¿Dónde está Toni Cantó?

Toni Cantó durante un acto en Valencia el pasado enero. / manuel molines
Toni Cantó durante un acto en Valencia el pasado enero. / manuel molines

La visibilidad del candidato de Ciudadanos ha ido a menos en las últimas semanas | El cabeza de lista ha limitado las propuestas y no ha conseguido imponer ningún debate en la agenda política

JUAN SANCHIS

Arropado por Albert Rivera, Toni Cantó anunció en enero su intención de presentarse a las primarias de Ciudadanos a la Generalitat. El momento era otro. La formación naranja saboreaba entonces las mieles del triunfo después del pacto con el PP que permitió arrebatar al PSOE la Junta de Andalucía y se esperaba trasladar este escenario a la Comunitat.

Dos meses después, el panorama es bien distinto. El viento ya no sopla tan a favor y empieza a llamar la atención en sectores del partido el bajo perfil que parece haber adoptado Toni Cantó cuando faltan apenas seis semanas para las elecciones generales y autonómicas.

La discreción que está caracterizando a Cantó se hace aún más evidente si se compara con la actividad que están mostrando los candidatos de otras formaciones. La visibilidad de Ximo Puig y Mònica Oltra viene potenciada por su vertiente institucional, pero su presencia en actos de partido es constante. Tanto la popular Isabel Bonig como el podemista Antonio Estañ también procuran mantener una intensa presencia.

Cantó ha centrado sus intervenciones en el adoctrinamiento y el anticatalanismo

Desde Ciudadanos insisten en que el candidato está manteniendo una agenda normal, con muchas jornadas de trabajo interno con colectivos para elaborar el programa electoral. Además, puntualizan que la pasada semana estuvo en diversos actos falleros tanto en Valencia como en Alzira y realiza apariciones continuas en televisiones y medios de comunicación.

Debate educativo

Toni Cantó empezó con fuerza, con pulso firme. Parecía dispuesto a marcar el rumbo del partido en la Comunitat, a llenar el vacío que implica la falta de un liderazgo fuerte. A los pocos días de anunciar su candidatura a las primarias tomó la iniciativa y salió al paso de los ataques de los Comités de Defensa de la República contra los juzgados de Vinaròs. Promovió una iniciativa en Les Corts y una moción en los ayuntamientos en las que se instaba a defender los órganos judiciales y a la Generalitat a protegerlos.

Pero desde entonces su trayectoria se asemeja a la del Guadiana, con más desapariciones que apariciones. Su presencia en actos ha sido contada y sus posicionamientos en temas clave no han atraído la atención. De hecho, el portavoz del PSPV en Les Corts, Manolo Mata, se refiere a él con ciertas dosis de ironía como «turista Cantó».

El único gran acto público en el que se le ha visto últimamente fue el pasado 10 de marzo en La Marina de Valencia, de nuevo con la presencia de Rivera.

Durante estas semanas Cantó se ha explayado en los temas que constituyen el centro de su discurso: el modelo de Estado, el adoctrinamiento en las aulas y la salvaguarda de la Comunitat frente a las agresiones del independentismo catalanista. Su intervención en La Marina fue, en este sentido, una dura diatriba contra la política de Vicent Marzà.

El candidato a la Generalitat mantiene, por otro lado, una intensa presencia en Twitter donde la mayor parte de sus mensajes se centran en estas materias. En cambio, prácticamente ha soslayado algunas de las cuestiones de la actualidad valenciana. Y cuando lo ha hecho ha entrado en contradicción con las posturas mantenidas por su grupo en Les Corts. Pasó en enero con la proposición de ley impulsada por el PSPV para rechazar cualquier pacto con Vox. Y volvió a suceder más recientemente con su oposición al gasto de las empresas públicas, algunas de las cuales fueron apoyadas por la formación naranja.

En este sentido, llama la atención en sectores de su partido que no haya conseguido imponer ningún tema en la agenda política valenciana ni haya logrado marcar posturas diferenciadoras respecto a formaciones como PSPV o PP. Tampoco ha llegado a entrar en temas de los que podría haber sacado rédito electoral tales como el caso Brugal y otros casos de corrupción o la financiación autonómica, uno de los leit motiv del Consell durante la legislatura.