Torra amenaza con culminar la secesión si se condena a los líderes del 'procés'

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante su intervención en un Desayuno informativo de Europa Press. / EP

El presidente de la Generalitat elogia la vía hongkonesa y anticipa el no de JxCat a la investidura de Sánchez

CRISTIAN REINOBarcelona

Quim Torra cumplió este jueves con la tradición de los presidentes catalanes -así lo hicieron todos sus antecesores desde Jordi Pujol a Carles Puigdemont- de pronunciar una conferencia en Madrid para lanzar un aviso a los poderes del Estado. Torra sacó toda su artillería y dejó claro que su objetivo es mantener viva la confrontación del proceso secesionista. Al menos en lo retórico, aseguró que va a por todas.

El presidente de la Generalitat de Cataluña sigue al dedillo el ideario de Puigdemont que aboga por el enfrentamiento con el Estado. Esta pugna tuvo su primera fase hace dos años, con los hechos de octubre, y tendrá su continuación, según el aviso de Torra, en caso de que los jueces del Tribunal Supremo impongan penas severas a los líderes del 'procés'. «No aceptaremos la sentencia», afirmó en un desayuno organizado por Europa Press.

El Gobierno envió a dos representantes de tercera fila (ni ministros ni secretarios de Estado) y más allá de los dirigentes soberanistas, de algunos corresponsales extranjeros y miembros del cuerpo diplomático, la presencia del jefe del Ejecutivo catalán apenas despertó interés entre el 'establishment' de la capital.

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Torra cree que la sentencia dejará «bien claro cuál es el nivel de calidad democrática del Estado» y advirtió de que un fallo condenatorio marcará un antes y un después en las relaciones entre Cataluña y el resto de España, como ocurrió con la sentencia contra el Estatuto. Por ello, anticipó de que la respuesta del independentismo será tomar de nuevo la iniciativa «para trazar en firme el camino hasta culminar la independencia». No descartó un nuevo 1-O y dijo que la respuesta pasará por la «resistencia», «la desobediencia civil» y pondrá en el centro «el ejercicio de la autodeterminación».

Torra buscó este jueves un altavoz con el que tratar de presionar a los jueces del Supremo cuando están cerca de hacer pública la sentencia, es cuestión de semanas, y de paso para intentar lanzar un guiño a la parroquia independentista días antes de la Diada del 11-S que, de momento, no está consiguiendo crear un ambiente de fuerte movilización.

Huelga general o no

La retórica republicana del president, en cualquier caso, no es nueva. En su discurso de investidura, se marcó como objetivo hacer efectiva la república declarada el 27-O. Pero en año y medio no ha dado ningún paso explícito. También avisó de que no aceptará la sentencia, pero la Generalitat tiene las competencias de las prisiones en las que están encarcelados los líderes secesionistas y nadie en el Gobierno catalán se plantea abrir los penales.

La respuesta al fallo del Supremo centra el día a día en Cataluña y enfrenta a los dos socios de gobierno en la Generalitat pues las estrategias de unos y otros hace tiempo que son divergentes. Para muestra un botón. Solo este jueves pudieron escucharse tres voces relevantes en el soberanismo que muestran a las claras estas diferencias. Mientras Torra decía que la no cooperación con la justicia es una «obligación moral», amenazaba con no aceptar la sentencia, se mostró partidario de una huelga general y hasta elogió cómo las protestas en las calles de Hong Kong han conseguido doblegar al poderoso estado chino tras tres meses de manifestaciones, desde su propio gobierno, la titular de Empresa, del sector menos radical de JxCat, rechazó una parálisis del país permanente, como ansían los más revolucionarios del independentismo, aseguró que perjudicaría a la economía y abogó por acabar con los «discursos simplistas». Oriol Junqueras, a su vez, reclamó elecciones anticipadas para acabar formando un gobierno de concentración. Extremo que Torra rechazó.

En clave de investidura española, Torra advirtió a Pedro Sánchez de que si la propuesta de 370 puntos que presentó el martes pasado es la definitiva, la posición de JxCat será votar «no», como hizo en julio. Instó al presidente del Gobierno a que recupere el espíritu de Pedralbes donde, según destacó, el Gobierno central asumió que la salida al pleito catalán no debía limitarse al marco de la Constitución.

El president amaga con no acudir al juicio por los lazos

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, dejó este jueves en el aire su presencia en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que el 25 y el 26 de septiembre le ha citado para declarar en el juicio por un delito de desobediencia en el caso de los lazos amarillos.

El dirigente nacionalista aseguró que siempre actuará de acuerdo a la voluntad de los catalanes, aunque ello le cueste multas o inhabilitaciones, y en consecuencia no quiso aclarar si acudirá a la vista oral. Se da la circunstancia de que el tribunal ha fijado la fecha del juicio el mismo día en que se celebra el debate de política general en el Parlamento catalán. Torra se niega a pedir a la Cámara catalana que cambie la fecha y amenaza con no acudir, lo que obligaría a los Mossos d'Esquadra a llevarle a la fuerza si así lo ordena el tribunal. «Si nos creemos la separación de poderes es evidente que marcar el juicio el día del debate más importante, quien se tiene que plantear la conveniencia de que coincida es el TSJC», dijo.

En su conferencia en Madrid, anunció que tiene previsto recusar a los tres jueces que le juzgarán: Jesús María Barrientos, presidente del tribunal, Joaquín Elías Gadea y Mercedes Armas. El día que se fijó la fecha del juicio, los abogados del presidente de la Generalitat aseguraron en un recurso que el auto tenía errores procesales y acusaron al tribunal de «celeridad interesada» y hablaron de señalamiento «extemporáneo», afeando a la secretaria judicial que desconociera el calendario parlamentario.

La Fiscalía desestimó este jueves los argumentos de la defensa de Torra e instó al tribunal a que mantenga el juicio en las fechas señaladas. «Todos o la mayoría de ciudadanos que deben comparecer ante un tribunal no se encuentran ociosos en el sofá de su casa esperando el llamamiento del tribunal, sino que suelen tener 'funciones, obligaciones y agenda'», esgrime la Fiscalía en su escrito.