Felipe VI, Sánchez y Torra presiden juntos los Juegos Mediterráneos

Quim Torra saluda al rey Felipe. / EFE

El presidente de la Generalitat también lidera las manifestaciones de rechazo del independentismo al jefe del Estado

CRISTIAN REINOBarcelona

La ceremonia de inauguración de los Juegos Mediterráneos, que se celebró este viernes en Tarragona, se convirtió en una colorida metáfora de cómo se encuentran las relaciones entre las instituciones catalanas y las del Estado, ocho meses después de la fallida declaración de independencia de Cataluña. Por primera vez desde los hechos de octubre del año pasado, el Rey, el presidente del Gobierno y el de la Generalitat asistieron juntos a un acto público. Se sentaron juntos en el palco del estadio y presidieron la fiesta que dio el pistoletazo de salida a las pruebas atléticas. Sin embargo, la normalidad institucional está muy lejos de ser una realidad.

El presidente de la Generalitat había amagado con plantar al Rey. Evitó el desplante, a pesar de las presiones del secesionismo más radical, instalado en su entorno más próximo. Pero para compensar a los que ya le criticaron por haber pasado de exigir la república a pedir audiencia con el Rey, el presidente de la Generalitat se puso al frente de las movilizaciones convocadas contra el Monarca y no se ahorró gestos durante el día de rechazo hacia el jefe del Estado, que según los independentistas, es la encarnación de la represión que a su juicio España ejerce contra los soberanistas. Torra no recibió al Rey a su llegada al estadio, sí le saludó al arribar, marcó distancias en la entrada, lució un lazo amarillo en la solapa, le regaló un libro de fotografías sobre las cargas policiales del 1-O y le entregó el informe del Síndic de Greuges sobre ese mismo día. El Rey ocupó el lugar central del palco. A su derecha, el presidente del Gobierno y junto a éste el presidente de la Generalitat, que tenía a su lado a la ministra Meritxell Batet. A la entrada de las autoridades, sonó el himno catalán y más tarde se interpretó el himno nacional. Torra aplaudió tímidamente. Se escucharon pitos al himno, pero también aplausos del público.

La foto del Rey y los dos presidentes es simbólica ocho meses después de que el Parlamento catalán proclamara la independencia. Para Torra, se trata de la tercera rectificación en el mes que lleva como presidente de la Generalitat. La primera fue admitir, con su investidura, que Puigdemont no podría ser reelegido. La segunda fue ceder ante el Gobierno del PP en su intención de nombrar consejeros presos o huidos en el extranjero. Y la tercera reculada se produjo este viernes con su decisión de acompañar a Felipe VI en el palco del Nou Estadi, a pesar de que el Monarca no atendió su petición de aprovechar el evento para mantener un breve encuentro como le pidió el miércoles por carta.

Aunque la foto de los tres juntos pudiera trasladar una imagen de distensión institucional, desde la Generalitat han insistido en que las relaciones con la Jefatura del Estado «no pueden darse por normalizadas» mientras haya líderes políticos en prisión y en el extranjero. Respecto al Gobierno central, el diálogo con el de Cataluña está en fase de inicio, a la espera del resultado de la reunión entre Sánchez y Torra el próximo 9 de julio. Este viernes mantuvieron su primer contacto.

Manifestación de la ANC

Torra rectificó este viernes, pero eso sí, envolvió su marcha atrás con un celofán muy reivindicativo y de desaire hacia la figura del jefe del Estado. Además, no podía regalar todo el protagonismo del acto celebrado en suelo catalán a las autoridades estatales, cuando una parte significativa del presupuesto del evento sale de las arcas catalanas. Horas antes de que iniciara el acto, el presidente de la Generalitat se dejó ver en la manifestación que la ANC organizó por las calles de Tarragona. También los CDR desplegaron su capacidad de movilización y cargaron contra el jefe del Estado. El jefe del Ejecutivo catalán sacó a pasear su faceta de antiguo activista secesionista y dio apoyo a una manifestación que llevaba por lema que el Rey no era bienvenido a Cataluña. «Fuera el Borbón» fue el grito de guerra

Mientras, en el discurso institucional que Torra pronunció a mediodía desde el Palau de la Generalitat para confirmar que acudiría a la inauguración de los Juegos, anunció al mismo tiempo que el de este viernes será el último acto organizado por el Rey al que asistirá tanto él como cualquier otro miembro del Gobierno catalán. La Generalitat rompió de facto relaciones con la Corona y avisó que el Monarca no será invitado a actos institucionales de la Generalitat. Torra renunció además a la vicepresidencia de la Fundación Princesa de Girona. «El rey no ha pedido perdón. Dio cobertura y apoyo a la represión contra más de dos millones de personas», expresó.

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