Soler deja su escaño de Les Corts en plena bronca con Compromís por los ajustes

Soler deja su escaño de Les Corts en plena bronca con Compromís por los ajustes

El titular de Hacienda vincula su decisión a las acusaciones de falta de tono reivindicativo frente a Madrid llegadas desde el propio Botánico

BURGUERAValencia

El conseller de Hacienda, Vicent Soler, ha aguantado 112 días su acta de diputado. El 16 de mayo se abrieron Les Corts. Nueva legislatura. Soler, el parlamentario menos joven (cumplió 70 años en julio) encabezó la Mesa de Edad. Dio un discurso muy celebrado en las filas del Botánico. Estaba ufano. Sin embargo, el tiempo pasa volando en política. Ayer, compareció en Les Corts para anunciar que renuncia al acta de diputado aunque sigue de conseller. Su rostro era sombrío. En cuatro meses se ha situado en el ojo del huracán. En 112 días, pasó de contemplar con optimismo el futuro Gobierno central y sentir que el PSPV tenía la sartén del Consell por el mango, a mirar hacia Madrid sabiendo que unas nuevas elecciones generales amenazan con convocarse, que los presupuestos valencianos están bloqueados, que las cuentas nacionales también y que los socios del Botánico observan a Puig y al resto del PSPV con gesto de pura y dura desconfianza mientras el propio Soler debe meter la tijera en los presupuestos valencianos. Frente a todo esto, dimite como diputado, no como conseller; o sea, un gesto político con múltiples interpretaciones en clave interna y externa.

Soler admitió que «empieza a darle vueltas al asunto» de su dimisión como diputado en la segunda quincena de agosto. Cuando el «lenguaje se complica», según el conseller, en el seno del Gobierno valenciano, al comenzar a cuestionarse por parte de Compromís tanto losrecortes del presupuesto autonómico como el talante reivindicativo ante el Gobierno central de Soler y de Puig. Una crispación entre PSPV, Compromís y Podemos frente a la que que el conseller señaló ayer la necesidad de mantener el «rigor y realismo».

«¿Qué es eso de hablar por hablar, a qué santo?», clamó Soler respecto a las acusaciones desde dentro del Botánico de falta de talante reivindicativo, e insistió en que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está en funciones.

«Quiero dedicarme en cuerpo y alma a lo más prioritario para este Consell y para la Comunitat, que es la mejora de la financiación. He querido despejar mi agenda de compromisos parlamentarios para dedicarme en cuerpo y alma a la batalla ante en Gobierno central para pelear por una financiación necesaria para salvaguardar el gasto social de la Generalitat», explicó Soler: «Visto lo visto, la dimisión libera mucho mi agenda». El conseller admitió su saturación («no doy más de mí») y su deseo de estar «al frente de la reivindicación». El conseller dijo no sentirse desautorizado por Compromis ante la resistencia de los nacionalistas por los recortes que ha diseñado. No obstante, admitió que sus ajustes no se aprobarán hasta que «todo el mundo (en referencia a Compromís y Podemos) se haga corresponsable de la situación y se entienda que es necesario tomar medidas ante el cambio de coyuntura».

«El escenario financiero ha cambiado», indico Soler, que dimite como diputado cuando su gestión como conseller y como punta de lanza para lograr la financiación está en el disparadero.

Desde la oposición, ayer, se consideró que la renuncia de Soler de su acta como parlamentario obedece a un deseo de acudir a Les Corts lo menos posible durante un tiempo turbulento, de conflicto con Madrid y también de tensión a causa de los recortes presupuestarios. Desde las propias filas del Botánico, entre los socios de los socialistas, la salida del conseller se tomó con sorpresa y tibieza. Ni frío ni calor.

Desde el propio PSPV, algunas voces críticas especularon con que Soler ha querido manifestar su descontento al no sentirse respaldado por el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, por preferir ponerse de perfil frente a la hostilidad de Compromís por los recortes mientras el conseller ejerce de 'malo de la película'.

Soler, tras comparecer y dar explicaciones, presentó su renuncia como diputado, acompañado del síndic del PSPV, Manolo Mata, también con un gesto muy serio ante la situación. El doctor en Economía y catedrático de Economía Aplicada, insistió en que se trata de una decisión «personal» que había transmitido al presidente de la Generalitat y que Puig había «entendido». Soler defendió su gestión, comparó su tijeretazo a los presupuestos con los que realizó hace años el PP, destacó su tono reivindicativo ante el Gobierno central tanto cuando lo encabezaban los populares como ahora, con el PSOE al frente, admitió que la interinidad del Ejecutivo de Sánchez condiciona su agenda y aseguró que había sido un «honor» volver a ocupar un escaño en Les Corts 24 años después. Pedro Ruiz, hijo del exrector de la Universitat de Valencia, le sustituirá en el hemiciclo para hacer una «magnífica tarea parlamentaria» con «renovación, rigor y preparación».

El PP cree que es «una cortina de humo»

EP.- El portavoz de Economía del grupo popular en Les Corts, Rubén Ibáñez, ha apuntado este jueves que la renuncia de Vicent Soler «es una cortina de humo ante los recortes». En un comunicado, el diputado 'popular' ha señalado que «decir que deja el escaño para centrarse en su trabajo como conseller es una burda excusa» y se ha preguntado si con esas palabras «quiere decir que sus compañeros de Consell que son diputados no están entregados totalmente a su labor en el Gobierno valenciano».

«Si Soler no estaba involucrado, tanto el Consell como los valencianos tienen un problema grave», ha recalcado Ibáñez, que ha añadido que «tomar esta decisión porque, según él, le quita tiempo cuando no lleva ni tres meses como diputado y no ha habido ningún pleno con votaciones es tratar de engañar a los ciudadanos».

Ibáñez ha recordado, asimismo, que entre septiembre y diciembre se celebrarán nueve plenos en Les Corts y solo habrá votaciones en siete: «No parece que siete plenos en tres meses sea quitar mucho tiempo al conseller. En realidad lo que quiere es poner tierra de por medio y acudir a Les Corts lo mínimo imprescindible. A Soler le molestan Les Corts y no quiere dar la cara ante los recortes que va a ejecutar».

A su juicio, el conseller Soler «tiene un gran problema ante sí, que no era su labor como diputado, reducida al máximo, sino lo que le viene encima: un presupuesto desastroso con millones ficticios, facturas en el cajón, retraso en el pago a los proveedores, recortes que va a empezar a hacer en las consellerias y un modelo de financiación que no exigen a Pedro Sánchez como sí exigían al PP».