Sorpresa en Ontinyent por la detención

Vecinos de la capital de la Vall d'Albaida definen a su alcalde como «un chico bueno y serio»

BELÉN GONZÁLEZ ONTINYENT.

Los vecinos de Ontinyent se despertaban ayer con la noticia de que su alcalde, Jorge Rodríguez, había sido detenido. Muchos de ellos lo conocían a través de los medios de comunicación a primera hora de la mañana, pero otros no fue hasta que vieron las cámaras frente al ayuntamiento cuando se enteraron. Estupor e incredulidad se respiraba en las calles del municipio.

Y es que el dispositivo policial que en torno a las 7.30 horas de la mañana irrumpía en el domicilio del presidente de la Diputación pasó desapercibido, puesto que desde primeros de año Rodríguez trasladaba su domicilio del centro de la ciudad hasta un chalet del diseminado. Vecinos del edificio que ocupaba hasta hace poco le mostraban su apoyo. Uno, incluso se emocionaba al asegurar que «es un chico serio» y que le llamaba la atención lo que estaba pasando. Otro matrimonio del bloque aseguraba «poner la mano en el fuego» por él e incluso mostraban una foto reciente que se habían hecho con él. «Es un buen chico», agregaban.

Rodríguez llegaba al ayuntamiento a las 12.05 horas y entraba, sin esposar, en mangas de camisa, saludando a la policía de la puerta y sonriendo. A las 12.50 llegaba su jefe de gabinete, Ricard Gallego y allí permanecieron hasta las 18.15 horas. Seis horas de registro en las que estuvo arropado por su equipo de gobierno, algunos de cuyos miembros han salido y entrado varias veces del edificio como el concejal de Territorio y Urbanismo y teniente de alcalde, Jaime Peris. Rodríguez y Gallego subían en coches separados hacia Valencia mientras los agentes de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) salían con varios archivos bajo el brazo.