Toni Gaspar: «No tengo acciones en empresas de comunicación, pero confío muchísimo en el presidente Puig»

Gaspar, sentado en su despacho de la Diputación. |Jesús Montañana/
Gaspar, sentado en su despacho de la Diputación. |Jesús Montañana

«Me gusta el cargo pero no ser carne de cañón ni renunciar a derechos, aunque por ahora me compensa», explica el Presidente de la Diputación de Valencia

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Gaspar contesta rápido y, si ve que entra en un terreno pantanoso, lo hace filosofando un poco. Esa habilidad para contestar, y también para manejarse en política, le ha permitido continuar como presidente de la Diputación de Valencia casi contra pronóstico.

-¿Está satisfecho con la estructura de la Diputación?

-Sí, lo hemos resuelto en tres días y ha sido bastante óptimo. Hemos puesto por encima de partidos y personalismos las áreas de trabajo, con cada uno lo que podía hacer mejor.

-¿Eso es posible?

-Sí, lo que pasa es que hay que dejarse pelos en la gatera. No todo es compatible, aunque vivimos tiempos en que estas cosas no se llevan pero se pueden hacer. Lo de las líneas rojas que se comentan mucho ahora está fatal.

-¿Cuáles son sus objetivos para esta legislatura?

-Los desgrané en el discurso de investidura: llenar la Diputación de muchas cosas. Hasta ahora todo el mundo hablaba de vaciarla y a mí eso me suena fatal. Hay que llenarla de políticas, de hacer cosas bien y de pasarla al siglo XXI: que se trabaje en aquello para lo que tenemos herramientas, que se pase a manos de otros lo que se tenga que pasar... y que lo que hagamos se haga bien, es decir, con justicia y con una mirada muy municipalista. A mí no me verá hablando de pontificar. Me niego a entrar en asuntos que no puedo cambiar

-¿A qué se refiere?

-Al vaciado, a desmantelar la institución. Es inútil debatir la vigencia de la Diputación. Hay que llenarla, no vacilarla. La legislatura pasada ya decía que no hay nada sagrado, pero no sirve de nada estar siempre con la idea de vamos a eliminar, vamos a eliminar, cuando este asunto donde se decide es en el Congreso de los Diputados. Me tengo que dedicar a que la Diputación funcionen bien. Ya está bien de introducir debates que no nos llevan a nada. La Diputación no puede autoeliminarse ella misma. Es técnicamente imposible cambiar la Constitución desde esta institución.

-¿Ni desde la Generalitat?

-Desde luego, desde la Diputación, no.

-¿Y desde Les Corts?

-La Diputación sólo puede cambiar desde el Congreso de los Diputados. Eso sí, se pueden coordinar políticas.

-¿Entonces sí se podrían ceder competencias?

-No es una cuestión de cederlas sino de coordinarlas.

-Hace un momento ha dicho, «que se pase a manos de otros lo que se tenga que pasar».

-Es que hay cosas que hacemos que tiene que hacer otro.

-¿Como qué?

- El Hospital General de Valencia.

-¿Lo van a ceder?

-Es lo que tocaría, pero claro, tiene letra pequeña. Si transferimos el hospital a la Generalitat, ya hay un consorcio, que es el paso previo para transferirlo, la Diputación dejaría de recibir 100 millones de euros que tampoco recibiría la Generalitat por parte del Estado. Los valencianos perderían dinero y servicios. Por eso a mí no me va a ver en ese debate sobre la eliminación de la Diputación, un tema que entretiene tanto, pero lo que tenemos que hacer es lo que dice la ley sin ningún cacao mental.

-¿Podría concretar a qué cosas se refiere cuando dice que lo que pretende es hacer las cosas bien?

-Básicamente, permitir que los ayuntamientos alcancen la mayoría de edad. Los municipios deben tener capacidad de decidir. Para eso debemos simplificar el método de trabajo, de relacionarnos con ellos, es decir, de cómo se aporta el dinero. Durante la pasada legislatura ya se comenzó a trabajar mucho sobre eso, pero no puede ser que haya decenas de líneas de ayudas. Hay que simplificarlo al máximo. Es cierto que hay una parte de nuestro presupuesto que lo coordinamos nosotros, como lo relativo a Cultura o a Carreteras, Bomberos, pero el 80% de nuestras inversiones se articulan desde los municipios y hay que acelerar ahí. No le digamos a los ayuntamientos lo que tienen que hacer: ahora bombillas, ahora césped... no, cada uno que decida.

-¿A quien le debe mas ser presidente, a Ximo Puig o a Mercedes Caballero?

-A que mis compañeros del PSPV me dieron su confianza a través del partido, porque este es un cargo de designación por parte de mi partido. A todos mis compañeros.

-Cuando llegó a la presidencia de la Diputación tras la Operación Alquería, que supuso la salida de Jorge Rodríguez del puesto, aseguró que no tenía intención de mantenerse en el cargo.

-Era un momento traumático. En ese momento vital, mis pronósticos para mí mismo no eran tener continuidad en el puesto, pero en la vida como en la política está todo por escribir. Igual que digo que en política no pueden haber líneas rojas, en la vida tampoco las hay. Tenemos que estar dispuestos a escribir nuevos capítulos, inesperados en algún caso.

-¿Le gusta el cargo de presidente?

-Como todo en la vida, hay cosas que te gustan y otras no. Me gusta ver cómo puedes cambiar cosas. Tengo vocación por lo público, pero no me gusta nada ser potencial carne de cañón en cualquier momento. Y hay momentos que tienes que renunciar a derechos.

-¿Pero le compensa?

-Eso se verá al final del capítulo. Cuando escriba mis memorias lo diré. De momento, me compensa, si no, no lo haría, aunque tampoco es que me haya podido parar a pensar. Hay veces en la vida que no te da tiempo a reflexionar. Vas hacia adelante.

-¿Ha sido todo accidental?

-¿Qué hay en la vida que no lo sea? Quien diga que todo lo tiene controlado, miente, y, además, eso es lo mejor que puede pasarte.

-¿A Rafa García se le ha pasado el cabreo por no ser él el presidente?

-Yo creo que el señor Rafa García no ha estado cabreado nunca. Al menos así me lo ha transmitido a mí.

-El diputado de La Vall (del partido de Rodríguez) que votó a su favor dijo que usted continuaría las políticas de su antecesor.

-Eso lo dijo él.

-¿Y usted está de acuerdo?

-No tengo por qué opinar de lo que dijo él. Yo dije lo que dije en mi discurso de investidura.

-¿Tiene acciones en medios de comunicación?

-Que yo sepa no. Creo que tenía, cuando era jovencito, acciones de Prisa (empresa editora de 'El País'), pero creo que las vendí.

-¿Seguro?

-(Risas) Creo que sí, pero soy de Económicas y estaba en un Club de Bolsa y lo mismo queda algo por ahí.

-Pues asegúrese. ¿Se debería de haber abstenido Puig en la aprobación del decreto que permitió al IVF realizar la quita de deuda al grupo vinculado con él?

-Desconozco los pormenores de esa cuestión, pero confío muchísimo en el presidente. Si hay algo que si le preguntas a un valenciano te puede decir que tiene claro con Puig es asociarlo a la honradez.

-¿Qué le parece el caso judicial de Divalterra?

-Como institución, Divalterra hace su camino. La cuestión judicial se resolverá en otro ámbito. Es pasado. Hablará quien le toque hacerlo. Mientras tanto, colaboraremos, pero en mi mente Divalterra es una cuestión, ahora, de regular bien la situación de los trabajadores.

-¿El MuVIM debe seguir en manos de la Diputación?

-Existe un consorcio de museos, y todo se puede hablar, pero ahí también hay letra pequeña, porque traspasar un edificio es muy fácil pero dentro hay personas, trabajadores, con sus escalas salariales y convenios distintos. Que en un futuro todos los museos tengan una realidad común será lo lógico. El problema viene cuando los políticos queremos hacer el tuit del día, lo lanzamos, mareamos a todo el mundo y nos vamos a tomar café con la polémica hecha. Hay que explicar las cosas bien para que nadie se ponga nervioso. Las cosas a veces tienen letra pequeña. La política realista a veces no da un buen titular, y el mejor titular es la normalidad y todos los días no podemos transferir, disolver, eliminar o cambiar las cosas.

-Ya que apela a la normalidad, me gustaría saber si considera normal la gestión del MuVIM en la pasada legislatura, por ejemplo, con la adjudicación de la impresión de catálogos.

-Todo lo que sea irregular o lo que esté en los tribunales, ya se pronunciarán los jueces. Lo que me ha parecido que no estaba bien, he pedido explicaciones y se han tomado decisiones. Existe una parte política en la gestión y otra técnica y a veces su interacción es complicada en todas las administraciones.

-¿En esta legislatura se editarán catálogos antes de adjudicarse la edición de los catálogos?

-Evidentemente, ni me gustaría ni creo que se deba hacer.