El tumor del desempleo

Los parados de larga duración viven su propia tortura y han abandonado cualquier esperanza: «Me rechazan por mi edad» En las oficinas del Servef el goteo es constante, sin el voto decidido y en manos de la desesperación: «Los políticos no me van a ayudar»

HÉCTOR ESTEBAN VALENCIA.

Un jubilado blasfema en la puerta de la oficina del Servef de la avenida del Cid. «Menuda mierda de país», apunta sin auditorio. La gente entra y sale. Un goteo de problemas. «Yo vivo ahí», dice el jubilado con gorra calada. «La pensión no me da, menos mal que tengo un piso alquilado», dice señalando la finca de enfrente. «Esto es culpa de los políticos. No por lo que cobran sino por esto...» y mueve la mano con el gesto del trinque. «Mi hijo está en el paro. Un año. Vive de lo que le sale por ahí», concluye resignado. Coge una bolsa de plástico y sigue con su cantinela. El paro es el drama de España. Lo dice el CIS. Uno de los tres principales problemas para el 61% de los encuestados.

Juan Antonio tiene 45 años. Está divorciado, tiene que pagar la pensión de sus hijos y estuvo dos años sin empleo. La semana pasada empezó a trabajar de nuevo. Comenzó el lunes y lo echaron el miércoles. «Tres días he durado de chófer. Me han tirado porque no tengo una discapacidad. Ya lo sabían cuando me contrataron. Yo no he mentido a nadie», señala. En el suéter luce un agujero del tamaño de su drama. Se pone las gafas de sol y se larga. «Aquí no me van a solucionar nada», sentencia.

José y Ana rondan la treintena. Se fuman un cigarro en la puerta. José ha acudido a hacer papeles para cobrar el subsidio del paro. Lo acaban de despedir, tras un año como cristalero. «Como me tenían que hacer fijo pues me han echado», lamenta. Su novia encadena trabajos temporales, nada estable. No tienen hijos. «Y menos mal. No está el tema para tener niños. Con pagar el alquiler ya tenemos bastante», afirma. José no espera nada de las elecciones: «No voy a votar, nadie me representa. Si acudo será para dar mi voto en blanco. Los políticos no me van a ayudar. Si encuentro un trabajo será gracias a algún amigo». Por delante tiene cuatro meses para encontrar otro empleo, el tiempo que dura la paga.

La oficina es un valle de lágrimas. El personal hace de hombro en el que llorar, más si cabe en oficinas ubicadas en barrios donde el paro noquea. Muchas veces ejercen más de psicólogos que de empleados del Servef. El drama se gestiona de mil maneras, cada parado es diferente y la angustia tiene niveles. En ventanilla se dialoga con la desesperanza. Todos los días hay decenas de historias. Casi todas malas. La puerta se abre y se cierra. Los parados entran y salen.

Antonio tiene 50 años. Una edad crítica para buscar un futuro. «He estado en prisión», desvela a bote pronto. Una condena que sigue sufriendo fuera. En su currículum, obviamente, ni una pista. «Pero da igual, las empresas se enteran. Cuando saben que he pasado por la cárcel me descartan, pasan de mí. No hay oportunidades», lamenta. No confía en encontrar la solución que necesita en el Servef. Siempre se ha dedicado a la restauración. «Mi idea es reunir algo de dinero y montar otro bar», termina. Se pone otra vez los auriculares y se pierde en el interior de la oficina. Un número más.

A 31 de marzo, en la Comunitat Valenciana había 370.395 desempleados, de los que el 60,18% eran mujeres, el porcentaje más alto desde marzo de 2007, según los datos de la Generalitat. El 68,73% corresponde al sector servicios. Pilar luce 51 años. Tiene carácter, habla acelerada y visita un día más el Servef para ver si cae algo. «Estoy hasta el gorro de la política», apunta. Lleva un año sin trabajar y asegura que por su edad es rechazada sistemáticamente. «Aquí sólo me dicen que actualice mi currículum. ¿Pero cómo lo voy a hacer si llevo meses sin un empleo?», se lamenta. Su marido trabaja. «Como entra un sueldo en casa pues parece que es suficiente. Pago 425 euros al mes de alquiler. El resto, para comer, los gastos básicos y poco más», asegura.

El desempleo es el gran caballo de batalla de la política. De la pasada, la actual y la que viene. Es casi imposible dar con la tecla. El secretario autonómico de Empleo y director general del Servef, Enric Nomdedéu, tiene agenda. Su última acción, un viaje a Montpellier para la presentación de Avalem Joves. Dos días de alojamiento, manutención y transporte con un gasto de 1.050 euros para la caja de la Generalitat.

por ciento. El desempleo es el principal problema para los españoles. Los políticos, el segundo.