Un testigo ratifica ante el juez el pago de comisiones que denunció Costa

Ricardo Costa, en una de sus múltiples comparecencias en el juzgado. / j. monzó
Ricardo Costa, en una de sus múltiples comparecencias en el juzgado. / j. monzó

El intermediario afirma que fue a la sede de una constructora valenciana en la que le dieron una caja con dinero

A. RALLO VALENCIA.

Un día Ricardo Costa decidió que iba a revelar las actividades delictivas del PP, organización de la que fue secretario general. El paso lo dio en el juicio en la Audiencia Nacional por la financiación ilegal del partido en busca de una reducción de los más de siete años de cárcel que pedía la fiscalía. Y lo consiguió. A cambio, más tarde, extendió su confesión al resto de asuntos que se investigaban en los juzgados. Sin embargo, sus declaraciones siempre han topado con un par de inconvenientes. Por un lado, la falta de concreción de su relato. El tiempo transcurrido no ayuda para apuntalar fechas y otros datos. También la falta de testigos ha sido un hándicap. Porque, al final, se necesita algo más que la palabra de uno contra la versión exculpatoria del resto.

Pero, en una de las últimas causas abiertas con el testimonio de Ricardo Costa, hay alguien más que corrobora su versión. Y eso ya supone un salto cualitativo frente al resto de instrucciones. Se trata de la pieza que abrió el juzgado de Instrucción 18 de Valencia, que investiga el caso Imelsa, en la que se recogen las acusaciones del exresponsable del PP de que el constructor alicantino Enrique Ortiz y otros empresarios como Rover Alcisa financiaron ilegalmente al partido con motivo de la campaña electoral de 2007 a cambio de adjudicaciones de la empresa pública de construcción de colegios Ciegsa.

Un testigo confirmó posteriormente al instructor estos extremos. De hecho, se trata de un alto cargo de la Generalitat que se desplazó a la sede de la mercantil para recoger el encargo. Lo hizo por orden de Ricardo Costa. Su testimonio fue muy valioso para los investigadores ya que dio detalles precisos de las personas a las que vio y descripciones, minuciosas en algún momento, de algunas estancias. No ha trascendido el cargo que tenía este emisario en la Administración valenciana, pero entre sus responsabilidades no estaba la de reunirse con un directivo de la constructora. Así pues, sólo pudo ir allí y ser recibido porque alguien intercedió en esa operación: Ricardo Costa. El hombre admitió que le dieron una caja y que este la llevó posteriormente a Costa. El enfado fue considerable cuando se enteró que había sido utilizado para trasladar dinero con el que supuestamente financiar al PP.

El testigo, que acudió a la cita con el empresario por orden de Costa, aportó detalles precisos

Ricardo Costa denunció que durante la etapa de Francisco Camps en la Generalitat existía un método delictivo para llenar la caja B del partido. Los empresarios aportaban dinero en negro o pagaban con facturación ficticia los actos de las campañas del PP. Estas entregas las hacían a cambio de obtener luego adjudicaciones. Al parecer, no era por un proyecto en concreto sino por lograr -o conservar- un trato de favor del Gobierno valenciano. Así, siempre según el testimonio del exsecretario general, se pagaron comisiones por obtener obras de nuevos colegios, pero también por las actuaciones alrededor de la F-1 en Valencia.

Estas afirmaciones han impulsado la apertura de nuevas vías de investigación en diferentes juzgados, aunque el futuro de esta pesquisas es incierto. Ricardo Costa siempre ha defendido que él se opuso a un sistema que Francisco Camps conocía y donde tanto el vicepresidente Víctor Campos como luego Vicente Rambla ejercieron de contacto con diferentes empresarios para beneficiar al PP.

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