La secretaria judicial relata al tribunal del 'procés' las 15 horas de asedio del 20-S

Manuel Marchena, presidente del tribunal encargado del juicio del 'procés'. /Efe
Manuel Marchena, presidente del tribunal encargado del juicio del 'procés'. / Efe

Montserrat del Toro describe el papel de los 'Jordis' y la permisividad de los Mossos de Trapero con los manifestantes

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Pocas veces el nombre de un secretario judicial -ahora Letrado de la Administración de Justicia (LAJ)- había tenido tanto eco en la opinión pública. Pero si el funcionario ha protagonizado un destacado papel en el relato de hechos de una causa, y si este procedimiento tiene la relevancia política y social del proceso secesionista en Cataluña -con 12 procesados que se enfrentan a 177 años de prisión conjunta por graves delitos-, entonces la proyección de la película adquiere otra dimensión.

Montserrat del Toro era la LAJ del Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona en el otoño caliente del 'procés'. Lo era el 20 de septiembre de 2017, cuando estalló la 'operación Anubis' contra el núcleo organizador del referéndum ilegal del 1 de octubre. Y lo sigue siendo hoy, después de coger un AVE desde Barcelona hasta Madrid para declarar este miércoles como testigo en el juicio que se celebra en el Tribunal Supremo.

Pero, ¿por qué es tan importante el testimonio de Del Toro? La pregunta tiene tres respuestas. En primer lugar, ella dirigió sobre el terreno la comitiva judicial que sufrió durante 15 horas el asedio de los manifestantes cuando registraban la conselleria de Economía. En segundo término está su testimonio en el parte de incidencias del registro. Ese papel explicaba que abandonó el edificio por la azotea debido a la «masiva» concentración convocada por las plataformas agitadoras de la calle, ANC y Òmnium Cultural, las de los 'Jordis'. Por último, porque lo que sucedió aquella jornada -edulcorada por los 'procesistas' como una concentración festiva y folclórica- derivó, finalmente, en una querella por sedición de la Fiscalía en la Audiencia Nacional. Tres semanas más tarde Sànchez y Cuixart estaban en prisión preventiva. Y un mes después, referéndum y declaración de la república mediante, el testimonio de Del Toro acabaría convirtiéndose en el punto de partida de otra querella, pero esta vez por rebelión.

«Pasada las ocho y media de la tarde le dije al juez 'sácame de aquí'», declaró en el Tribunal Supremo

Con todos estos mimbres se llegó a la testifical de este miércoles. Una declaración tan esperada como la del coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe del operativo del 1 de octubre. De hecho, fue la Fiscalía quien la llamó con un objetivo: trasladar al tribunal el liderazgo movilizador de los 'Jordis', su condición mediadora sin cargo de responsabilidad política y la aparente permisividad de los Mossos de Trapero con la calle. Lo que Pérez de los Cobos describió el pasado martes sin remilgos como una «estafa, lo nunca visto».

Pero la funcionaria no fue el coronel y su intervención este miércoles no llegó al detalle de éste. Quizá porque ella mismo reconoció al tribunal que no fue testigo preferente de lo que ocurrió en la Gran Vía de las Cortes Catalanas. Para eso habrá que esperar a la testifical del teniente de la Guardia Civil que acompañaba a la comisión, y que hizo guardia en la puerta durante las 15 horas que sus compañeros estuvieron dentro.

Los hechos

«Llegamos al departamento a las ocho de la mañana. Éramos 12 personas y dejamos los tres vehículos en la puerta principal. En la entrada estaban dos mossos de seguridad ciudadana. Les comunicamos a qué veníamos. Un conserje nos llevó a una mesa. Y allí nos identificamos nuevamente. Le dijimos que esto era un registro judicial y le pedimos que buscara al máximo responsable del edificio», comenzó su testimonio Del Toro.

«Nos hicieron esperar hasta las 8:45. Nadie nos daba respuesta. Le comuniqué al teniente que se apostara en la puerta. Luego fue otro», continuó. Sobre las nueve comenzaron a llegar los primeros manifestantes, que se amontonaban en el cristal exterior y miraban hacia adentro. «Entonces veo un incidente desagradable», indicó la testigo. ¿Qué pasó?, recogió el guante el fiscal Javier Zaragoza. «Un joven le puso una bandera en la cara a uno de los agentes y me da la sensación de que le escupe. Entonces hablé con el oficial y le dije: 'hay que llamar porque la situación se desborda'».

Poco después llega la intendente de los Mossos Teresa Laplana (procesada en la Audiencia junto a Trapero), a quien el teniente le explica la necesidad de reforzar la seguridad. «Vi la conversación y a Laplana sonreir». Tras ello llegó la primera llamada al juez Ramírez Sunyer, que le autoriza el registro de los despachos en ausencia de varios investigados.

Pasaron las horas y en la calle cada vez llegaba más gente. «Se oían desde dentro cánticos como no pasarán, no saldrán o votaremos en catalán», detalló del Toro, que reconoció al tribunal que las interlocuciones con los 'Jordis' las llevaba el teniente de la puerta. Pasadas las ocho y media de la tarde finalizó el registro. Y durante las cuatro horas siguientes intentaron salir del edificio. «Volví a contactar con el juez. Le dije: 'me tienes que sacar de aquí'. Éste habló con Trapero y le advirtió que pusiera todos los medios para sacarnos en media hora, pero no lo cumplió en tiempo».

Pasadas las once de la noche acordaron con los Mossos subir a la azotea y cruzar al edificio contiguo, un teatro. «Me ayudaron a saltar un murete, porque soy muy baja, y entramos en el teatro. Pasó media hora hasta salir por una puerta lateral, pasando desapercibidos».

A las defensas les sorprendió este miércoles que la secretaria judicial mencionara que llegó a pensar en pedir un helicóptero. Un elemento nuevo que no había declarado antes en sede policial y/o judicial. «Es que cuando lo dije la primera vez pensaban que estaba de broma y se rieron», justificó este miércoles.

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