE. De momento, los liberales no tienen representación en el Parlamento autonómico. El 28 de abril tan sólo lograron en Galicia dos diputados para el Congreso, mientras Vox salió de la noche electoral sin ningún escaño.

En este escenario, Núñez Feijóo sólo se plantea reivindicar en una larga precampaña la fortaleza de su organización, a la que el PP gallego presenta como moderada, centrada y un modelo a seguir para el partido. En la dirección nacional también reconocen que, partiendo de una mayoría absoluta, Galicia Suma no es una opción, pese a que la marca se haya registrado en la Oficina Española de Patentes.

Aun así, Cayetana Álvarez de Toledo replicó este martes a su compañero de filas: «Estoy convencida de que el señor Feijóo hará todo lo posible para integrar y sumar también en su comunidad». La portavoz del PP en el Congreso es una de las más firmes defensoras de la gran coalición, una iniciativa encaminada a lograr en el largo plazo la refundición de la derecha. De ahí que no sólo se dirigiera al presidente gallego, sino a Ciudadanos, partido del que espera que abandone su «inmovilismo, sus reticencias y su rechazo» para constituir la alianza.

Los liberales, sin embargo, volvieron a responder con un portazo. No es la primera vez que la formación de Albert Rivera rechaza integrarse en España Suma. Y este martes coincidió con Vox en defender su «propio» proyecto. «Limpio -subrayó Inés Arrimadas-, regenerador y de centro».